31 de marzo de 2015

[CINE] Doushitemo Furetakunai

Doushitemo Furetakunai-p1.jpg

Annyeooooong~~

Pues aquí una película que vi ayer bastante monosa, sin muertes de personajes principales ni nada, que hacía falta (?).

Tampoco tiene un final abierto soooo... yo creo que a la que le guste un poco de BL le va a gustar~~

Let's go!! ^^


Título Original: Doushitemo Furetakunai

Género: romance, comedia, shounen-ai, yaoi, "drama"

Año: 2014

País: Japón

Duración: 1h 24 min

Protagonistas:

Kosuke Yonehara........................ Toshiaki Shima
Masashi Taniguchi...................... Yosuke Togawa
Sho Tomita.................................. Ryo Onoda
Shoichi Matsuda......................... Takada
Yuya Mito...................................... Nakamura
Atsushi Korechika....................... Motokare
Takashi Irie.................................. Kanazaki
Ami Ishii....................................... Sakita
Juri................................................ Ideguchi


Resumen:

Toshiaki Shima es un hombre joven que comienza a trabajar para una nueva empresa.

Durante su primer día conoce en el ascensor a Yosuke Togawa, quien no le causa demasiada buena impresión, descubriendo poco más tarde que se trata de su nuevo jefe.

Shima se siente atraído por su jefe, nada extraño siendo él gay sin negarlo cuando se le pregunta. Desgraciadamente, debido a un traumático accidente de su pasado se siente incapaz de ser sincero con Togawa a pesar de que este, siendo heterosexual, reconoce que le gusta su nuevo trabajador.


Opinión Personal:

TAN LINDOOO >//////<

Yo creo que mi opinión quedó clara (?) hahaha.

Os cuento. Mi hermana me dijo que esto es el live de un manga que existe, con la misma temática, aunque yo no leí el manga y mi hermana no vio la película (sí, ella es de leer y tal y yo soy más de verlo en personitas de carne y hueso).

Por los comentarios pensé que sería bastante malo porque incluso la persona que lo subió dijo que le faltaba espíritu a la cosa, pero me apetecía ver algo cortito así que lo puse y la verdad es que no está mal.

Siendo japoneses y con la expresividad que caracteriza a esta gente cuando se trata de escenas románticas (ya ni hablemos sexuales), pues no me esperaba la gran cosa, pero no ha estado tan mal como podría XD.

El personaje de Shima es lo más soso e inexpresivo que hay en este planeta, pero bueno puedo justificárselo esta vez porque debido a su trauma es bastante normal que no quiera mostrar sus sentimientos, a este personaje se lo paso (otros que he llegado a ver no, porque tenían que ser el alma de la fiesta y como esta no fuese en un cementerio yo aún no lo veo).

Aún con todo me pareció sosillo... menos mal que al final la criatura cambia y reflexiona sobre su vida, pero en serio que he visto palos de escoba algo más animados XD.

Luego el de Togawa... bueno el tipo muy animado y a su estilo... MUY de mi estilo para qué negarlo, me he vuelto fan de ese señor que debe de tener como 10 años más de los que yo le pongo XD.

Me gustó bastante no sé... tiene las ideas claras y no se corta un pelo, todo lo contrario a Shima, que... bueno que no dice nada, expresa su opinión de una forma tan débil que me recuerda al capítulo cuatro de mi fic Sweet Temptation... vamos, su nivel de resistencia es el de Gyu ahí XD.

Lo aclaro: NULO XD.

La trama... objetivamente hablando a mí me gustó, daba para una historia un poco más larga y profunda... y mejor estructurada.

Sí que es lindo, pero la pasividad de Shima en cierto punto me parece realmente ugh... es decir, que entiendo lo que pasó y eso, pero un poco más de vida al menos cuando se están besando no mata... es que me dio pena Togawa, para eso que se compre una muñeca hinchable que el resultado más o menos...

Pero bueno, que no está mal XD.

Muy japonés todo... con un punto de adorabilidad al final que awww <3.

Supongo que me recordó un poco a las películas de Takumi-kun, solo que aún con la poca personalidad de Takumi (mayoritariamente depresiva), la criatura todavía podía decirse que tenía personalidad, no como Shima...

Pero como termina bien, no me queeejo, que aquí no se muere nadie ni termina ninguno lisiado, que es como la norma en el 90% de películas yaoi... eso o termina con un final de estos abiertos que a saber que llegó a ocurrir.

Yo la recomiendo para pasar el rato, es bastante adorable y entretenida, claro que podría ser mejor, pero oye... no vamos a quejarnos para algo medio decente que deciden sacar a la luz no (?).

Aquí os dejo donde verla, subtitulada en inglés porque en español creo que ni lo busqué >////<.


Ya me diréis si os gusta o no~~

Y pues siento el spam de películas yaoi estos días... la verdad es que al ser más cortitas y tal es más fácil que tenga tiempo para ellas >////<

Bye Bye sweetiees!!

Nos leemos!! ^^


30 de marzo de 2015

Sweet Temptation. Cap 4


Capítulo 4. Naughty boy


POV. WOOHYUN

Sabía que él me evitaría después de aquello, era algo que estaba esperando y que no me sorprendió cuando me encontré al padre Lee al día siguiente esperando por mí, claramente consciente de lo que ocurría.

