27 de diciembre de 2015

[WooGyu] White Snow


Hooola mis sweeties hermos@s <3.

¿Cómo van las navidades? Bueno, yo prometí un especial de navidad y mejor tarde que nunca, en breves estará por aquí el oneshot!!

Siento no haber publicado esta semana... tenía un examen oral individual y otro en pareja, y luego vino Nochebuena que lo celebré con mis amigas, navidad con otras, y mi cumpleaños que hice mitad y mitad... y entre una cosa y la otra no he tenido tiempo...

Pero todo estará aquí en breves, os lo prometo hehe <3.

Subiré primero esto y luego iré subiendo lo demás a ver qué tal... sobre Fairytale Night sé que voy muy atrasada pero justo toca el trío loco y lo que me pidieron pues... no es mi estilo así que tardaré bastante en ponerme a ello porque no me motiva nada qué queréis que os diga... soy más de Woogyu, y más estos días con todo el amorsh que se dan!! <3

Ale mis niñas, feliz navidad  a todas, pasadlo en grande estas fiestas... y en breves los fics y mi post de fin de año + año nuevo!!

Love u all!! ^^

Título: White Snow


Protagonistas: WooGyu (Woohyun & Sunggyu)

Personajes Secundarios: ninguno (?)

Temática: romance, comedia, AU

Advertencias: fluffy

Resumen: Era un día como cualquier otro, una cita como otra de tantas, pero se sentía especial en esas fechas.

Tan especial que el nerviosismo me traicionaba más de lo que desearía, la impaciencia por encontrarnos creciendo en mí a medida que el tiempo pasaba.

Eso y que él no aparecía, los minutos corriendo en el reloj como si nada, esperando todo el tiempo.

Esperando para nada, preguntándome si aquella era su forma de decirme que, después de todo, era el final.


Listado de capítulos:

1- Oneshot

20 de diciembre de 2015

[WooGyu] The Name I Loved



Hooooola mis niñas! ^^

No os parece genialoso y perfecto el título que escogí para esta historia (?). Realmente estaba escuchando una canción de SHINee llamada así cuando pensé que era el PERFECTO  título para el fic... ya sabéis que me fascina usar el nombre de canciones para historias hahaha.

El título del otro fanfic también es de una canción de SHINee por cierto, si no las conocéis os invito a escucharlas <3.

Bueno esto será un Woogyu, concretamente el que ganó YukiiKryzLee para el concurso del blog, así que tendrá algo de angustia y drama, pero no os preocupeis, que solo son 10 capítulos y no puede ser taaan malo...

Aunque me veo tentada de conseguir que sea como Another Me el año pasado y os guste (?) (Claro que no hay tantas fans de AM realmente, pero bueno yo haré lo que pueda hehe). 

Espero que os animéis a darme unas palabritas de apoyo antes de comenzar y... nos leemos en breves mis niñas!!

Love u all!! <3


Título: The Name I Loved


Protagonistas: WooGyu (Woohyun & Sunggyu)

Personajes Secundarios: el resto de Infinite, Key (SHINee), Dongwoon (BEAST)

Temática: romance, comedia, AU, drama

Advertencias: fluffy, lemon, algo de angst

Resumen: Aún si mi cabeza trataba de decirme que no era lo correcto mi corazón lo sentía como cierto, sintiéndome cada día más confundido según pasaba, sin saber a cual debía de obedecer.

Pero si era la gente a mi alrededor quien me decía que no era él a quien mis ojos debían de mirar, ¿qué podía hacer?

Un accidente.

Parecía mentira como en un segundo podía cambiar todo.

Todo, al punto de ni siquiera saber quién es la persona con la que me casé. 


Listado de capítulos:

1- Forgotten past  
2- Can't help but... 
3- Always you  
4- There for you 
5- Not real anymore  
6- The end of the world 
7- Behind the clouded mind 
8- Evidence 
9- It had to happen someday 
10- Everything else can wait  


Sugar Daddy. Cap 5

 

Capítulo 5. Letting go, just a bit


POV. SUNGGYU

No me había esperado una cena así.

Había sido rara desde mi punto de vista, demasiado tranquila incluso para lo que debería de ser, llegando a sentirme levemente decepcionado y todo cuando nada ocurría.

Claro que mejor empezar desde el principio, ¿verdad? El agua caliente de la ducha calentándome el cuerpo lentamente mientras repasaba lo que había ocurrido en las últimas horas.

Ya arreglarme para ir a la cena me había supuesto un enorme problema al no saber siquiera cómo acudir, si muy formal o muy informal, puesto que no conocía a Woohyun lo suficiente como para saber qué usaría él ni tampoco conocía el local al que íbamos como para saber si había algún tipo de norma al respecto, así que opté por lo formal.

Admitiría que lo hice también porque esa era mi ropa del trabajo.

Mi ropa de cuando tenía que ser un adulto serio y responsable, y no sabía por qué necesitaba que él viese eso, que me percibiese de esa forma, una parte de mí deseando que olvidase lo ocurrido entre ambos.

Esa sumisión demasiado natural que había en mí y que a veces me avergonzaba y asustaba cuando salía al mundo sin mi permiso, no importaba que en este caso él hubiese sabido manejarlo.

Es más, el problema era que él había sabido muy bien como llevar el asunto y eso era lo que me asustaba más, en especial cuando estaba sintiendo ese incómodo nudo en mi estómago pelearse con unas graciosas cosquillas de expectación, signo de que había otra parte de mí más que encantada con todo aquello.

Era gracioso no saber exactamente cómo me sentía, por qué volvía a tener esa confusión interior que hacía tiempo que debería de haber descartado.

¿Cuánto hacía que no me sentía de esa forma? Probablemente desde que había comenzado a ceder ante Danny y había puesto en su lugar cada parte de mí, mirándome al espejo con demasiada insistencia mientras me arreglaba para salir.

Casi en traje, así fue como me dije a mí mismo que me sentía más seguro después de todo, saliendo de mi apartamento para ir a buscar un taxi esta vez, no queriendo llegar tarde.

Ir andando o en autobús solía ser mi opción favorita, pero el taxi tampoco estaba mal, era más caro pero tampoco tanto.

