24 de marzo de 2019

So Hateful, So Like You. Cap 2


Capítulo 2. Private War




POV. WOOHYUN

Decir que aquella primera vez había sido un accidente no sería más que dar detalles innecesarios a algo que no tenía solución desde hacía demasiado como para molestarse a esas alturas en explicarlo, si bien no diría que lamentase aquel infortunio inicial.

Llevaba los últimos tres años expectante a que llegasen las clases para ver qué sería lo siguiente en ocurrir, algo que pocos adolescentes podían decir que quisiesen.

¿Cuántos querían ir al instituto por propia voluntad, al fin y al cabo? Claro que mis motivos no eran precisamente los más lícitos, pero eso era lo de menos. Mis progenitores no tenían por qué saber eso, fin.

De todas formas, sabía que la venganza del mayor se avecinaba, conocía su patrón de actuación lo suficiente como para andar con ojo esos últimos días, tratando de prever por dónde saldría esta vez su venganza.

Tras dos largos años intercambiando jugarretas había muchos contraataques que podía predecir, pero precisamente por su abundancia también era consciente de que podía suponer mal y confiarme, creyendo que iba a actuar de cierta forma en base a experiencias pasadas solo para que me sorprendiese con una nueva idea.

Las posibilidades, aunque pareciese mentira, eran amplias cuando uno se introducía en el mundo de las jugarretas.

Admitiría, sin embargo, que la mayoría de estas las hacía por casualidad, porque veía una oportunidad y la aprovechaba, como lo que había ocurrido hacía unos pocos días.

No había planeado cruzarme con Sunggyu durante mi visita a la sala de profesores con el bote de pintura que había sobrado de nuestras actividades de arte, pero había visto la oportunidad y no había dudado en tomarla, como sabía que todo buen jugador debía de hacer.

Planear era divertido, sin lugar a duda, pero la espontaneidad era lo que le estaba dando vida a mi existencia, la imaginación y la rapidez de mente habiéndome mejorado de una forma espeluznante desde que había llegado a corea y obligado a estudiar en aquel instituto.

Lo que inicialmente me había parecido un castigo cruel se había acabado convirtiendo en mi mayor diversión.

Ríanse de las campañas de guerra, ahí empezaba la instrucción si uno quería llega lejos en la vida, y yo me veía claramente en el campo de batalla planeando grandes cosas en el futuro en esos momentos.

Tal vez así podría volver a América a ir a la escuela militar cuando terminase el instituto, puesto que la edad mínima legal para apuntarse rondaba esa época aproximadamente.

Sería como hacer el servicio militar en Corea, solo que en otro país, aunque todavía tenía que investigar si iba a terminar en la cárcel por eso o bien sería una asignatura convalidable a la larga.

Renunciar a la nacionalidad coreana de lo contrario tampoco iba a dolerme demasiado, no me había criado ahí al fin y al cabo y, para ser sinceros, me parecían todos bastante atrasados de mente debido a esa cultura retrógrada que compartían.

Mis padres nunca habían estado de acuerdo conmigo, por eso habían vuelto a corea, creyendo inocentemente que el problema de mi educación había sido criarme fuera de su país natal.

Bien, cierto. La presión cultural que había allí era lo que acababa haciendo que uno se metiese en el molde, porque no te daban más opción que esa al fin y al cabo, no como en América, donde el libre albedrío era más real de lo que jamás sería en Corea.

Allí había que ser como todo el mundo, o te marginaban hasta para comer, y odiaba eso, me parecía de lo más estúpido, pero un solo hombre no podía cambiar un país así que estaba deseando llegar a la edad legal suficiente como para salir por la puerta sin tener que dar más explicaciones a mis progenitores.

No podrían impedirme que fuese a la escuela militar o que me apuntase al ejército en América, aunque todavía no supiesen que esos eran mis planes reales.

Ilusos, pensaban que me había adaptado de maravilla a corea y que me había faltado precisamente eso para ser más como ellos, cuando simplemente estaba haciendo tiempo para ser libre y hacer precisamente lo que quería y no lo que se me imponía.

Y ahí había entrado en juego Sunggyu, quien a mi parecer era una versión de mis padres en joven, hasta que había sacado ese lado perverso de él que probablemente ni siquiera él mismo conocía.

Lo consideraba una buena acción, sí señor.

consideraba una buena acción, sí señor.

Desde el principio el mayor me había parecido del tipo de persona a quien le importa demasiado lo socialmente correcto. O en este caso, lo culturalmente correcto, puesto que en la vida me había exigido a mí nadie en América que por haber nacido un año antes tuviese que ir detrás cual discípulo de maestro antiguo de película china.

Fue algo que me chocó bastante al llegar y que seguía sin entender, puesto que no es como si la edad te diese la sabiduría, especialmente con solo un año de diferencia, así que no entendía esa obligación social de ofrecer deferencia a cualquiera que fuese mayor, incluso por un día por nacimiento.

