3 de mayo de 2019

So Hateful, So Like You. Cap 5


Capítulo 5. Keep hating me




POV. SUNGGYU

Ni siquiera le miré cuando le di la ropa, oculta en una de las bolsas negras que utilizaba mi madre para hacer la compra, intentado ignorar la sensación de urticaria que me recorría por todo el cuerpo al pensar en lo que estaba sosteniendo, indignado al mismo tiempo como estaba por encontrarme en esa situación.

Indignado conmigo mismo principalmente, así como con mis amigos por haber permitido semejante bochornosa situación, sintiéndome agradecido porque el menor hiciese lo propio al entregarme mis prendas, el silencio tenso entre ambos mientras realizábamos el intercambio.

Podía sentir diversos ojos dispares observándonos aquí y allá, probablemente sin entender por qué no nos estábamos lanzando al cuello estando tan cerca el uno del otro, pero supuse que había treguas que, definitivamente, no eran opcionales.

Hacer borrón y cuenta nueva era mejor para los dos, algo que jamás me hubiese creído capaz de pensar en cuanto a mi relación con Nam se refería apenas una semana antes.

Y ni una semana, apenas tres días antes me hubiese reído ante la perspectiva de hacer algo semejante.

Olvidarlo era lo mejor hasta para el mundo entero en realidad, aunque algo me decía que pocos nos permitirían olvidar lo sucedido, siendo estos demasiado allegados a ambos justamente como para que fuesen a dejarlo pasar.

Tras el intercambio, coordinado como pocas cosas había visto en el mundo y una muy breve inclinación de cabeza procedí a dirigirme a mi clase, donde seguramente me escondería el resto del día, sino el resto de mi vida en general.

Todavía no había resuelto cómo sobrevivir mentalmente a lo sucedido que ya había llegado el lunes, aunque Nam se había portado mejor de lo esperado.

Supuse que al igual que yo, levantarse con ropa ajena perteneciente a tu más odiado enemigo no era plato de buen gusto, ni siquiera como para hacer bromas o comentarios al respecto.

Nadie debería de mencionar absolutamente nada al respecto, para la salud mental de muchos de los involucrados.

Si aquello fuesen épocas pasadas ya me hubiese obligado a mí mismo a ser acusado de perjurio como poco por semejante acto de traición. ¿Quién diablos confraterniza con el enemigo, por muy borracho que se esté?

No pude evitar pensar en el sábado por la mañana, cuando finalmente me había despejado lo suficiente del estupor que se había adueñado de mi ser en algún momento de la noche y me había encontrado tirado en mi habitación, cubierto a medias con las sábanas.

Tardé un largo rato en darme cuenta de que había ciertas cosas que no acababan de cuadrarme con los recuerdos de la noche.

Esos que conforme esta había avanzando se habían ido difuminando cada vez más, lo que me llevó a temer averiguar cuál habría sido la historia entera.

Esa que mi mente drogada no era capaz de recapitular de principio a fin sin que hubiese cortes de guión repentinos, reviviendo el momento de la miseria más profunda que se había instalado en mí aquel sábado pasado conforme me acercaba a mi aula.

Había gruñido, una mezcla entre vergüenza y dolor retumbando por mi cuerpo salvajemente mientras me convencía a mí mismo de la falta de necesidad alguna que había en que me levantase.

No se me había perdido nada fuera de debajo de mis sábanas, definitivamente.

O eso era, por desgracia, lo que me hubiese gustado pensar, agradeciendo que no tuviese que ir a clase los sábados, o de lo contrario probablemente mis padres ya me hubiesen encontrado colgado de la rama de un árbol.

El alcohol era malo, decían; el alcohol te cambia.

Si uno no era capaz de mantener los labios cerrados durante una sola noche de alcohol, entendía que a largo plazo la gente que caía en el alcoholismo se considerasen en su mayoría casos perdidos.

Había sido terrible.

Bueno, era terrible ahora, en ese momento ni siquiera me había dado cuenta de lo fácil y rápido que era emborracharse y, mágicamente, convertirse en una persona feliz, amiga de tus amigos… y de tus más odiados enemigos.

La ropa de Nam estaba tirada a los pies de la cama cual serpiente venenosa a punto de atacar en cuanto le diese la espalda, motivo de más para que no me hubiese apetecido bajar de ella.

Aquello era un insulto a mi integridad, claramente, y sin embargo ni siquiera podía echarle la culpa completamente al menor.

Yo había aceptado participar en ese juego, yo y nadie más, aunque debería de haberle hecho caso a Myungsoo cuando me había asegurado que todo aquello no era más que una jugarreta de Kibum para conseguir que Woohyun y yo asistiésemos a la fiesta.

Dios sabría lo que pasaba por la mente de ese alocado como para hacer algo así, en especial cuando yo no era el alma de las fiestas precisamente.

¿Qué conseguía él con ello?