Podría conseguir un coche en realidad, pero viviendo en el centro de la ciudad me parecía una estupidez, cuando todo lo tenía al lado andando o bien a pocos minutos en transporte público, algo que SungJong me había comentado también.

Según él, en realidad no lo quería porque había sido un accidente de coche lo que se había llevado a Danny.

Y era cierto, para qué negarlo.

No me atrevía a subirme tras el volante de uno, la sola idea me congelaba en el sitio, así que hasta que pudiese evitarlo, lo haría.

Incluso subir de copiloto me ponía ligeramente nervioso, por eso caminaba o usaba el autobús, aunque preferiblemente el metro aún si este daba un poco más de vuelta.

Eran cosas difíciles de superar, aún si sabía que no tenía por qué pasarme nada, lo que me llevó a preguntarme… por qué había aceptado volver a subir en el coche con él tras la cena.

Eso cruzó por mi mente en la ducha de repente.

Había subido a su coche.

Y en ningún momento me había sentido asustado o inseguro, todo lo contrario.

Me había sentido bien, protegido de alguna forma, como cuando el mayor me recogía en el instituto por las tardes o tras la universidad.

Eso me estremeció aún sin quererlo, definitivamente odiando esa parte de mí que tan rápidamente relegaba su cuidado a otros, buscando ese calor y protección.

Como si yo mismo no fuese suficiente para todo eso, apoyando la frente en las baldosas de la ducha, un poco indignado y decepcionado conmigo mismo, pero no podía evitarlo.

Es decir, podía, lo había hecho durante mucho tiempo, pero tal vez por eso mismo ahora caía más fácilmente, porque tras todo ese tiempo esa parte de mí estaba realmente deseando escapar, aunque fuese durante un rato.

Y yo no podía menos que concedérselo después de todo, aún si no me daba cuenta de ello al principio, sintiéndome extraño en el taxi camino al restaurante desconocido.

Por el nombre parecía bueno, y no supe porqué agradecí el tener un trabajo tan  bien pagado, puesto que me iba a salir algo cara la broma, pero prefería pagar la deuda antes de que fuese a más.

O esa era mi idea el comienzo, sorprendiéndome cuando llegué y el local se vio tan imponente.

Como esos a los que me llevaba Danny en las ocasiones especiales, el maître, claramente un tipo profesional a juzgar por su comportamiento y su forma de vestir, no tardó más de un par de segundos tras decirle el nombre de mi reserva en conducirme a una mesa.

Una algo apartada para mi gusto, pero por otra parte casi me parecía bien no tener demasiada gente cotilleando a nuestro alrededor, aunque en lugares como aquel se supusiese que la gente no tenía la oreja puesta en la conversación de los demás.

Él estaba ya sentado cuando llegué, o más bien acomodado en su silla como si fuese el dueño del lugar en mi opinión, haciéndome sentir incómodo únicamente el verle.

No sabía por qué, pero solo con eso era suficiente como para que mi cuerpo se despertase levemente, algo que odiaba, al menos en parte, poniéndome rígido por instinto ante esas sensaciones.

No quería sentir nada, porque ahí no había nada, no importaba lo mucho que esa otra parte de mí me implorase que le diese una oportunidad a todo aquello de nuevo, simplemente no podía ocurrir.

Y tanto como sentía que lo necesitaba, había vivido sin ello el tiempo suficiente como para saber que no me iba a morir por seguir así un largo tiempo más, el maître invitándome a sentarme en la silla frente a él.

Definitivamente fue extraño que me reconociese que solía venir bastante, llegando a preguntarme, muy a mi pesar, el motivo por el cual había dejado de hacerlo con tanta frecuencia, los nombres de los platos que había en la carta pasando por mis ojos sin que llegase a captarlos realmente.

Sabía lo que eran, había ido a suficientes restaurantes así como para tener una noción mínima, aún si algunos nombres no me sonaban de nada y solo podía guiarme por la lógica, sin saber qué pedir.

A decir verdad, no recordaba haber pedido nunca por mi cuenta en ese tipo de sitios, Danny siempre escogía por mí, y raramente había ido a locales de esos solo.

Era triste, lo suficiente como para que prefiriese lugares menos ostentosos donde no fuesen a mirarme muy raro por comer solo cuando me apetecía estarlo.

Claro que sabía lo que estaba más o menos bueno, me acordaba de los nombres que solía pedirme, pero aún así nunca había sido demasiado bueno decidiendo después de todo.

Podía sentir sus ojos sobre mí mientras yo ojeaba la carta sin tener muy claro por qué decantarme, esa molesta parte de mi carácter susurrándome que solo dijese lo que no me apetecía comer y le insinuase que escogiese por mí con ello, pero me negué al principio.

Solo que al final la sensación de esos ojos sobre mí me pudo lo suficiente como para murmurar por lo bajo que si no tenía mucha salsa el plato, cualquier cosa estaba bien, nervioso.

Nervioso porque él no fuese a entenderlo y, a la vez, porque fuese a hacerlo, sintiéndome aliviado cuando él se ofreció a escoger los platos que consideraba mejores del local, como si nada.

De forma natural, sintiendo que él había sospechado eso perfectamente, odiándome un poco por ser tan aparentemente evidente.

No éramos amigos y apenas podría llamarnos conocidos, así que el mantener una conversación aparentemente normal con él me resultaba incómoda, en especial cuando eso implicaba conocernos más.

A qué te dedicas, por qué, dónde estudiaste. Eran cosas que no quería contestar así que intenté ser vago al respecto, igual que intentaba no mostrar interés cuando él me hablaba de sí mismo.

No quería interesarme porque sería peligroso para mí si llegaba a ocurrir realmente, deseando que el tiempo pasase más rápido y pudiese marcharme ya, pero este parecía estancado.

Y al mismo tiempo parecía que volaba por la forma en la que mi pulso saltaba, sintiéndole todo el tiempo pendiente de mí a pesar de mi actitud, hasta que ocurrió.

Hasta que me miró de esa forma que podía reconocer aún si trataba de no poner mis ojos en él, ese tono de  voz susurrado pero demandante que me exigía que obedeciese.

No a mí, pero a ese otro yo que estaba más que feliz de dejarse mostrar aún si era con un pequeño gesto tal como levantar el rostro y hacer eso, odiándome y, a la vez, sintiéndome un poco más relajado.