¿Qué clase de estupidez era esa?

En el instituto en California no teníamos esa tontería y jamás había tenido problema alguno siendo amigo de chicos de uno o dos cursos por encima, e incluso por debajo, de ahí que al llegar a Corea no me hubiese gustado nada esa separación tan estricta por edad que tenían.

Agradecía que había algunas pocas manzanas no corrompidas por ese ideal anticuado, como lo eran Dongwoo y Sungjong, el primero un par de meses mayor a mí, si bien habíamos nacido en años distintos, lo que según esa sociedad retrógrada lo hacía una amistad imposible debido a la diferencia abismal que había entre ambos por eso, y el pequeño Sungjong, unos pocos cursos por debajo de ambos.

Eran las únicas dos personas en el instituto cuyo comportamiento en ese aspecto no me parecía de atraso espacio-temporal.

Me negaba a contar a Kibum, ese era un espécimen bastante distinto en otros muchos aspectos que, al igual que yo, hacía un poco lo que le venía en gana y que le diese al universo.

Le respetaba por ello a pesar de nuestras claras diferencias, que si bien dificultaban una amistad en estos momentos, probablemente en unos pocos años no rechazaría un vínculo más estrecho.

Kibum con todo lo moderno que era todavía tenía momentos demasiado infantiles en su comportamiento que me desquiciaban demasiado como para aguantarle más de un rato, y yo a él le parecía excesivamente tieso y serio como para que le pareciese divertido rondarme, así que ahí quedaba la cosa.

Pero todo llegaba en la vida, así que podía esperar sin ningún problema a que todo fuese cayendo en el lugar adecuado para que las cosas mejorasen.

En lo presente, me interesaba pasar el instituto de la mejor forma posible sin causar demasiadas desgracias, y luego ya se vería.

Y ahí entraba, una vez más, SungGyu en mi vida, concretamente el averiguar qué tenía planeado para esta vez el arcaico joven.

Todavía recordaba la manera en la que me había mirado, todo indignado, cuando me había dirigido hacia él la primera vez sin ninguna forma de respeto.

Como si yo fuese adivino como para saber qué edad tenía todo el mundo en ese instituto para dirigirme apropiadamente a todos, tuviese esos poderes me hubiese hecho rico ya en un casino o algo, aunque era una de esas muchas cosas que no podía decir en voz alta.

No estaba bien visto hablar de esa clase de temas, especialmente siendo menor de edad, otra cosa que me molestaba.

Prácticamente todo lo divertido de la vida era tabú en ese país. La gente se debía morir del aburrimiento  por eso vivían tanto, pero ya me había llevado un santo guantazo de mi madre el día que se me escapó esa reflexión en voz alta frente a ella durante unas vacaciones de verano en Seúl, así que me cuidaba de decirlas según delante de quién.

Bueno, en aquel lugar directamente no decía prácticamente nada delante de nadie, algo que podía llegar a resultar frustrante e incluso irritante.

Es más, algunos incluso pensaban que me comportaba así para hacerme el chico cool de turno, pero no era nada más alejado de la realidad.

¿De qué hablabas con gente que tenía una mentalidad anclada en el pasado? Lo único que había aprendido del instituto en corea era que ser “de fuera” hacía que la gente quisiese ser amiga tuya, como si fueses el nuevo espécimen de turno en el circo.

Digamos que tener amigos “americanitos”, incluso si no eran blancos de piel, te daba más caché y estatus en el rango social que tenía esta gente o algo, sino no entendía el afán de intentar caerme bien, como si eso les fuese a servir de algo en la vida, excepto para poder presumir de tener un “amigo americano”.

Que por desgracia a eso era lo que aspiraban la mayoría de polluelos que se me acercaban. No les interesaba en lo más mínimo conocerme como persona o ser amigos míos de verdad, solo querían preguntarme sobre los tópicos que conocían de América, como si teníamos pistolas en casa y se podían comprar en cualquier lugar, cual botella de agua en cualquier 24h esquinero de Seúl y similares.

No querían saber sobre mí, sobre qué me gustaba por ser yo, un ser individual, sino que querían saber que me gustaba a mí peor ser americano, como si a todos los americanos nos gustase lo mismo o algo.

Que ahí venía otra cosa que me reventaba, en corea a todo el mundo tenía que gustarle lo mismo, porque eso de decir “a mí me gusta tal” no existía, todo era “a nosotros nos gusta tal”, muy bonito e incluyente e historias ficticias de la Provenza, como si de verdad a todo el mundo le fuese a gustar lo mismo, ahí sin criterio propio.

Tomé aire al ver que yo solo me estaba poniendo de mal humor otra vez, algo que a veces creía que se me había ido quitando con el tiempo, pero que en momentos como ese me recordaba que al fin y al cabo, yo no pertenecía a ese lugar.