No quería ni saberlo. Todavía estaba esperando que me llegasen mensajes con fotos y vídeos comprometidos de la noche anterior sobre los cuales no supiese siquiera cómo justificarme.

¿Recordaría esas escenas siquiera?

Algo me decía que difícilmente, habiéndome encogido todavía más bajo las sábanas cuando sonó el teléfono, negándome inicialmente a contestar.

No quería saber nada del mundo en ese instante, claro que el mundo no parecía pensar lo mismo, a juzgar por la forma en la que se abrió la puerta de mi habitación de golpe.

       -    ¡Hyung! ¿Cómo va la resaca? – se recochineó Sungyeol, su voz a pleno pulmón.

Me incorporé lo justo como para tirarle en la cara mi almohada, la luz cegándome de repente de forma dolorosa, solo para acabar no acertando.

No en él a menos, puesto que escuché el sonido del cojín impactando en algo que, por su respuesta, no se trataba del alto precisamente.

Myungsoo, de hecho.

       -    Ni que yo hubiese hecho algo – protestó, lanzándome de vuelta el cojín.

Mis ojos seguían tratando de adaptarse a la luz que había fuera de mi pequeño escondite, sintiéndome hundido.

Mi vida no se sentía muy brillante en esos momentos.

       -    Y eso es la prueba del delito eh – se rió el alto de nuevo, por el movimiento de su pierna, dándole una patada a la ropa de Nam.

Ni siquiera me digné a contestar algo como eso, si bien pude notar cómo el color me subía por todo el rostro de repente, conforme las imágenes de la noche se agolpaban en ella.

No había querido ir inicialmente a la fiesta, pero las palabras de Kibum sobre mi actitud, supuestamente rumores iniciados por Nam habían acabado pudiéndome, incluso si en el fondo dudaba de que Nam hubiese dicho algo al respecto.

Una de las pocas cosas que nunca le había visto hacer era iniciar rumor alguno. Otra cosa es que él fuese el protagonista de la mayoría de los que circulaban por aquel instituto, pero seguía sin ser lo mismo.

De todas formas, todavía estaba indignado por lo de la rana. Jamás olvidaría esa horrible sensación húmeda en las manos, recuerdo que me estremeció.

Eran tantas las cosas que me daban repelús en los últimos tiempos que tendría problemas poniéndolas todas en una lista.

Así pues, había aceptado participar aquel juego tras llegar a la fiesta, solo el alto volumen del a música habiendo sido suficiente como para ensordecer hasta a mi voz interior.

Esa que ocasionalmente era la más sensata de los dos, pero había sido completamente imposible escucharla esa noche, rodeado como estaba de aquel martilleante sonido que la juventud se empeñaba en llamar música.

Del infierno, si eso, habiéndome mirado en el espejo de entrada de aquella casa nada más llegar solo para asegurarme que no desentonaba.

En la vida me había puesto ropa tan pegada  mi cuerpo, si bien Myungsoo al parecer tenía ese tipo de prendas en su armario y había sido capaz de prestármelas, haciéndome ver extraño incluso a mí.

Primera y última vez que haría algo así, eso me había prometido a mí mismo antes de buscar a Nam por aquella sala plagada de seres humanos claramente intoxicados, solo con la intención de que me viese allí.

Una hora, eso era lo que me iba a quedar.

Bailaría un poco, como si fuese algo que me gustase o interesase, o que supiese hacer para el caso, y tras otro paseo por la sala recordándole a Nam que yo también sabía cómo divertirme, me volvería a casa.

Mis planes se habían torcido muy claramente, a juzgar por lo que había acabado resultando esa noche.

Desastre diría, si no fuese porque en mis recuerdos, cada vez más vívidos, tristeza o enfado era lo último que parecía pasar por mi mente cuando mis amigos habían decidido que era el momento de marcharnos.

Acompañados de los secuaces de Nam haciendo lo propio con el menor.

Cuando Sungjong se me había acercado con la botella inicialmente había querido negarme, hasta que me susurró al oído que era un juego de atrevimiento al fin y al cabo, y que entendería que no quisiese participar.

No con Nam, por supuesto, lo que me había hecho fruncir el ceño y lanzarme de cabeza al desastre.

Me tembló la mano al abrir la puerta del aula, interrumpiendo brevemente mis propios recuerdos para ir a encogerme en mi asiento, demasiado poco interesado en las clases como para que me importase que la primera hubiese comenzado ya.

No, todo mi ser parecía estar empeñado en rememorar ese viernes.

Me había visto más seguro de lo que probablemente me sentía subiendo las escaleras hacia el segundo piso de la casa que tenía Kibum a las afueras, si es que aquello podía llamársele casa y no mansión directamente, no queriendo preguntarme qué sucedería tras las infinitas puertas cerradas que había a lo largo del pasillo.