En terreno seguro, por mucho que odiase sentirme así en ese tipo de situación.

Una simple pregunta sobre la comida, y yo tuve la impresión de que me estaba preguntando algo completamente distinto, esos ojos fijos sobre los míos, ordenándome que no apartase la mirada por muy incómodo que pudiese sentirme.

Pero era una incomodidad muy distinta a la previa, lo sabía bien y él seguramente también a juzgar por esa sonrisa conocedora que me lanzó, contestándole como pude al sentir mi lengua algo seca.

Tenía que hablar, aún si él no me hubiese dicho que no podía contestar únicamente con un asentimiento. Era una regla no escrita que conocía bien, aún si él no era Danny.

Y ahí mi problema, me dije durante la ducha.

Que ese jovencito no era Danny, pero aún así respondía a él de una forma  tan similar que me asustaba, para qué negarlo.

Podría haber escogido no preguntar cuando él quiso saber si tenía alguna cuestión que quisiese vocalizar, pero algo en mí hizo que le contestase.

Quería saber por qué había estado en la cafetería cuando nunca antes le había visto por allí, y llevaba mucho tiempo trabajando en esa empresa como para conocer ya a los clientes habituales, siendo perfectamente consciente que alguien como él no me hubiese pasado desapercibido si hubiese ido alguna vez antes.

Sentí el cambio en su personalidad tan pronto dejé caer esa pregunta, cómo se sintió satisfecho y relajó sus hombros, volviendo a sostener los cubiertos para comer.

Permitiéndome sin palabras hacer eso mismo, escapando un poco de esa situación, por no decir de esa sensación familiar que reptaba por mi interior con ansias.

Creí el que no hubiese esperado verme, pero no que hubiese ido allí de casualidad, aunque lo del cliente podría bien ser cierto.

Otra cosa era que justamente pasase por allí a por un café para ir a reunirse con alguien en otro lugar, sin saber cómo sentirme cuando el menor me habló algo más sobre él tras ese momento extrañamente intenso.

Mi pulso tardó en recuperarse de ello, sin haberme dado cuenta de que se había alterado siquiera hasta que no comenzó a remitir, aunque para entonces sentía que había bajado demasiado la guardia.

Hablar de mis amigos era la mayor prueba de ello, el postre llegando ya a su fin, lo que me puso alerta de repente.

Era el momento de irse y terminar con aquello ya, aunque  de nuevo, él no pudo evitar dejarme en evidencia, puesto que se suponía que tenía que pagar yo.

Pero como si nada, me encontré saliendo del local indignado por haber sido engañado y, al mismo tiempo, con esa familia sensación en el cuerpo.

Había vivido eso ya después de todo, ¿no?

Por eso no podía evitar odiarlo, aunque nunca se me había dado bien indignarme realmente, mucho menos en público.

Eso conllevaba castigos, lo sabía  bien, y no pude menos que estremecerme cuando sostuvo mi brazo para salir del local, su actitud cambiando completamente una vez pasamos por la puerta.

Esa actitud que no admitía réplicas y que hacía que esa parte de mí surgiese dando saltos, dispuesta a disfrutar del momento cuando sabía que mi yo adulto no podía evitarlo.

Odiaba necesitar eso, muchísimo.

       -    Puedo dejarte pretender ser lo que no eres, pero las cosas se hacen a mi manera al final – susurró contra mi oído, sintiéndome aprisionado aún si tampoco me sostenía tan fuerte.

Sería fácil liberarme si quisiese, pero en su lugar temblé, dejándome llevar.

Realmente no me había resistido a subir en el coche ni a darle mi dirección, cerrando el grifo con un suspiro entre trágico y de reproche por mi actitud, pero no diría que no me había sentido levemente relajado.

Durante un momento, mi mente había vuelto a quedarse extrañamente en blanco, en paz de alguna forma, con su mano acariciando mi pierna sin llegar a hacer nada realmente.

No reaccioné del todo hasta llegar, cuando musitó esas palabras casi contra mis labios.

Cuando me ordenó en voz baja que contestase el teléfono cuando llamase, el recuerdo estremeciéndome mientras terminaba de secarme y buscaba el pijama para ponerme.

No iba a contestar.

No importaba lo seguro que se hubiese visto al decirme aquello, lo mucho que en ese instante esa parte de mí se hubiese puesto a temblar de la emoción ante la idea de obedecer, ahora no era esa quien estaba a cargo.

Era mi yo adulto, y como tal me negaba a caer en aquel vicio otra vez.

No era lo que realmente necesitaba para mí, me había esforzado mucho para salir de todo aquello.

No podía caer otra vez y echarlo todo a perder, por mucho que esa vocecita interior me dijese que no tenía por qué salir mal, que podía ser como antes.

Que podía tener ese pequeño lugar donde ser yo durante unas horas, sin interferencia alguna del mundo exterior, pero la idea me aterraba lo suficiente como para acurrucarme en la cama cual bebé, nervioso.

No quería que llamase.

Sentía que iba a llorar si lo hacía, que me desmontaría por completo, demasiado en conflicto conmigo mismo como para poder pensar con claridad realmente.

Quería y yo, lo racional  y lo irracional en mí peleándose al respecto.

Sabía que podía escoger. Podría contestar y podría no hacerlo también, y sabía que hiciese lo que hiciese, el resultado estaba en mis manos, y eso me estresaba.

Odiaba escoger después de todo, eso no había cambiado aún con el paso de los años, y probablemente no iba a cambiar por muchos que pasasen, sintiéndome indeciso.

Tan indeciso que no me sentí preparado cuando el teléfono sonó, al otro lado de la cama.

El sonido que hizo me sobresaltó inicialmente, mi corazón saltando para ponerse a latir de forma apresurada ante aquello, sabiendo sin necesidad de mirar que era él.

Como había prometido, a la media hora exacta de dejarme en casa, el pulso martilleando en mis oídos, su orden mezclándose entre latido y latido.

Que contestase.

Me había dicho que lo hiciese.

Y quería hacerlo, tanto como me asustaba el estirar la mano para alcanzar el aparato, los tonos perdiéndose lentamente uno tras otro.