Un sitio que te hace sentir incómodo y no bienvenido por cómo eres no es donde debes  de estar, por mucho que mis padres me dijesen que eso era porque yo no quería adaptarme.

¿Por qué tenía que dejar de ser “yo” para convertirme en un “nosotros” sabiendo que había otros lugares en el mundo donde ser “yo” estaba más que aceptado?

Pero ellos no entendían lo que era el individualismo, así que no tenía sentido discutir con ellos.

Un golpe en el hombro me sacó de mi ensimismamiento en ese instante, obligándome a poner una media sonrisa en el rostro por si a caso, si bien esta se esfumó al ver que se trataba de Dongwoo.

       -    ¿Estabas pensando otra vez en lo mucho que odias esto? – preguntó, en voz baja.

Suspiré sin poder evitarlo, si bien acabé asintiendo.

Dongwoo era un alma tierna, podría estar más o menos de acuerdo con lo que yo decía, pero al menos intentaba entender mi punto de vista en lugar de simplemente tacharlo de incorrecto, algo que me había gustado de él desde la primera conversación que tuvimos.

Si es que a su barbotear constante e inconexo se le podía llamar conversación, pero me resultó lo suficientemente original y distinto como para darle una oportunidad al chico que, claramente, no tenía interés en mí solo por venir de otro país.

       -    Algo así. Ayer tuve una discusión con mis padres, cuando me negué a ir con ellos al pueblo este fin de semana por la ceremonia en recordatorio a la muerte de mi abuelo. ¿Por qué fingir que me apena que no está alguien que jamás conocí? No puedo echar de menos a quien no he conocido y me parece hipócrita fingir lo contrario – contesté entre murmullos.

Tampoco era de los que ventilaba cosas sobre mi vida en público, si bien había el suficiente ruido en la cafetería como para saber que nadie más excepto el mayor me iba a escuchar en esos momentos.

Siempre podía haber alguien con la oreja puesta, pero en realidad debía de admitir para mí mismo que en algunos aspectos muchos chicos pensaban como yo, aunque ninguno lo diría jamás en voz alta por miedo a ser señalado.

Teniendo en cuenta que mi vida social en Corea acabaría tan pronto pusiese un pie fuera del país para no volver me daba igual que me señalasen con el dedo el tiempo que me quedaba por allí.

       -    Ah, en mi familia también se empeñan con eso. Es una pérdida de tiempo. Tengo entendido que en occidente tienen un día al año para honorar a los muertos en general, van a poner flores a las tumbas o al cementerio y fin, en un día está hecho y has honrado a todo el mundo, no como aquí que por cada difunto de la familia hay que perder el día entero – suspiró Dongwoo, asintiendo.

No sorprendiéndome mucho de él, puesto que a pesar de no ser alguien dado a protestar por la cosas veía bastante claramente los inconvenientes de algunos aspectos culturales obsoletos.

Es decir, si a mí no me parecía mal honrar a los muertos, que no se iban a enterar de todas formas, pero bueno podía entenderlo, lo que no entendía era eso de hacerlo por separado y con exclusividad, pudiendo hacerlo todo el mismo día y ya.

Era como si a la gente le gustase regodearse varias veces al año en la pena de la pérdida. Ya eran ganas de martirizarse a lo tonto y gratuitamente. Luego decían de la autoflagelación cristiana, cuando aquí no serían cristianos, pero se llevaba igual lo de culparse hasta por la dirección del viento.

El sonido de una silla arrastrándose al frente me distrajo a tiempo de ver a Sungjong aposentarse en su lugar habitual frente a ambos con su tupper del día, lleno de comida que su madre le obligaba a ingerir.

Como si no comiese lo suficiente la criatura a diario, la mujer le había puesto además dulces de arroz.

Que lo veía muy delgado, decía. Algunos tenían la suerte de nacer así, sin más.

       -    ¿Cuál es el tema de hoy? ¿Se ha vengado ya  Gyu hyung? – inquirió el joven, subiendo las cejas inquisitivamente.

Haciéndome sonreír, si bien apreciaba la frescura que aportaba el joven polluelo al ambiente.

Sabía que acabaría llegando a grandes cosas cuando llegase el momento, pero dudaba que alguno de nosotros supiese realmente qué todavía.

       -    No aún – musité, lo que volvió a centrarme en el tema que originalmente había poblado mi mente.

Sabía qué opciones debía de estar valorando el mayor, Sungyeol le habría avisado de nuestras actividades en el jardín, por lo cual esa era una posibilidad a tener en cuenta, aunque dudaba mucho que fuese a imitarme.

Claro que tal vez ese era exactamente su plan y descartarlo era totalmente incorrecto, sabiendo a lo que me podía arriesgar por confiarme.