En realidad lo sabía, no era tan ingenuo como para no saberlo, al final dando con un lugar lo suficientemente grande como para que nos acomodásemos todos en círculo, Nam justo delante de mí.

¿Habría sido aquello idea suya?

No lo sabía, pero tampoco me hubiese extrañado así que decidí que me daba igual. Iba a jugar y a demostrarle que, igual que él, yo también sabía vivir la vida, por mucho que él se empeñase en pensar lo contrario.

Cauto y sensato no tenían por qué ser sinónimos de aburrido ni mucho menos.

No sé quién exactamente nos sirvió un vaso vació a cada uno, pero sí vi a Sungjong abrir la botella y  rellenar todos y cada uno de ellos antes de sentarse al lado izquierdo Nam, junto a Myungsoo.

Ambos estábamos blanqueados por nuestros amigos

No me perdí los ojitos de cordero que el joven le lanzó a mi protegido, algo que no me gustó, pero no estaba allí por ellos al fin y al cabo.

       -     Empiezo yo pues – anunció Sungjong, sonriente –. Yo nunca… he suspendido una asignatura – señaló, algo fácil.

Solo bebían los que sí… por lo cual me limité a rodar los ojos, no sorprendiéndome mucho que Woohyun bebiese. Y Dongwoo, quien parecía algo más inteligente que eso, pero tampoco le conocía tanto.

Podía jugar si iba a ser todo así, suponiendo que el juego terminaba cuando alguien estuviese demasiado borracho para continuar, ¿o no?

No quise preguntarlo, tampoco quería que se notase en exceso que en realidad jamás había jugado a eso. Sungyeol me había susurrado cómo funcionaba tras colocarse a mi lado una vez habíamos llegado al segundo piso, entre divertido y preocupado por aquello.

Al contrario que yo, el alto era un poco más asiduo a las fiestas al fin y al cabo.

Continuó Myungsoo, quien tras unos instantes sonrió brevemente.

       -    Yo nunca me he emborrachado – musitó, mirando a Sungyeol.

El alto se limitó a reír y a volver a beber, para mi sorpresa, Nam manteniéndose al margen esta vez.

No Sungjong, a quien por edad no consideraba adecuado para estar en esas fiestas, pero no era mi hijo así que no era quien para señalar semejante nefasta actitud para su juventud.

Por eso decía que los niños crecían cada vez peor en esa sociedad, se estaban descocando todos, claramente.

Mi turno.

       -    Yo nunca… he sido irrespetuoso – remarqué, mirando a Nam.

Este se limitó a sonreír antes de beber, dedicándome claramente esa toma, algo que me molestó.

En serio, ni se arrepentía el tipo, aunque muy a mi pesar, me encontré que el resto bebió también, haciéndome sentir como el raro del grupo.

Parecía mentira, en serio.

Sungyeol carraspeó tras haber bebido, sorprendiéndome al seguir de pie tras tres tragos. No en serio… yo hubiese estado por los suelos solo con eso.

O eso creía, tiempo al tiempo.

       -    Yo nunca he tocado a una rana – se burló, consiguiendo que me sonrojase.

Y mucho, puesto que me tocó beber sin quererlo, no habiendo esperado el ardor que me recorrió todo el camino desde el cuello hasta el estómago tras aquel inesperado trago.

¿Por qué le gustaba a la gente beber?

Me mareé y todo de la sorpresa, aunque se me pasó en cuestión de segundos, aprovechando para fulminar con la mirada a Sungyeol por traidor. Este solo se limitó a encogerse de hombros y a musitar que si no, no iba a ser divertido.

El traidor.

Dongwoo nos miró a todos antes de parecer decidirse, como si le costase pensar en algo que nunca hubiese hecho.

Y por algún motivo, tampoco me costaba demasiado creérmelo.

       -    Yo nunca me he sentido sexualmente a traído por un personaje de dibujos animados como… ¡SIMBA! – lanzó, carcajeándose.

No pude menos que sentirme, cuanto menos, contrariado por semejante frase, por no decir que me pareció de lo más preocupante al ser incapaz de entender cómo una persona mentalmente sana llegaba a ese tipo de afirmación.

Es decir, que no debía de estar muy bien, sintiéndome impactado cuando vi a Myungsoo beber tras unos instantes, sonrojado como yo lo había estado antes.

La risa de Sungyeol de unió a la de Dongwoo en cuestión de segundos, mientras yo miraba al pelinegro incrédulo.

No entendía nada. Pero que nada. Y tampoco creía que quisiese entenderlo.

Los ojos de Nam se posaron en mí antes de que separase los labios, sabiendo bien que no me iba a gustar nada lo que iba a decir, pero tampoco hacía falta ser un genio para saberlo.

       -    Yo nunca me he quedado en casa un fin de semana viendo la vida pasar – remarcó, haciéndome fruncir el ceño.