¿Llamaría de nuevo si decidía no descolgar?

Sabía que no.

Algo me decía que dependía de mí completamente el que, tal  vez, volviese de saber de él alguna vez.

¿Era eso lo que él quería? ¿Qué yo decidiese si estaba interesado o no en lo que podía ocurrir?

Era cruel por su parte hacer algo semejante. Dejarme escoger a mí, cuando eso era algo que se me daba tan mal, pero por otra parte, no dejó de parecerme considerado.

Porque no me estaba obligando a aceptarle.

Me estaba dando la opción de rechazarle y no saber nunca nada más de él… pero no quería eso, igual que tampoco me sentía listo para contestar la llamada en realidad.

¿Qué diablos quería?

No lo sabía.

Realmente no.

Y aún así, terminé contestando en un arrebato a los pocos segundos, cuando el último pitido pareció tardar más en sonar, indicándome que si él no colgaba, el servidor de por sí lo daría como llamada perdida.

No quise cuestionarme ese comportamiento, solo dejé que mi mente quedase en blanco cuando descolgué, sintiendo los labios resecos, la luz que había encendido en el cuarto resultándome molesta aún si no era brillante realmente.

¿Qué estaba haciendo?

No lo sabía. Pero sí era consciente del nudo en mi estómago, de esa tensión previa que tanto conocía.

Eso sí lo conocía bien, después de todo.

       -    Sigue mis órdenes. Y si pregunto contesta, ¿entendido hyung? – escuché su voz al otro lado, todo mi cuerpo poniéndose alerta de repente.

Me había llamado hyung, pero no había sonado respetuoso para nada. No había sonado con un tono que impusiese una jerarquía ya establecida, sino todo lo contrario.

Había dicho hyung, sí, pero el sentimiento tras esa palabra era muy distinto a lo que debería de ser, sin saber por qué contuve el aliento unos segundos comenzando a ser plenamente consciente de que le obedecería.

Podría colgar siempre que quisiese, eso lo sabía bien, pero algo me decía que no lo haría. 

Podía decidir  terminar con aquello, era mi elección y, tal vez por eso, sentía que podría hacerlo.

Tal vez.

Había olvidado que en ese mundo, el poder no dejaba de tenerlo yo, no importaba el qué, accediendo a sus demandas con un suave “si” que me costó liberar, la garganta constreñida.

Algo en mi mente comenzó a girar, al mismo tiempo que mi cuerpo se relajaba, una tensión muy distinta a la de incomodidad llenándome con mucha lentitud, creciendo en mi interior sin prisa.

Unas pocas palabras, y sabía dónde estaba mi lugar, así como él era plenamente consciente del suyo, lo cual solo hacía que me lo transmitiese en esa medida justa para doblegarme sin asustarme.

Eso no significaba que no me sintiese algo asustado, pero la expectación me podía.

Y esa parte de mí saliendo a la superficie se sentía exultante por poder salir de nuevo otra vez, aún si era por un corto tiempo.

-       Desnúdate, muy lentamente. Quiero que lo hagas como si estuviese allí.

Esa orden susurrada con voz enronquecida hizo que mi corazón se saltase un latido de puro regocijo, sabiendo reconocer al instante una orden bien dada, con el tono y la severidad justos.

Y ni siquiera severidad, sino que era esa ligera inflexión en la voz que te hacía querer obedecer de forma natural, lentamente deslizando una de mis manos hacia el borde de mi camiseta, solo para ser detenido con una palabra.

Una sola, que me hizo sentir confundido de repente.

       -    Detente – susurró, solo eso.

Y yo me detuve sin poder evitarlo, preguntándome qué diablos era aquello. ¿No se suponía que debía de desnudarme?

Durante unos pocos segundos sin saber cómo reaccionar, inconscientemente lamiendo mi labio inferior, a punto de colgar al no entender nada cuando le escuché de nuevo.

O cuando sentí más bien que le escuchaba sin saber por qué podía intuir una sonrisa conocedora solo por su tono de voz al hablar.

       -    ¿Lo hiciste? – preguntó, empezando a entender.

Él no podía saberlo, así que me estaba probando.
 
Y no pude sentirme ofendido por ello realmente, sino que me sonrojé, dándome cuenta de que tal vez había sido todo muy rápido como para no haber caído en la cuenta que difícilmente me pediría algo así, tal vez, teniendo que carraspear para poder contestar.

Me fallaba mucho la voz al parecer.

       -    Lo hice – musité, un nudo en mi garganta obligándome a tragar.

Sentí que mi propia voz se escuchaba algo temblorosa e indecisa, dubitativa, mi mano descansando en mi vientre, sin saber qué hacer con ella.

Recordaba vagamente haber hecho algo así una vez con Danny, pero el sentimiento era completamente distinto.

Había sabido qué esperar con él, pero con el menor no tenía ni la más mínima idea de lo que esperaba de mí, algo que me ponía más nervioso de lo habitual, pero aún así no pensé en colgar.

No por el momento al menos.

       -    Bien, buen chico. Cierra los ojos, imagíname ahí, mirándote – ronroneó, ante lo cual obedecí.

Fue extraño, porque la sola idea de imaginarme esos ojos puestos en mi cuerpo me hizo temblar un poco, habiendo experimentado ya brevemente lo que era tenerlos sobre mí con hambre y aprecio.

Lo había visto bien aquella noche en su apartamento, así que no fue nada difícil recuperar esa memoria, esos ojos candentes haciéndole el amor a todo mi cuerpo sin siquiera haberlo desnudado.

Mi piel se erizó lentamente ante el recuerdo de la sensación que aquello me provocó, cómo había echado de menos alguien que me mirase con esa posesividad y seguridad en sí mismo al mismo tiempo.

Un pequeño suspiro se escapó de mis labios, inconscientemente deseando sentirlo todo otra vez.

El roce de su piel contra la mía sobre todo, sin saber por qué me mordí el labio inferior cuando le escuché reír con suavidad al otro lado de la línea, sin malicia alguna en su voz.

       -    Sigue así. Acaríciate. ¿Recuerdas cómo te desnudé? – susurró, haciéndome asentir inicialmente.

Solo para luego murmurar un suave “sí”, tal y como sabía que debía de hacer, sintiéndome extraño ante el sentimiento de aprobación que recibí cuando hizo un sonido como de afirmación al teléfono.