A veces lo más evidente acababa siendo lo más sorprendente, viendo al menor pensar otras alternativas sin demasiado éxito, pero supuse que llegado el momento ya me lo encontraría, así que no quise darle demasiadas vueltas.

Y ese fue, definitivamente, el mayor error de todos.

Un buen estratega valora todo los aspectos, incluso los más improbables, y ahí me encontré yo el día que me tocaba regar las plantas del proyecto que habíamos hecho para la clase de ciencias naturales, manguera en mano observándola por si veía algo destacable, pero no parecía ser ese el caso.

Poco confiado aún con esas, tuve la precaución de apartarme lo suficiente de la manguera al encenderla como para evitar lo que podría haber sido la causa de una pérdida  de ojo, claramente.

Al encender el grifo no solo estuve a muy pocos centímetros de quedar completamente empapado de cabeza a pies, sino que de la presión mal ejercida del agua hacia el cabezal de la manguera este salió disparado sin previo aviso.

Lo esquivé por poco, entendiendo poco por el canto de una moneda como mucho, o aquello me hubiese sacado realmente un ojo como poco, de la impresión que me dio lo sucedido tropezándome con el bordillo que rodeaba la extensión de tierra que era la pequeña plantación, cayéndome de lleno allí.

No de morros, pero por poco, sintiendo las manos y las rodillas empapadas por el mejunje en el que la arena se estaba convirtiendo a causa del agua, no habiéndome dado tiempo de apagar la manguera antes de tropezarme.

Casi juraría poder escuchar la risa de SungGyu por allí cerca, si bien cuando me giré a mirar no me encontré a nadie más que a mí mismo haciendo el patético allí tirado en la arena mezclada con el abono, cuyo olor me llegó de repente con el agua comenzando a rodearme cual piscina en miniatura.

Menudo asco, sinceramente.

Me levanté de allí entre indignado y curioso por semejante precisión en el planteamiento de la jugarreta de turno, ya acabando de regar el huertecito antes de cerrar el grifo finalmente, si bien no sabía qué hacer con el cabezal claramente roto.

O si no roto, por lo menos defectuoso, aunque me daba la impresión de que aquello no había sido precisamente un accidente.

Podría serlo, no iba a negarlo, pero sospechar era la opción correcta prácticamente siempre, así que ahí se dirigió mi mente mientras contemplaba el destrozo temporal de mis ropajes.

Tenía el pantalón hasta medio muslo mojado por el agua y lleno de arena mezclada en abono de rodilla para abajo, al igual que los zapatos y, para mi desgracia, los calcetines.

Podía notar esa sensación húmeda entre los dedos de mis pies que me provocaba hasta angustia del repelús que provocaba, mi camiseta habiéndose salvado por gracia divina, por así llamarlo.

Más bien casualidades de la vida sin más, y porque llevaba una ajustada en lugar de una de esas que de lo grandes que son te cuelgan, sino estaría todo el borde hecho basura como mi parte inferior, evitando tocarme con las manos sucias por el momento.

Iba a necesitar una visita al baño urgentemente, y probablemente ropa.

De deporte, en efecto, casi riéndome al ver que el mayor se había vengado de una forma cuyo resultado era similar y todo.

Solo que yo no le había enguarrado los zapatos o lo había dejado con calcetines, aunque no negaría que podría haber ocurrido al no haber sido algo demasiado calculado, suspirando mientras me ponía en marcha.

Ni siquiera pude llamar a Dongwoo hasta que me planté en los baños del gimnasio y me lavé y segué las manos en condiciones, fallo que de repente le detecté a la tecnología táctil.

No había esos problemas con los Nokia antiguos, pero con ese afán de modernidad luego mira, las manos mojadas y sin poder tocar el teléfono por mido a que entrase en cortocircuito y se inmolase por su cuenta del susto cual polilla acercándose al fuego.

Igualito.

Podía notar la funda un poco húmeda al tacto, por lo cual la retiré del teléfono para secarla con el secador que había en el baño después de llamar.

Podría ir hasta la clase y recoger mis propias cosas, pero no me apetecía tener que pasearme con esas pintas por el lugar, la gente preguntaría en exceso y no hacía falta eso tampoco.

       -    ¿Sí Hyunnie? – preguntó el mayor, a juzgar por el barullo de fondo, ya sentado en la cafetería.

Tras observarme entonces, bajándome lentamente el pantalón que llevaba puesto como podía tras haber sacudido los zapatos fuera de mi vista y todo suspiré antes de hablar.

       -    Si no es molestia, ¿me traes la mochila de educación física? Zapatos incluidos por favor. Estoy en el gimnasio – expuse, inclinándome para acabar de arrancarme la prenda.

Dramas de los pantalones tan prietos, que si ya costaba meterlos secos, mojados parecían una segunda piel envuelta en una funda de pegamento o algo, como una tirita.