Pero levanté ese vaso que había sido rellenado milagrosamente por alguien para beber, negándome a mentir y mucho menos a dejarme vencer.

Iba a beber hasta que uno de los dos se desmayase o se retirase, el brillo divertido en los ojos del menor enfureciéndome.

Aquello era la guerra, oficialmente.

       -    Yo nunca he faltado a clase – siguió Sungjong, todavía sonriente.

Fui el único que no bebí, puesto que no consideraba que estar enfermo contase como faltar, ¿verdad? Al fin y al cabo, no era por voluntad propia, sino por enfermedad.

Myungsoo volvió a reflexionar unos instantes antes de mirarme, algo que no me gustó. No de él al menos.

       -    Yo nunca he terminado cubierto en colorante – se rió, de nuevo consiguiendo sonrojarme.

Bien, mis amigos estaban en mi contra, maravilloso.

Y sin embargo, bebí, al igual que lo hizo Nam tras lanzarme una conocedora mirada, sabiendo bien de lo que hablaba.

Había sido culpa mía por fallar en mi pequeña venganza semanas atrás, pero Sungyeol y Dongwoo tuvieron que beber también al haber sido partícipes del derrame de globos. Y por lo de la piscina, sí, por eso también.

       -    Yo nunca he sido considerado un rebelde – lancé para Nam, quien bebió más que orgulloso.

Algo que me hubiese sentido yo mismo si la afirmación de Sungyeol no hubiese estado dirigida a mí de nuevo, algo que me hizo fulminarle con la mirada cuando mencionó mi pequeño problema con los pantalones.

Solo que Nam, nuevamente, tuvo que beber.

       -    Yo nunca he sido expulsado de clase – murmuró Dongwoo tras unos instantes, ante lo cual nadie bebió.

El menor hizo hasta un puchero por su fallo, aunque a mí me sorprendió que no hubiese bebido Nam. Mentira seguro, pero no tenía forma de comprobarlo al fin y al cabo, puesto que Sungyeol asintió levemente cuando le miré de forma interrogatorio, y no era como si alguien hubiese estado en América para saber su historial.

       -    Yo nunca he tenido que quitarle pintura a mis pantalones en los baños.

Nam se burló claramente con esa, pero tragué como el juego indicaba, aunque ya tenía mi lista para la siguiente ronda.

Después de ese cuarto chupito siguieron las preguntas, unas normales, otras más raras, de las cuales cada vez fui recordando menos y menos, especialmente las que no se salían fuera de lo común.

       -    Yo nunca he ido a clase sin ropa interior – puntualicé cuando me tocó, mirando a Nam.

Y él se tomó otro vaso, sabiendo que llevaba más que yo pero sin haberme apuntado cuantos, solo para que mi línea de pensamiento fuese interrumpida por Sungyeol.

-       Yo nunca he probado la comida de animales – indicó, ante lo cual Dongwoo bebió.

Recordaría la cara que había puesto incluso Nam ante aquello, pero su amigo solo se encogió de hombros antes de empezar a reírse y asegurar a todos que había sido solo una vez.

Pero claro, a saber si era cierto.

Dos rondas más, y empezaron las preguntas cada vez más confusas y, decididamente, a salvo para mí, si bien no por ello me sonrojé menos, especialmente cuando Sungyeol nos miró a todos en la cuarta ronda de preguntas antes de sonreír con travesura y soltar su pregunta.

Una que me cayó como una bomba, sinceramente.

       -    Yo nunca he visto porno gay – canturreó, alzando la copa para brindar con el aire.

Me puse rojo no, escarlata mínimo, en especial cuando Nam bebió, seguido de Sungjong y Myungsoo.

Myungsoo, en serio, de nuevo sorprendiéndome con las cosas que estaba aprendiendo del menor esa noche.

Cosas sobre las que a decir verdad no hablábamos. ¿En qué maldita conversación salía lo del porno homosexual o la atracción por dibujos animados? No una entre dos personas que no estuviesen dementes.

Y ahí podría decir, en base a mis recuerdos, llegó el punto de inflexión, donde la degeneración fue subiendo exponencialmente conforme los chupitos seguían desapareciendo garganta abajo.

Doce… o trece eran los que llevaba ya, cuando me encontré frente a frente con Nam, la botella entre ambos y nadie a nuestro alrededor.

A por aire decían haber salido algunos, a vomitar otros creía recordar, pero ahí seguía yo, sentado frente a Nam.

Frente contra frente prácticamente, nuestras rodillas se tocaban y no sabía si la música me palpitaba en los oídos o directamente en las venas, sosteniendo el vaso entre mis dedos algo temblorosos.

Hacía mucho calor y no sabía por qué.

       -    Yo nunca… yo nunca me he paseado desnudo por casa – balbuceé, decidido.

O todo lo decidido que podía sonar en semejantes circunstancias, viendo como Nam sonreía antes de beber, solo para rellenarse él mismo el vaso de nuevo, manteniéndolo después firmemente agarrado.