Mis manos viajaron solas lentamente por mi torso hasta volver a bajar al borde de la camiseta del pijama, los ojos cerrados en todo momento, tratando de imaginar que era él. 

Poder escuchar su respiración al otro lado de la línea lo hacía todo muy fácil, el sonido directamente en mi oído, sus palabras susurradas con esa voz ronca llegándome a la perfección.

Mi mano estaba fría en comparación a la piel de mi vientre cuando comencé a subir la camiseta para acariciarme, apenas las yemas de los dedos, como él había hecho.

Él me susurraba que lo hacía bien, que le gustaba.

Que mi piel era tan suave que no podía evitar querer tocarla, sabiendo que no llegaría a cansarse, y no sabía qué exactamente era lo que sucedía conmigo, pero mi cuerpo reaccionaba a esa estimulación.

Tal vez eran las órdenes susurradas, tal vez era el tono de voz, o posiblemente el hecho de que él aprobase lo que hacía, que confiase en que lo estaba haciendo, lo que me estaba gustando.

Lo que hacía que mi cuerpo temblase, mis ojos realmente cerrados imaginándole, recordando cada paso, cada caricia en el proceso.

Incluso cuando me ordenó finalmente quitarme la camiseta lo hice con los ojos cerrados, acariciándome suavemente los labios al desnudarme como él lo había hecho.

Me preguntó si recordaba el beso que me había dado entonces, cómo sus labios habían sabido contra los míos, como sus manos habían acariciado mi torso completamente desnudo.

Y mi mano siguió todo el proceso, jugando con mi cuerpo con suavidad según sus órdenes y los recuerdos, sintiéndome extraño cuando mis dedos consiguieron despertar esos botones blanditos.

Se pusieron rígidos cuando él me ordenó que los pellizcase como él lo había hecho, al principio frustrándome porque no me salía igual, pero él se rió suavemente al otro lado, como si lo supiese, enseñándome a hacerlo.

Raramente había jugado conmigo mismo, y si había ocurrido había sido hacía el tiempo suficiente como para no acordarme, sintiéndome raro cuando me decía que él también recordaba cosas.

Que recordaba cómo se habían sentido mis labios en su piel, mis manos tocándole y explorándole, sintiendo que la palma de mis manos ardía por volver a hacerlo.

Por pasear de nuevo mis dedos por todo ese cuerpo y presionar la carne con ellos, asegurándome de que era real, en su lugar haciéndolo en mi propio cuerpo, queriendo sentir lo que él habría sentido.

       -    ¿Lo sientes? Justo lo que me hiciste sentir a mí – suspiró, indicándome que él no fingía.

Que estaba haciendo lo mismo que yo probablemente, la imagen que vino a mi mente subiendo mi temperatura corporal sin poder evitarlo.

Me lo imaginé en la cama, justo como yo, sosteniendo el teléfono mientras su mano viajaba por su cuerpo acariciándose, los ojos cerrados, esos labios húmedos y rellenos separados de forma invitadora.

Era endiabladamente sexy y mi cuerpo lo corroboraba, quedándome completamente quieto cuando se rió, susurrándome que no se me ocurriese seguir bajando la mano.

Ni siquiera me había dado cuenta de que esta estaba casi metiéndose por debajo de la cintura del pantalón, clavando mis uñas en la piel mientras contenía la respiración, el pulso acelerado.

       -    ¿Siendo travieso? – me preguntó, la voz tan ronca que me estremecía.

Deseaba tener el teléfono todavía más cerca del oído para qué mentir, sin poder evitar reconocerle que lo estaba siendo, aún sin haberme dado cuenta.

       -    Perdón – susurré, sintiendo que mi erección dolía un poco.

No estaba haciendo nada realmente, pero se había ido despertando ella sola sin mi permiso y requería mi atención.

Pero aún con esas, no me tocaría si él no me daba permiso, y el ser consciente  de eso solo conseguía que la sensación se intensificase de una forma dulcemente placentera y dolorosa a la vez.

Era eso lo que había añorado también.

Esas esperas que hacían que el camino valiese la pena, que me sujetaban hasta que era el momento adecuado para llegar a la cumbre.

Todo por mi placer, me había susurrado una vez.

       -    ¿Quieres tocarte? – me instó suavemente, casi haciéndome rodar en la cama.

Quería enterrar mi rostro en la almohada de la vergüenza aún si él no me estaba viendo, pero su respiración al otro lado se sentía real.

Tan real que me sorprendía que acompañase a la mía, alterada también.

Solo podía imaginarme su expresión, cómo se vería si imitaba mis movimientos, una parte de mí deseando poder verlo y deleitarme con la vista.

La otra solo sintiendo.

¿Cómo sería, si fuese él quien me estuviese tocando realmente en ese momento?

Todo mi cuerpo tembló ante el recuerdo, ante el deseo de volver a vivirlo directamente en mi propia piel, mordiendo mi labio inferior antes de contestar, obedientemente.

       -    Sí – susurré, mi voz sonándome extraña incluso a mí.

Suplicante y sensual a la vez, debatiéndome entre dejar caer un por favor o no.

No hacía falta y lo sabía, pero casi sentía que necesitaba decirlo o algo, esperando en silencio a que él dijese algo, pero no lo hizo.

Porque parecía esperar algo también, sintiendo mis labios algo resecos al darme cuenta de que era eso precisamente lo que estaba esperando, separando mis labios lentamente antes de tomar aire, nervioso y excitado.

       -    Por favor – finalicé, ganándome un ruidito de aprobación al otro lado que hizo que mi corazón se saltase otro latido más.

Aquello era… distinto.

Bueno, en cierto modo, sintiéndome aliviado cuando me permitió terminar de desnudarme, susurrándome por dónde estaría él pasando sus manos si fuese quien me estaba desnudando

Las caderas, los muslos, lentamente llegando a las rodillas antes de que las prendas desapareciesen del todo, mi cuerpo desnudo por completo sobre las sábanas, sintiéndome expuesto ante unos ojos imaginarios que me devoraban con una simple mirada.