Dongwoo se rió al otro lado del auricular antes de decirle, asumí que a Sungjong, que en seguida volvía antes de contestarme, aunque asumí que era un sí por lo que había escuchado.

       -    ¿Está en tu escritorio verdad? – confirmó conmigo, aunque debería de saberlo ya.

Hacía tiempo que las cosas no se guardaban en las taquillas. SungGyu y yo sabíamos bien el por qué, dándole las gracias antes de colgar para proceder a quitarme esos calcetines con olor ligeramente a rancio.

El olor a abono junto con el de pie cerrado no era precisamente el más idóneo para ligar, eso estaba claro, poniéndolos ambos en la pica para lavarlos con jabón aunque fuese a ver si mejoraba un poco el olor.

No aspiraba a gran cosa respecto a los pantalones, pero trataría que al menos se le quitase en algo el olor antes de guardarlos en la bolsa de deporte, dejando que la pica se llenase antes de echarle una cantidad industrial de jabón de manos al agua calentita para poner la ropa en remojo.

En lo que esperaba a Dongwoo fui pasando la funda del móvil por el secador de manos, con cuidado de que no fuese a quemarse, dando las gracias que a esas horas nadie utilizase el gimnasio.

Podría encontrarme como mucho al profesor, pero con decirle que me había tropezado regando las plantas porque el cabezal había salido volando, cosa que podían comprobar sin problemas porque no me había molestado en volver a juntarlo, era suficiente.

Me hubiese enfadado en otra ocasión, no lo negaría, pero había dejado atrás esa fase ya.

Sabía que él se vengaría, así que no era una sorpresa que hubiese ocurrido.

Solo que ahora, me tocaba planificar a mí la revancha, viéndome sonreír muy a mi pesar en el espejo ante la sola idea de ver esa cara de rabia y frustración en los próximos días cuando volviese a ser víctima de mis fechorías.

Sí, aquello me daba la vida, incluso cuando la mitad del tiempo era yo el que salía perjudicado, pero mientras no fuese a ser algo que me dejase impedido de por vida, como lo de la extracción casi accidental, esperaba, de alguno de mis ojos, no tenía mayores problemas.

Iba a tener que recordarle a SungGyu que a algunos nos gustaba usar ambos ojos para ver, con tan solo imaginarme la cara que iba a poner ante ese insulto velado siendo suficiente para reírme.

Algunos iban a pensar que estaba loco y todo, pero cada uno con lo suyo y paz para todos, ¿o no?

Estaba todavía frotando la ropa metida en el agua cuando escuché a Dongwoo llegar por el pasillo escuchando música como si estuviese solo en el lugar o algo.

Me encontró el mayor ya vaciando el agua sucia para enjuagar los calcetines y el pantalón por separado a ver si conseguía limpiarlos mejor con algo de agua limpia, sus ojos escaneando la situación antes de reírse sin vergüenza ni pena alguna.

Sincero como él solo, desde luego.

       -    ¿Ha usado el mismo truco que nosotros la última vez? – preguntó entre risas.

Admitiría que acabé riéndome yo también al mirar mi aspecto en el espejo, si bien ante nadie más lo reconocería antes de negar con la cabeza, apartando los calcetines de debajo del grifo al ver que ya estaban decentes para ir con el pantalón.

       -    Una versión algo mejorada, aunque pondría la mano en el fuego que ha sido más casualidad que otra cosa – aseguré, algo que tenía sentido.

Probablemente pretendía mojarme simplemente, y no que me acabase cayendo puesto que eso no dependía enteramente de él, aunque no le preguntaría por los detalles.

Eso jamás se hacía, faltaría más, aceptando la bolsa que me tendía Dongwoo con mi ropa seca para la hora de gimnasia que, por suerte, todavía no se había realizado ese día.

Claro que para después no tendría ropa limpia que ponerme, pero dudaba mucho que fuese a sudar lo suficiente como para estar incómodo.

Con tener la camiseta limpia suficiente, el resto podría esperar, agradeciendo el haber seguido el consejo de mi madre de ponerme ropa interior y calcetines limpios también además de solo la ropa de deporte.

Me vestí con rapidez mientras Dongwoo se ofrecía a escurrir la ropa por mí para poder guardarla en la bolsa de plástico dentro de la bolsa de deporte, de nuevo, gran idea de mi señora madre, que a veces tenía razón y todo.

No nos engañemos, de tecnología y cosas modernas entendería poco, pero para esas cosas al final no dejaba de ser una madre como cualquier otra.

       -    ¿Da tiempo para comer todavía? – pregunté al mayor, quien asintió.

Me comentó que le había pedido a Sungjong que me comprase algo entre que íbamos y volvíamos para no tener que hacer cola en la cafetería por la comida, encontrándonos al menor mirando con aburrimiento las dos bandejas frente a él con la suya ya vacía.