Como si se fuese a caer o algo.

       -    Yo nunca me miro el estómago con preocupación – disparó, algo que me dolió.

Pero bebí, una vez más. ¿Eran catorce ya? O trece… trece, tal vez.

       -    Yo nunca me miro más abajo con preocupación – lancé también, burlón.

Pero Nam no bebió, riéndose en cambio antes de que nuestras frentes se golpeasen cuando se acercó de nuevo, un tanto demasiado para mi gusto.

¿O me había inclinado yo? Me dolía la frente.

       -    Yo nunca he sido rechazado – continuó él, un pequeño hipido escapándosele al final de la frase.

Admitiría no poder contenerme esta vez.

       -    ¿No estarás contando solo a tus padres no?

Woohyun rodó los ojos ante mi pregunta, si bien alcé seguidamente el vasito, el cual se tambaleó de vuelta al suelo, el cual se movía un poco a mi parecer. O podría ser mi mano también.

Me dio la impresión de que él se tambaleaba un poco incluso estando sentado, pero no dije nada. Si se caía mejor, ganaría aquello y podría irme a casa, mirando alrededor brevemente en busca de un reloj, pero no vi ninguno.

¿Qué hora era?

Un golpe en el muslo me recordó que estaba en medio del juego, obligándome a centrarme para pensar en algo que no hubiese hecho y de lo que me acordase.

Lo había dicho todo ya, ¿no?

O no, ¿no?

       -    Yo nunca… Eh… Yo nunca… ¡Yo nunca me he acostado con nadie! – señalé, triunfal.

Y lo más sorprendente sin embargo, fue no ver beber a Nam, quien se quedó unos instantes mirándome antes de reírse con fuerza, cayéndose hacia atr.as

-       He ganado, ¿no? – inquirí, inclinándome un poco hacia a él.

Solo para que Woohyun se volviese a sentar de golpe, el apartarme mareándome más de lo esperado al ver el brillo en sus ojos, uno raro, pero estaba borracho, y los borrachos miraban así, decían.

       -    ¿Qué tú nunca qué? – se rió de nuevo, aunque me limité a encogerme de hombros.

Él no había bebido, así que, él tampoco.

       -    Yo nunca nada, como tú, listo. ¡O bebe! – gruñí, levantando el brazo para señalarle de forma acusadora a su vaso todavía lleno.

Pero no bebió, en su lugar se inclinó más hacia mí, como para contarme un secreto a juzgar por la forma en la que se fue apartando en dirección a mi oreja, muy lento.

¿Por qué iba tan lento?

       -    Shhh es un secreto… pero yo tampoco – susurró, alejándose después.

Fui yo quien se rió entonces, poniéndome en pie de la nada para señalarme a mí mismo y luego a él, de cabeza a pies.

       -    Venga ya, ¿nos has visto? Bueno vale, yo me he visto. ¿Pero te has visto? Y en América sois más… ya sabes, que aquí – le aseguré, como si supiese cómo iban las cosas.

Y no las sabía, no del todo, pero en ese momento me daba la impresión de que sí lo hacía, ante lo cual Nam se levantó de repente también, solo para acercarse de nuevo a mi oído.

Me cosquilleaba cuando lo hacía.

       -    Oye tampoco estas mal… si hasta podrías ponerte mi ropa – afirmó, subiéndose un poco la camiseta.

Dejándome mirándole un poco más de la cuenta, antes de asegurarle que ambos estábamos genial, incluso con la ropa del otro.

Sí… ambos lo estábamos… eso nos dijo el reflejo del espejo de la casa de Kibum minutos más tarde, mientras nos contemplábamos con la ropa del otro puesta, orgullosos de haberla conseguido abrochar sin problemas.

Bueno, más o menos.

Las camisas tenían más botones de los que parecían, siendo eso de las últimas cosas que recordaba esa noche.

Volví a estremecerme cuando lo pensé, habiendo escuchado el resto de la historia de Sungyeol y Myungsoo el sábado por la mañana, cuando pasaron por mi casa para comer conmigo.

Mis padres habían ido a algún sitio, no recordaba donde al principio, y se habían quedado a pasar la tarde para martirizarme.

Hundí la cabeza en el escritorio sin apenas darme cuenta, metido como estaba en el círculo vicioso que eran mis recuerdos hasta que la profesora me llamó, acercándose y todo a preguntarme si no me encontraba bien que no estaba prestando atención.

Yo, que no me perdía siquiera una coma cuando hacían la pausa inherente en las frases durante las explicaciones, optando por asentir y pedirle a la profesora si podía ir a la enfermería un rato.

O ya quedarme allí todo el día, si bien no le dije eso último, sabiendo que no estaba permitido, retirándome con calma hasta llegar a aquel maravilloso y silencioso lugar.