 Me sentía más despierto que nunca, o que en mucho tiempo por lo menos, acariciándome a mí mismo como me ordenaba en suaves susurros, casi derritiéndome entero cuando por fin pude tocarme ahí.

Cuando sostuve delicadamente mi erección entre mis dedos como él lo había hecho aquella noche, como me susurraba que lo hiciese, sintiéndola caliente, delicada pero dura al mismo tiempo, la piel suave.

Se me hacía extraño estar tocándome, pero era una sensación buena, excitante, explorándome a mí mismo de esa forma dirigida.

Recordaba sus ojos al tocarme ahí, cómo su pulgar había acariciado la cabeza de mi erección, apretando en el lugar adecuado siempre, jugando con ese orificio que me había enloquecido.

Y yo hice lo mismo bajo su comando otra vez, sin poder contener la forma en la que mi respiración escapaba ante las sensaciones.

Ante sus palabras animándome a seguir, musitando lo bien que lo estaba sintiendo él, cómo sabía lo que yo sentía precisamente por eso.

La clave era el tono de su voz, esa confianza en que le seguía ciegamente, ese ardor que podía entrever sin problema alguno en realidad, haciéndome temblar cuando me obligó a detenerme para acariciarme más abajo.

Recorrí toda mi longitud desde la base a la cabeza varias veces como me lo pidió, apretando cuando me lo susurraba, soltándome cuando lo hacía también, todo con los ojos cerrados.

Era distinto.

Distinto y fascinante.

       -    Me gustaría ver tu rostro ahora mismo. Sonrojado y hermoso, con esos bonitos labios separados suplicando que los moldeé con los míos – ronroneó, estremeciéndome.

Sus labios calientes… ese era un recuerdo que sin duda en ese instante deseaba repetir, sin poder dejar de acariciarme, cada vez más rápido.

       -    Eso es, continua. Termina para mí – susurró, ayudándome a llegar.

Animándome a ello, perdiéndome en ese conjunto de sensaciones hasta que no pude más, mi cuerpo entero suplicándome que llegase a ese final después del corto y tortuosamente placentero viaje.

Mis manos se  sentían mías y a la vez ajenas, guiadas por esa voz junto a mi oído que podía escuchar más que a mi propia mente, confundiendo su respiración con la mía propia, sintiéndome observado.

Sintiendo esos ojos apreciativos en mí, finalmente culminando por mi propia cuenta, mi cuerpo estremeciéndose unos segundos antes de sentir cómo mi estómago era empapado con mis propios líquidos, una sensación extraña.

Sin embargo no me sentí sucio, no cuando mi mente estaba completamente vacía, incapaz de pensar, la idea de que él al otro lado hubiese terminado también haciéndome temblar un poquito, aunque podría ser un efecto secundario del orgasmo también.

       -    Muy bien hermoso. Muy, muy bien. Ahora, descansa – susurró tras unos segundos, cortando la conexión.

Fue una orden muy suave, el decirme que descansase, pero no me sentó mal realmente.

El sonido de la línea vacía comenzó a penetrar en mi cerebro tras unos muy largos segundos, mi respiración extrañamente acelerada, mi cuerpo caliente.

Era una sensación refrescante y pesada a la vez, una que se había llevado toda la energía de mi cuerpo y, aún si me había dejado agotado, al mismo tiempo me sentía placenteramente agotado.

Listo para dormir toda la noche sin problema alguno en realidad, apartando el teléfono sin abrir siquiera los ojos tras colgar, la ropa esparcida por algún lado fuera de la cama, pero no me apeteció siquiera buscarla.

Solo busqué a tientas las toallitas húmedas que tenía por ahí para limpiarme un poco, metiéndome seguidamente bajo las sábanas, la piel desnuda contra ellas.

En otra ocasión me hubiese duchado porque me sentía sucio, pero ese día, de alguna forma, solo quería dormir.

No debí de tardar mucho en caer completamente rendido, puesto que todo quedó negro en muy poco tiempo, hasta que desperté de forma natural la mañana siguiente.

Sin alarmas, sin ruidos, en algún momento solo sentí que era el momento de levantarse y me estiré, siendo consciente lentamente de lo que me envolvía conforme pasaban los minutos.

Me sentía relajado, sin ningún tipo de dolor, y con la mente muy tranquila de alguna forma, tal vez porque hacía tiempo que no dormía bien, en especial estando yo solo en una cama, el contacto de las sábanas contra mi piel llenándome de los recuerdos de la noche anterior.

De esa llamada extraña que hubiese podido terminar si hubiese querido pero que había decidido mantener de alguna forma, aprovechando que todavía tenía unos minutos antes de levantarme según el reloj para pensar sobre aquello.

Me había gustado.

Aún a pesar de lo que eso significaba, era plenamente consciente del efecto que parecía haber tenido aquel acto tan simple en mí.

Solo una llamada, y eso había sido suficiente como para hacerme dormir toda la noche entera profundamente, haciéndome sentir tranquilo y relajado como no lo había estado en tanto tiempo que hubiese jurado que no recordaba siquiera la sensación de una buena noche de sueño, ante lo cual suspiré.

Podría haber colgado y no lo había hecho, sin saber cómo me sentía al respecto.

No me sentía mal por mucho que quisiese obligarme a arrepentirme, era como si me estuviese sintiendo demasiado tranquilo interiormente como para conseguir eso, y era extraño.

Terminé levantándome tras unos minutos para una ducha rápida, sin molestarme en recoger el pijama que me había quitado la noche anterior, sintiéndome simplemente libre.

Como si me hubiesen quitado un peso de encima y eso era raro, tan raro que me resultaba un poco preocupante, puesto que dejar que un desconocido tuviese semejante efecto en mí no podía ser bueno.

Pero al mismo tiempo tampoco tenía motivos para negarme aquello.

No estaba diciendo que fuese a lanzarme a los brazos del tipo… pero de alguna forma mi yo adulto parecía haber decidido dejar de resistirse a la idea de intentar algo.

Tal vez no una relación, no estaba preparado para semejante compromiso, pero no diría que no a alguna que otra noche como la anterior de vez en cuando.

Podía ser una forma de dejar satisfecho a mi otro yo y volver a tener cierto equilibrio en mi vida.