No esperaba que hubiese esperado por nosotros, ni mucho menos, pero decididamente parecía aburrido a más no poder la criatura.

       -    ¡Por fin! ¡Quiero los detalles! ¡Hay que vengarse! – anunció, sin siquiera saber por qué llegaba tarde.

Pero no era como si el chiquillo fuese tonto y dos más dos era cuatro en todas partes así que no había tardado en comprender que algo relacionado con SungGyu había tenido que ser el motivo de mi retraso, confirmándoselo conforme nos sentábamos frente  a él como siempre.

Brevemente le conté lo sucedido y el resultado de ello, viendo al menor contener la risa al imaginarme probablemente al finalizar la escena, igual que había visto en directo lo que le había sucedido a SungGyu desde la ventana del segundo piso del edificio.

Donde no me sorprendería que hubiese estado el mayor observando a decir verdad.

       -    ¿Cuál es el plan? ¿Incluye agua? No, el agua no mancha… ¿pintura? Bueno, eso es  demasiado reciente… ¿Algo sólido esta vez? Aunque no se juega con la comida – mareó la perdiz el menor, pensando en voz alta.

Probablemente el que disfrutaba más de todo aquel proceso era él puesto que era el primero en sugerir ideas cada cual más alocada que poner en marcha si se daban situaciones de lo más ficticia e imposibles, aunque siempre añadía un toque divertido a la situación no iba negarlo.

Yo prefería cosas un poco más lógicas y seguras, pero era divertido escuchar al menor divagar, alguna cosa se podía entresacar de todo eso, pero admitiría que esta vez no tenía demasiado claro qué hacer.

Tras dos largos años ya de jugarretas continuas era bastante difícil inventar nuevas cosas, y aunque los clásicos siempre eran clásicos por algo, tampoco era demasiado inteligente repetirse constantemente, si bien como decía, no tenía ni la menor duda de qué hacer esta vez.

Tampoco tenía prisa en devolvérsela de todas formas, no hacía falta correr puesto que hasta que yo no me vengase él no volvería a intentar nada, era como un acuerdo no escrito que había entre ambos.

Uno que se había roto en alguna que otra ocasión, pero no todas las semanas estaba uno en el lugar y el momento adecuado para una jugarreta espontánea, así que habían sido pocas veces en la cuales se había roto esa especie de tregua entre bromas.

Supuse que en casa lo pensaría con calma, como tantas otras veces lo había hecho. Tal vez incluso haría esquemas al respecto con las diferentes posibilidades, la idea animándome como siempre.

Aquello era mejor que tener un hobby o clases por las tardes, podía planear a mi gusto y entrenar mi mente de esa forma, un ejercicio que me iba a servir más en la vida que por ejemplo, aprender chino.

En América de eso poco, y en el ejército menos, pero quién era yo para opinar del sistema educativo de ese país al fin y al cabo, comiendo en silencio mientras dejaba que el pequeño hiciese todas las divagaciones en voz alta por mí.

Tal vez alguna de  sus ideas podría ser utilizada en un plano más realista, a saber, pero hasta que no pensase en las posibilidades que se me ofrecían no podría asegurarlo tampoco.

Para cuando terminó la hora del descanso, y con toda la pereza que a uno le daba tener que moverse justo después de comer, y lo que costaba estar atento a palabras que a uno le interesaban entre nada y poco, siendo generosos, ocurrió algo que hacía un cierto tiempo que no tenía el place de presenciar.

O de protagonizar más bien, teniendo en cuenta que estaba directamente involucrado en la situación.

Camino a nuestras respectivas aulas, ya cuando prácticamente todo el mundo se había ido ya, me crucé con él.

Con Sunggyu y sus dos amigos, Sungyeol siendo un tipo que además estaba en mi clase y que sabía bien que se encargaba de espiar para él en la medida de lo posible, y el pelinegro silencioso cuya personalidad todavía no había logrado ubicar ni siquiera después de tanto tiempo, pero algo me decía que él no era precisamente el instigador de las travesuras.

Probablemente él solo miraba y asentía, me daba esa impresión desde el principio, igual que hacía Dongwoo a pesar de ser de personalidad más ruidosa y vivaracha que el contrario.

Los ojos de Sunggyu se encontraron con los míos tras un breve pero para nada disimulado estudio de mi vestimenta, viéndole sonreír levemente al ver que estaba utilizando la ropa de deporte.

Siempre con las emociones a  flor de piel el mozo. Parecía mentira que nadie le hubiese dicho que se controlase en ese aspecto o era un blanco fácil para bromas  y burlas, en serio.

       -    Atina mejor la próxima vez hyung, necesito los ojos – le solté, algo que había tenido en mente desde antes.