El enfermero que teníamos parecía estar en su rato del descanso a juzgar por su ausencia, así que fui a acomodarme a la camilla del fondo para descansar un rato.

O más bien para obligarme a dejar de pensar en mis desgracias todo el rato que pudiese, no sabiendo cómo proceder en mi relación con Nam desde lo ocurrido en la fiesta.

Le hacía dicho que era virgen.

Y él me había dicho lo mismo, siempre y cuando fuese verdad eso que decían sobre la sinceridad de los borrachos, aunque también decían eso de los niños y sería que no había seres más mentirosos y mezquinos en el mundo a pesar de lo enanos que eran, porque había cada cosa por ahí que era para verla, así que no me fiaba.

Y que no, los borrachos mentían siempre, ¿no que siempre decían que solo una copita más, y terminaba siendo una tras otra?

Matices aparte, por supuesto.

Rodé sobre mí mismo tras unos instantes, volviendo a reflexionar sobre todo aquello. ¿No se suponía que debía de vengarme de Nam? ¿O le tocaba a él? ¿Se consideraba lo ocurrido en la fiesta como una ofensa mutua o bien era unilateral?

Creía recordar que le tocaba a él, pero claro, ¿no había tenido suficiente con haberme hecho pasar la vergüenza de mi vida en aquella fiesta?

O después de esta, recordaba, o me habían hecho recordar más bien, que no había salido de allí lloriqueando precisamente.

Es más, Sungyeol afirmaba que me habían tenido que sacar de allí porque me negaba a abandonar a mi nuevo amigo Woohyun, algo que no recordaba y que, para qué mentirme a mí mismo, tampoco quería recordar ni aunque me pagasen por ello.

Mi amigo Nam.

Ni en sueños… que al parecer, sí borracho, obligándome a no darme de cabezazos contra el colchón de la camilla al pensar en eso.

Lo dicho, no sabía dónde estaba nuestra relación de odio después de eso y, a decir verdad, tampoco era un tema sobre el cual pudiésemos sentarnos a conversar precisamente.

Esas cosas no se hablaban, fin.

Así pues, solo había una forma de poder mantener el status quo entre ambos, una que me aseguraría que en el fondo lo nuestro no hubiese mutado, aunque sabía que no me iba a sentir particularmente orgulloso de ello al principio, pero acabaría agradeciéndomelo a mí mismo estaba seguro de ello.

Me encontré enviándole un mensaje a Sungyeol tras unos minutos valorando mis opciones, sabiendo a lo que me arriesgaba.

La venganza podía llegar a ser muy cruel, y exageradamente parecida a la mía como para tenerlo en cuenta, pero estaba dispuesto a aceptar el riesgo y las consecuencias de mis actos si eso ponía el balance de nuevo a cero para ambos.

Sungyeol se limitó a enviarme un emoticono sonriente como respuesta a mi petición, a la cual cualquier buen amigo con dos dedos de frente se hubiese negado, pero era Sungyeol… difícilmente diría que no a molestar a Nam.

Era un hobby para él tanto como para mí era algo ya intrínseco del día a día, por lo cual me relajé del todo en el colchón una vez mi mente se hubo aclarado tras encontrar aquella maravillosa solución a mis problemas.

A parte de ellos. Para el resto tenía que rezar para que Nam no recordase la última parte de la noche, o no toda ella por lo menos, pero eso sería pedirle mucho al universo con la suerte que este parecía dedicarme.

Me conformaba con que no recordase esa frase, solo esa, y podía prometer que lo demás me daba prácticamente igual.

Bueno más o menos, pero al menos me comprometía a trabajar en ello para que no me amargase el resto de mi existencia, incorporándome cuando el teléfono sonó reiteradas veces, indicándome que habían llegado varios mensajes.

Todos de Sungyeol, justo con lo que él había pedido, esperando que no fuese a hacer algo demasiado estúpido cuando me levanté de la camilla para ir a la biblioteca brevemente.

Teniendo en cuenta que el enfermero todavía seguía desaparecido nadie tenía por qué saber cuándo había estado allí exactamente, dirigiéndome silenciosamente hasta el piso inferior para salir del edificio, bien pegado a la pared.

Tampoco me apetecía que me fuese a ver alguien por casualidad, escabulléndome lo mejor que pude hasta el edificio contiguo donde teníamos la biblioteca para estudiar por las tardes, en la cual no había demasiada gente.

Podíamos ir allí a estudiar en las horas libres, excusándome con la bibliotecaria cuando entré por la puerta, bajo la premisa de que necesitaba entregar un trabajo y me habían permitido salir para imprimirlo allí ya que en casa se había roto la impresora y lo había olvidado.

Teniendo en cuenta mi reputación la mujer no tardó en creerme, cediéndome el paso tras recordarme que hiciese las copias en blanco y negro, ante lo cual sonreí.