Podría dejar de preocuparme tanto por no ser descubierto si podía calmar un poco esa necesidad de alguna forma o durante un tiempo, tal y como parecía haber sucedido.

Ese otro yo parecía pacíficamente dormido esa mañana, como si se sintiese bien por el momento y eso hacía que me sintiese tranquilo y en paz.

De nuevo, SungJong diría que tenía doble personalidad o algo al referirme a esa otra parte de mí como si fuese otro yo separado de mi propia persona, pero no dejaba ser parte de mí mismo en realidad.

Éramos uno solo, pero a veces mi cuerpo y mi mente necesitaban una cosa y a veces otra, era simple.

Igual que cuando uno se sentía triste había días en los que necesitaba un abrazo y otros en los que necesitaba estar solo, pues igual pero en relación a la forma en la que uno lidiaba con la vida en general.

Estuve pensando en ello sin poder evitarlo durante mi corta ducha, el momento de arreglarme para el trabajo e incluso durante el desayuno, por no decir que fue difícil pasar por alto las ideas camino al trabajo.

Me sorprendió darme cuenta de que había recibido un mensaje cuando llegué, tan perdido en mis pensamientos que me había pasado completamente desapercibido, el número familiar.

Tan familiar que olvidé saludar a la chica de la recepción mientras iba en dirección al ascensor, con el pulso levemente acelerado al decidir si trataba de abrirlo o no.

No iba a hacerlo, pero como parecía pasar últimamente, me pudo la curiosidad, sin saber bien qué pensar cuando leí su mensaje.

       -    “Espero que durmieses bien anoche y que hayas llegado bien al trabajo”.

Simple y llanamente, sin un buenos días o un nos vemos pronto, solo eso.

Y no supe por qué, de una forma retorcida y extraña, me gustó que fuese directo y a la vez no, sonriendo muy levemente antes de quitar eso de la pantalla para que nadie lo viese.

¿Había sabido que necesitaba aquello?

Esa noche en general, aunque tenía la impresión de que él no sabía realmente eso.

Probablemente, al igual que yo, necesitaba saber si aquello podía funcionar, aunque no tenía muy claras sus intenciones, pero no me daba la impresión de buscar un compromiso serio.

Es decir, sí que tenía que haber cierto grado de compromiso en aquellos asuntos, pero no buscaba una relación que implicase hacer proyectos de futuro juntos y eso no me parecía mal.

En realidad podía estar bien, sorprendentemente pasando la mañana con mucha tranquilidad ese día, e incluso el rato del descanso, Howon mirándome con una expresión entre curiosa y divertida, pero estando SungJong por ahí no preguntó.

Con el menor delante era mejor no sacar según qué tipo de temas, pero este me estaba mirando sospechosamente, como si pudiese notar algún cambio en mí lo que me resultó un poco molesto.

Una de las pocas cosas que el menor parecía haber aprendido bien en sus clases era el tema del lenguaje corporal y el no verme tan tenso como de costumbre le hizo llevar a preguntarme si había ocurrido algo bueno.

Y yo solo me encogí de hombros, admitiendo que había dormido extrañamente bien, lo cual no era mentira.

Sí, el tipo podía detectar las mentiras, pero no las verdades a medias, así que me aproveché de eso, si bien por la mirada que me lanzó Howon estaba claro que él intuía algo más.

Algo que no iba a contar por el momento, encontrándome contestando después de la comida el mensaje de Woohyun.

Simple y breve, sin dar detalles tampoco, pero sintiendo que debería de contestar después de todo, aunque fuese tarde.

      -    “Dormí bien y llegué puntual”.

Algo seco, era cierto, así que no entendí por qué me sentí extrañamente expectante al pensar en una posible respuesta a ello, acomodado en la silla frente a los papeles que debía de rellenar.

Eran nuevas oportunidades de inversión para algunos clientes con los que tenía que reunirme en los siguientes días, mis ojos pendientes del teléfono sobre la mesa, esperando que la pantalla se iluminase en cualquier momento.

¿Por qué me sentía levemente emocionado? No lo sabía pero la sensación no era del todo mala, le daba cierto toque de novedad a mis días algo que venía faltando.

Solo que no me lo iba a reconocer en exceso por lo que pudiese pasar, estremeciéndome cuando vibró el teléfono bastante más tarde, casi a la hora de salir, su nombre en la pantalla.

Solo ponía que fuese a casa temprano y cenase bien, nada más, pero fue suficiente como para que mi pulso se acelerase un poquito durante unos segundos.

Era extraño para qué negarlo, pero me gustó un poquito esa sensación.

Yo solo mandé de vuelta un muñequito asintiendo, algo infantil y eso, pero no sabía qué contestar exactamente así que eso ya me pareció bien, los siguientes días siendo realmente parecidos.

El día pasaba con relativa tranquilidad pero mi mente se sentía tranquila todavía, el menor de vez en cuando enviándome algún mensaje.

Sin palabras bonitas ni insinuaciones sexuales, eran completamente impersonales a decir verdad.

Completamente seguros, por eso me gustaban tal vez, ignorando por completo las miradas de mis dos amigos, sabiendo que uno de ellos no iba a entender nada  de aquello.

Howon probablemente sabía por dónde iba la cosa y esperaría a que yo le dijese algo, sorprendiéndome cuando el viernes por la tarde me llegó un inesperado mensaje de Woohyun.

Uno diciendo que nos veríamos a las siete esa tarde, que me recogía frente a mi apartamento, palabras que casi consiguen al leerlas que me atragantase con la comida.

No parecía una sugerencia y lo sabía bien, así que no discutí.

Podría haberlo hecho.

Podría haber dicho que no quería, que no tenía tiempo o cualquier cosa, pero en su lugar decidí aceptar, un simple “vale” escrito y enviado sin siquiera procesarlo, mi corazón ya acelerado solo ante la idea de verle.

¿Qué querría? ¿Hablaríamos sobre aquello?

Mi parte adulta, esa que estaba en control, sabía que las cosas no funcionaban así, que siendo adultos las cosas podrían ir con calma perfectamente.

La otra me decía que entraríamos en materia enseguida porque éramos compatibles, y a decir verdad no sabía a qué parte quería hacer caso, sintiéndome en medio.

Solo decidí que quería ver qué ocurría.