Verle arrugar el morro tal y como me había imaginándome hizo sonreír triunfal a pesar de ser quien iba a volver a casa vestido de esa forma, su amigo Sungyeol fulminándome con la mirada como si el insulto hubiese sido personal o algo.

Amistad, a esas cosas llevaba.

       -    Fallos de cálculo afortunados – respondió, encogiéndose de hombros.

Haciéndome casi reír, antes de que le recordase que nos veíamos a la próxima, fuese cuando fuese, pasándole de largo para ir hacia mi aula.

La suya estaba en dirección contraria al fin y al cabo, lo que me llevó a preguntarme qué hacía Sungyeol yendo en esa dirección, pero tampoco iba a preguntarle precisamente.

A saber, ya me enteraría si es que era necesario, por el momento zanjando así nuestra tabla competitiva.

Ya encontraría cómo devolvérsela, sin prisa.


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Bueeno... Hooolis de nuevo!!

Y sin más dilación, aquí el segundo capítulo de este fanfic maldito XD Ya algunas sabréis por qué lo digo, parece mentira que una historia se me resista tanto hahahaha

En este capítulo espero que podáis apreciar bastante el contraste entre la mentalidad de Nam, que como mentaba en el primero en el POV de Gyu, no ha sido criado en Corea, entonces ahí tenéis un poco el motivo por el cual Nam va a ser un poco especialito en esta historia.

Parece con el capítulo que le tengo asquito a Corea o algo, pero nada más alejado en la realidad XD. Los detalles que menciono en realidad son cosas que cuando primero llegas a Corea chocan, porque van bastante más allá del llamar oppar al Sunggyu porque parece "guay, mono o muy coreano", es bastante serio eso de que es imposible que un oppa te considere una amiga, o una unnie, es como que hay esa barrera social que les impide considerar amigos a aquellos fuera de su rango de edad (y esto lo comentaban mis profesoras de coreano como horrorizadas cuando pues les preguntabas al respecto, es como super tabú, y tengo amigas coreanas que se han criado fuera de Corea, una es de Canarias por ejemplo, que lo comentaba, que estaba estudiando en la uni cuando yo vivía allí y pues esas cosas le chocaban, porque pues ella era dos años más joven que yo por ejemplo y la relación que nosotras teníamos nada que ver con la que podía tener con una "unnie" coreana de su carrera, siempre hay esa cierta "incomodidad" de saber que amigas amigas no sois, es tu "unnie" no tu "chingu").

Y eso, quería dar también una pinceladita de ese choque cultural que pues el Namu no entiende, y que en parte es su excusa para meterse con el Gyu a recordarle mucho a esas cosas que no puede comprender.

Más que nada por cambiar un poco y darle sentido a lo de las jugarretas, yo como que no soy feliz si no complico un poco las cosas o algo jajaja. Como véis, lo de ambos es claramente un malentendido desde el principio, pero bueno así es la vida en ocasiones ;P.

Then, si habéis leído Love Adventures ya habréis leído algo de mis dramas, aquí pretendo seguir un poco más con ellos, más o menos, creo XD. Si os los queréis saltar e ir a cosas un xic más felices, os podéis saltar 4 párrafos e ir a lo happy (?) XD. O si no tienen ganas, sáltenselo, tampoco se pierden la gran cosa anyway, pero deténganse a leer lo azul del final, eso sí va a gustar me da a mí ;P.

Comenté en mi última actu que iban a operar finalmente a mi padre, entonces además de mis issues con la falta de tiempo porque 24h en un día no dan para nada, yo necesito así como unas 30 para ir bien, pues está el tema que le operaron esta semana ya, y bueno pues entre una cosa y la otra, si ya no tenía tiempo pues los paseos hasta el hospital y tal me han quitado todavía más tiempo... o más bien todo no vamos a mentir.

Luego tema el mozo... que como que al parecer no le dejé claro que el que ahora tenga los findes libres significa que nos tengamos que ver TODOS, porque... es justo cuando tengo tiempo para adelantar los trabajos ya que durante la semana es casi imposible, y bueno eso llevó como a una discusión al respecto (no de insultarnos o decirnos cosas feas ni mucho menos, no era ese tipo de discusión), pero sí fue un poco eso de pues que él se sentía mal por no haber entendido que necesito TIEMPO así como yo sola para hacer mis cosas porque es imposible hacer nada si él está aquí mirando y esperando a que acabe, y eso me frustra porque una no se concentra así, y en fin... acabo sin hacer nada, y bueno pues yo me sentía mal porque no quería tener que decirle "oye mira, que mis estudios van primero, y que nos veremos cuando se pueda, pero es que es lo que hay ahora mismo".