Tampoco iba a hacer algo distinto, al fin y al cabo había que pagarlo, yendo primero a conectarme en el ordenador para acceder en mi email, donde estaban los mensajes de Sungyeol con las fotografías.

La vida me librase de las consecuencias de lo que iba a hacer, pero le di al botón de imprimir sin pensármelo un solo instante más, el sonido de la impresora más cercana a mi siendo lo único que se escuchaba en toda la sala.

Tardó apenas unos pocos segundos, pero fueron suficientes como para que se me acelerase el corazón y todo al pensar en que podía caerme una buena si no hacía aquello bien, alocado como era a mi parecer, introduciendo la tarjeta de estudiante en la máquina para poder retirar los papeles de la bandeja cerrada, la cual se abrió tan pronto el cobro se hizo efectivo.

Muy moderno, era difícil que alguien se llevase por error tus fotocopias e impresos al fin y al cabo, tomando aire cuando salí por la puerta de la biblioteca con más papeles en las manos de los que había esperado.

Había hecho más de una copia de cada, faltaría más, prometiéndome a mí mismo que no iba a ser muy dramático cuando sucediese antes de comenzar a tirar los papeles por los pasillos por los que iba pasando de forma sigilosa.

Cerré los ojos y todo cuando terminé y volví a mi aula en silencio, todavía con más de media hora de tiempo.

Faltaba aún para el descanso, y sin embargo, me sentí temblar al pensar en Nam y en lo que diría al ver aquello.

Era juego sucio claramente.

Tanto, que cuando salí al descanso en busca de Myungsoo y Sungyeol no fue a ninguno de ellos a los que me encontré, sino a Nam esperándome en la puerta de entrada con las orejas rojas y varios papeles arrugados entre las manos, fulminándome con la mirada.

       -    ¡Tú! – gritó, alarmándome.

O tal vez, sí que me había pasado un poco.

       -    ¡¿Pero estás loco?! Ven conmigo, ¡YA! – me ordenó, dando media vuelta tras tirar al suelo los papeles.

Esos con fotografías suyas la noche de la fiesta.

Fotografías cada cual menos adecuada para un adolescente el cual se suponía que no debería de estar bebiendo alcohol, haciéndome sentir un poquito arrepentido por lo que había hecho.

O mucho.

Pero al menso no tenía que seguir preocupándome por la prosperidad de nuestra relación de odio, ¿no?


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Hellows!!!

Y sí... volví!! Esta vez sin demoras hahahha Debería de pedir perdón por la basura de capítulo, juro que lo había empezado maravilloso hoy, sentadita en el coche mientras caía la lluvia durante la hora de comer en mi empresa... y llegué a casa y se torció la cosa XD.

Es que la inspiración una vez llega hay que abrazarla, pero claro, es que no podía quedarme en el coche escribiendo o me echaban del trabajo XD.

Ahora estarán pensado que ando así loca, o más bien de cutre metida en el coche durante mi hora de comer... pero pliz bendita calma y paz la que he sentido hoy. No piensen que soy rara y que no me relaciono con mis compañeros... es solo que hasta el viernes pasado hacía el mismo turno que mi compañero de departamento, pero esta semana ya me gradué cofcof y me dejan sola para hacer mi horario (que básicamente significa que nos alternamos el horario y cada viernes sale a las 13.00 uno de los dos, y el otro se queda haciendo horario normal). Then... pues me tocó quedarme a mí, junto con unas pocas compañeras más, y digo pocas porque de las que hacen mi rotación solo comen en el comedor dos chicas, la tercera se fue de baja de maternidad adelantada la semana pasada (esta de siete meses ya y le tocaba en unas poquiitas semanas más pero tuvo unos problemas y el médico le dijo que a su casa YA, y pues eso, en casa está hasta dentro de unos meses...).

Then con esas dos compañeras que se quedaban no tengo mucha relación, porque justo con las que yo suelo comer cada día (somos 8 en total), hacen el horario de mi compañero... y aprovechando que llovía y hacía fresco, decidí ir al coche a despejarme un rato y pues... a estar fuera de la empresa.

Todo muy zen, con la lluvia cayendo a raudales y yo allí tapadita con mi mantita comiendo con calma y en silencio (a veces a una no le apetece hablar saben...) y luego ponerme a escribir... aish, la gloria en serio XD.

Como buena noticia... bueno verán que estoy algo más animada cofcof. Estoy mucho mejor de mi resfriado, ya solo toso en contadas ocasiones y espero ya este fin de semana recuperarme del todo.

La próxima semana no sé si pueda actualizar, ya comenté que estaré en Corea cofcof, PEEERO al menos tenéis por aquí esta actu jejeje. No me arriesgo con una nueva fecha de actualización, cuando vuelva seguro, pero poco más ;P.