Tenía curiosidad, y de alguna forma quería aceptar que tenía esas necesidades, y si podía tratarlas de forma disimulada de esa forma bien podría darle una oportunidad.

¿No lo había dicho Danny en una ocasión? Que tenía que hacer aquello que me ayudase a vivir más tranquilo conmigo mismo, aquello que sintiese que me ayudaba a llevar mejor las cosas.

Y tal vez tener algo espontaneo como eso pudiese ayudarme, a pesar de que él fuese menor a mí.

Aún si una pequeña parte de mí se sentía algo asustada, pero me encontré marchándome a casa pronto ese día para darme una ducha, planteándome incluso vestirme menos formal.

¿Qué tipo de ropa sería la adecuada?

No me había dicho en el mensaje qué haríamos así que no podría estar seguro, optando por ropa normal pero decente.

Ropa que no le fuese a avergonzar en general, sin saber por qué diablos el pulso lo tenía tan acelerado mientras bajaba por las escaleras del edificio al llegar la hora.

Era un adulto ya, podía manejar algo como eso claramente, conteniendo brevemente el aliento cuando le vi apoyado en el coche frente  al edificio, mirando distraídamente hacia un lado.

En realidad podría jurar que era planeado puesto que sus ojos dieron conmigo nada más dar un paso fuera del edificio, mi cuerpo entero reaccionando ante su mirada.

Una apreciativa por lo que podría jurar, vestido como la otra noche, con ese toque informal que le hacía parecer verdaderamente inocente, pero yo sabía que todo era fachada.

Igual que él sabía que lo mío lo era también, yendo a preguntarle qué quería ese día cuando me acerqué a él, pero me calló con su mirada antes siquiera de que separase los labios, su mano de repente en mi cuello acariciándolo.

Sus ojos no se separaron de los míos y yo no me sentí capaz de apartarlos tampoco.

Parecía mentira que pudiese mirar así, de esa forma tan estúpidamente familiar y desconocida a la vez.

      -    Hoy haremos lo que yo quiera. Sube al coche – me susurró con suavidad, dejándome ir.

Y yo solo asentí, estremeciéndome por completo al sentir de nuevo ese cosquilleo recorrer todo mi cuerpo.

Definitivamente, podía darle una oportunidad ese día.

Podía esperar a ver cómo se manejaba en público, cómo eso me hacía sentir en comparación a la otra noche en privado.

Y si no me convencía, siempre podía rechazarle, ¿verdad?


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Hoooolis mis sweetiees!!

Lo sé, muy tarde de nuevo, PERO es que tuve problemas con una escena... y creo que tooodas sabemos cual es XD.

Sí... la idea del phone sex es divertida cuando una la piensa, pero luego llega el momento de escribir la escena y una se queda muy WTF por que SURPRISE... pues una en su vida escribió algo así, de forma que no tiene ni santa idea XD.

Sí, realmente no recuerdo haber escrito nunca una escena así, osease que fue una primera vez importante en mi caso y no tenía muy claro cómo redactarlo porque en mi mente las cosas se ven como una película, digamos que nadie me narra lo que piensan esos dos, lo veo (?).

Y ponerlo en palabras es complicado, en especial si además de no haberlo escrito nunca jamás has tenido la experiencia (por si no quedaba claro el asunto este de que 0 experiencia en estas cosas oye).

Then siento mucho el retraso mis niñas, es que realmente me ha costado mucho esa escena, así que entiendo queno haya salido buena siquiera hahaha.

Y bueno he tenido unos pocos problemas estos días, porque al parecer me hice daño en la espalda no sé como y llevo días a pastillas porque siento que ni sentada ni de pie ni tumbada se me quita el dolor yp ff es un poco martirio todo, pero no paasa nada, sobreviviré XD.

Como buena noticia (?) A pesar de tener problemas con mi roommate porque me roba comida (básicamente galletas y bollos que guardo para desayunos... que he tenido qeu guardar bajo llave porque antes estaban en un cajón y me lo abría para llevárselo), pues ando conociendo a un chico estos días...

Solo llevamos hablando como 11 días (?) no es mucha cosa, pero teniendo en cuenta que en comparación a TODOS los otros tipos que he conocido no ha intentado proponrme aún nada raro (ni que le enviase fotos, ni quedar por la noche "a cenar" ni nada... pues no sé ando contenta?). La  verdad es que es muy simpático y parece interesarse por mí de verdad porque me rpregunta mucho por mis gustos en cosas y todo... os iré informando, pero no os hagáis ilusiones que puede salir rana perfectamente XD.

Ay mis niñas!!

Que la próxima publicación será ya el día de navidad!! No estáis felices?... El año pasado subí un oneshot especial por navidad... os haría ilusión que subiese otro? ;P

Por falta de tiempo (?) No sé si podré publicarlo a tiempo... Lo publicaré cuando pueda, of course... pero si me dais mucho amor siempre puedo intentar sacar tiempo de bajo las piedras para publicarlo on time (?) [la motivación nunca está de más hahha].

Y eso... ah habéis pasado ya por la presentación de los dos nuevos Woogyu (?). "The Name I Loved" y "One Minute Back".

El primero es de 10 capítulos, el segundo de 5. En breves los primeros capítulos, I swear!! (breves means no mañana precisamente eeeh hahaha cuanto más amorsh reciba más intentaré ponerme a ello, sorry (;__;)).

Es que la próxima semana tengo ugh too much que hacer es un poco estrés de vida, pero lo he estado pensando... y bueno ya sabéis que me encanta estar busy hehehe.

Ale mis niñas voy a ponerme con un proyecto de negocios que tengo que entregar en unas semanas que me falta poco para acabarlo ;P.

Sus loveo muucho!!

Feliz navidad aunque falte poquito... Y... esperad con amorsh mi post de fin de año (?) Lo publicaré... bueno el día 1 que no tengo clase (12 en algunas partes).. PORQUE es muy posible que vaya a alguno de los Gayo kkk... el de este domingo es algo tarde y como tengo clase al día siguiente puede que no (y que no me gusta la SBS anyway), then iría al del 30 o el 31 kkk si voy os lo diré <3.

Cuidaos mucho mis sweetiees!!! <3

Nos vamos leyendo cuando podáis!!^^

 
 

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