Todo a esto viene, que estoy estudiando otra vez porque es difícil encontrar puestos de trabajo decentes con mis estudios actuales, no es algo que en España dé trabajo (fuera sí, he valorado el mudarme varias veces, creo que lo he comentado, pero mi mozo se niega a moverse de aquí así que lo tendría que dejar, then si puedo evitarlo de momento se va a intentar evitarlo) y como que mi novio me sacó el tema que vivo estresada y con ataques de ansiedad porque "aspiro a mucho en la vida, y debería de ser contenta con lo que tengo". Pero con lo que tengo yo he stado haciendo números, y jamás en la vida vamos a vivir juntos si me conformo "con lo que tengo". Porque con lo que él gana y lo que gano yo actualmente, no nos da para nada. Si queremos una casa, incluso un cuchitril en medio del monte alejada de todo, implica que para pagarla vamos a tener que dejar de comer y vivir de lamer la resina de los árboles, e ir en bici 4h a trabajar pedaleando, porque ni mentemos el precio del petroleo para el coche, o los gastos que supone un coche en general (les dije que me compré un coche, ¿no? Mi novio no tiene ese problema, porque sus papás se lo pagan, así que vive un poco como... en Narnia en esos temas).

Y bueno pues me dio en esas otro ataque de ansiedad, de la rabia que me dio que mi novio parece que vive pues eso, en Narnia y que no se da cuenta de que en la situación actual no vamos a llegar a nada, y como que me echase en cara que vivo estresada por no querer conformarme, cuando precisamente lo estoy haciendo porque de cara al futuro, quiero una vida decente (ojo, decente, no aspiro a ser millonaria ni a tener un chalet con piscina y a comprarme un porsche precisamente) y en fin... supongo que han sido muchísimas cosas estas semanas que me han estado dando palos a la autoestima y las ganas de vivir.

Tema mi nuevo trabajo, eso ya lo dejo para otro día porque hijas mías, telita donde me he ido a meter, que parecía wenito weno al principio, y salí del fuego para meterme en las brasas.

Pero ya llegará, vais a alucinar en serio XD.

Y eso, dramas de mi vida as usual, pero mientras quede todo en llanto pues oye, mejor que nada.

De hecho, aquí un poco la parte más decente (?). Quedé el viernes con mis dos amigas, un que igue en mi anterior empresa y le dieron el viernes libre así como unexpectedly, y otra, que trabajaba con nosotras pero la echaron hace meses.

Pues salí yo del trabajo a la 1, y eso que se llega en 20 minutos a la ciudad de al lado, donde habíamos quedado... okay, aquí la lista se perdió buscando parking y llegué como 1h y media tarde... aplaudanme por favor... También me perdí cuando tenía que volver a mi casa porque no encontraba por donde llegar a la carretera XD.

Y la cosa es que hablando con una de esas dos amigas, la que echaron de mi anterior empresa, me consoló un poco ver que está así como yo... con ansiedad por todo, de llanto constante y pues con psicólogos, que me dijo que no le sirve de nada al que va, porque le pregunté a ver si me podía reservar hora a ver, y me dijo que es pagar para nada, así que en fin, a seguir buscando.. que no sé de donde voy a sacar tiempo, tendré que buscarme a uno que trabaje los sábados por la mañana a ver si me ayuda a enderezar mi vida o me veo mal (esto es serio, pero por favor, pensemos que aún no es tan grave XD).

Y bueno hasta aquí de momento. Lo dicho queridas mías, estoy medio loca, aunque nunca lo he ocultado (?) así que dudo que sea sorpresa para muchas, pero ahí sigo, intentándolo al menos (?) .

Acepto sugerencias aquellas que las tengáis, aplicable al métodos para relajarse, no estresarse, organizarse mejor el tiempo cuando es físicamente imposible alargar las horas del día... y similares.

Ya saben, lo mismo no soy la única que necesita leer consejitos del estilo, así que compartan y hagan un bien a la humanidad (?) XD

Okay, y ahora ya sí, hasta aquí por esta semana al menos. Prometo intentar no sé... no hundirme en la miseria hasta la próxima actualización, esperemos con suerte la próxima semana.

¡¡OMG!! ¡QUE LO OLVIDABA! ¡¡Hijas míiiiias que tengo un notición!! Este sí es bueno, lo juro 💙.

Que tengo dos fics, LARGOS, like, LARGOS, +20 caps, ¡PLANEADOS! Osea, sinopsis, personajes y guión por capítulos, ¡tooodo listito! Lo sé, no lo esperaban, ¿a que no? hahaha la próxima semana os explico mejor de dónde he sacado tiempo para eso, si para el resto de la vida no me da (os vais a reír, en serio).

Ale, ahora sí, disfruten de esta nueva semana que entra, no se estresen por la vida, no vale la pena aquí os lo dice la experta en dramas y tal... y si quieren intentar averiguar de qué son los dos nuevos fics, acepto apuestas!!

Nos leemos prontito!!
 

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