Y pues no sé que cosas más contar... todavía tengo que adelantar dos trabajos de la universidad que se entregan cuando no estoy en casa... y me queda este fin de semana para ello pfff no me da la vida hahaha uno tengo que grabar un maldito vídeo exponiendo mi idea de negocio como si el interlocutor ficticio fuese un posible inversor... no en serio, la profesora de esta signatura está loca, también tuve que ir a hacer una entrevista a un emprendedor, que me costó la vida dar con alguien dispuesto a perder su tiempo para una basura así like wtf... que no estoy estudiando periodismo XD.

En fin, pero ya casi termino, el próximo mes a principios tengo los exámenes y primer semestre superado *^*. Solo me faltarán... 9 más.... porque hacerlo en 8 es imposible hahaha con suerte si lo acabo en 10 será un milagro, tiempo al tiempo.

Y bueno hasta aquí lo dejo, vamos con Love Adventures jijiji

Feliz fin de semana!!

PD. no olviden qeu pueden molestarme por mi ASK si se aburren y quieren preguntar cosas?

Y sigo esperando no sé... ideas para nuevas cosas qeu quieran ver en blog... o antiguas que ya no ven tanto, no sé, lo que les venga a la cabeza ;P.

Ale, nos leemos prontito!!! Cuídense muuucho 💙

2 comentarios:

  1. HELLO Y BYE BYE??? ES DECIR LO PRIMERO ES DESEARTE UN VIAJE DE LO MEJOR, QUE LO PASES MÁS QUE REGIO. ^•ㅅ•^❀

    ESPERO QUE LO DISFRUTES A CONCHO (QUE NO SE APROVECHEN DE TU INOCENCIA NI TU AMIGO NI TU NOVIO Y QUE NO TE DEJEN HACER TODAS LAS COSAS!!!!)ミⓛᆽⓛミ

    Y SIN PALABRAS DOS SEMANAS DE ACTUALIZACIONES DE CARA A ESTAR SIN ELLAS POR UN BUEN TIEMPO...OJALA QUE EL VIAJE TE TAIGA MUCHA INSPIRACIÓN.ミⓛᆽⓛミ

    COMPLICADA LA RESACA Y PERDER LOS RECUERDOS PARA EL POBRE NAM...CON CADA CAPÍTULO ME SORPRENDES MÁS Y MÁS DISFRUTO. THANKS POR LOS NUEVOS CAPÍTULOS (CLARO NO ALCANCE NI A COMENTAR QUE APARECEN NUEVOS)(^=චᆽච=

    LO VISTE EN SU SHOWCASE??? HERMOSO COMO SIEMPRE!!!! EL ÁLBUM REALMENTE ME HA GUSTADO MUCHO SI ME PREGUNTAS DE LOS TRES QUE HA SACADO, ÉSTE HA SIDO EL MEJOR, HUMILDE OPINIÓN.º◡º

    ESPERO QUE PUEDAS DEJAR TODO AL DÍA EN LA UNIVERSIDAD Y NO TE VAYAS CON PROBLEMAS EN LA MENTE, LA IDEA ES DESCONECTARSE DE TODO!!!!

    TE REPITO TENGAS UN VIAJE DE LO MEJOR Y NOS LEEMOS A TU REGRESO.

    BYE BYE Y LINDO VIAJE❥¦❥¦❥¦❥¦❥¦❥¦
    CAMI

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  2. Querida tanto tiempo por fin me he puesto al día en toda la lectura, he estado al tope de trabajo, no doy más de cansada.

    A veces me metía al computador en la oficina, pero estas dos semanas ni eso he podido hacer.

    Renunció la jefa de la unidad en la que trabajo y adivina quién gano el premio de reemplazarla???? yo!!!! y por las mismas lukas.

    Más encima que me aumentó el trabajo, agrégale una capacitación con una semana fuera de la oficina, y qué crees nadie avanzó el trabajo, asi es que al volver todo atrasado.

    Con suerte no me quedo dormida en la micro de regreso a la casa o sino al terminal me tendría que bajar (que vergüenza!!!!)

    ------oye no te preocupes tanto y solamente como ordenadamente y porciones más pequeñas, y claro algo de ejercicio sería lo ideal, pero a veces no da el cuerpo para tanto.

    Y definitivamente me sorprendiste con lo de tu novio o sea qué onda??? y más encima pensando en vivir con él y además agregar hijos???? o sea vas a tener que lavarle el cerebro de todo lo que la madre le ha metido en su cabecita o sino te encargo la de problemas que van a tener....

    Cómo ha ido tu viaje a todo ésto???? bonito???? come por mí cosas ricas y aprovecha a los dos hombres que andan contigo y que te traten como a una princesa ok???

    Gracias por dejarnos los capítulos nuevos fueron geniales, ambos están más que entretenidos, bueno siendo honesta ésta me divierte, la otra me tiene con un mal presentimiento...van a terminar juntos cierto que sí???? Y yo voto obviamente por un nuevo capítulo y tres más si quieres y final feliz para love adventure 7

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