No me importó mostrarme algo más descarado con él, dejándole claro que la cosa no iba con él a pesar de su firme respuesta al decirme que o me atendía él o me iba a otra iglesia si era realmente importante lo que tenía que decir, optando por marcharme simplemente.

Estaba bien, podía pasar unos cuantos días esperando el momento adecuado para atrapar a aquel padre santurrón, de forma que tampoco me sentí molesto cuando al otro día tampoco apareció el padre Kim por allí.

Podría decir que en honor a ello fui yo quien decidió no presentarse a la iglesia el tercer día tras hablar con DongWoo y asegurarme él que lo mejor era fingir que había pasado página durante un corto tiempo para ver cuánto tardaba el padre en sentirse confiado y volver  a dar la misa de las noches.

Yo acepté, sabiendo que tampoco perdería nada por esperar un poco, pero admitiría que parecía tener poca paciencia cuando se trataba de ese angelical sacerdote.

¿Por qué me sentía extrañamente celoso de que fuese un devoto del señor?

Tal vez porque me parecía injusto que un ente cuya existencia no había sido demostrada tuviese algo tan precioso a sus pies y no le mostrase la más mínima clemencia.

Si el tal Dios existía bien podría liberar a semejante hermosa criatura de su abrazo y permitirle disfrutar de la vida ahora que todavía era joven, ¿cierto?

Al final decidí que no quería darle al adorable padre Kim más días de descanso, esperando el momento adecuado para encontrarme con él a solas, sin posibles interrupciones.

Sabía que DongWoo se encargaría de ello de una forma u otra, me había prometido mantener al padre Lee ocupado esa noche todo lo que pudiese para que yo me saliese con la mía y confiaba en él.

Después de todo ese hyung tenía sus propios métodos para conseguir lo que quería y no dudaba un solo segundo en que lo conseguiría a juzgar por la forma en la que me había tratado el padre Lee.

Otro que iba a dejar los hábitos más pronto que tarde si del mayor dependía.

Así pues, esperé paciente a que la misa terminase fuera del recinto de la iglesia, sabiendo que esa noche daría él el último servicio, sintiendo en el fondo unas ganas terribles de dejarle sentir mi presencia antes de que terminase la misa.

Pero no lo hice.

Sabía que el padre en el fondo era muy consciente de mi presencia cuando andaba cerca y quería que esta vez fuese completamente inesperado para él, que no tuviese tiempo de prepararse una forma de rechazarme aunque algo me decía que aún si lo intentaba no lo conseguiría.

Porque ese adorable padre nunca había tenido delante algo tentador a lo cual debiese de resistirse así que no podría saber cómo hacerlo correctamente y solo terminaría en un intento fallido que aumentaría mis ganas de meterme entre las piernas que había bajo esa sotana negra.

Sentí mi cuerpo temblar brevemente ante la futura imagen del pobre padre suplicando clemencia mientras trabajaba con su cuerpo con mis labios y mis manos, haciéndole caer ante el mayor placer que uno podía obtener en esa vida a través de su cuerpo.

Uno que él no había experimentado todavía, algo que añadía una emoción extra a todo aquel asunto al pensar que yo sería el primero en demostrarle que por muy bien que estuviese ser fiel seguidor del señor eso no estaba reñido con el placer propio.

Y él me iba a dar la razón cuando terminase con él, lo sabía bien, aunque probablemente trataría de negarlo al principio pero la carne era débil, en especial una vez se la exponía a los placeres más mundanos.

¿Dejaría los hábitos?

Probablemente, su culpabilidad le haría colgarlos avergonzado, algo que me apenaba por una parte pero que me alegraba por la otra puesto que creía sinceramente que era una pena que semejante ángel no fuese poseído por nadie.

Un ángel que claramente había estado esperando por mí todo ese tiempo, comenzando a acercarme más a la iglesia cuando me cercioré de que toda la gente en su interior había salido para no causar ninguna conmoción.

No quería que se nos fuese a encontrar en un estado un tanto delicado o que alguien supiese que yo había ido allí esa noche al menos, esperando cinco minutos antes de escabullirme al interior de la iglesia.

Nunca me había gustado el olor a las velas que se encendían allí aún si me había acostumbrado un poco por mis visitas las pasadas semanas pero seguía sin parecerme un olor demasiado agradable.

Podrían usarlas perfumadas al menos, algo que dejaría como sugerencia más adelante, cuando me llevase a ese bonito padre conmigo.   
  
Por lo pronto, caminé lentamente por el pasillo central de la iglesia, con cuidado de no hacer ruido mientras avanzaba con tranquilidad hasta la tarima donde se solía situar él para dar las misas, girando entonces hacia la puerta que daba a la sacristía.

Si él todavía no se había marchado estaría allí puesto que era muy poco frecuente que alguien fuese a confesarse a esas horas y no creía que él fuese a estar en el confesionario.

Admitiría que me alegró no haberme equivocado cuando me deslicé hasta el pequeño lugar donde estaban todas las cosas de la iglesia, cerrando la puerta muy cuidadosamente a mi espalda por lo que pudiese pasar mientras observaba con ojos analizadores la figura con toga que caminaba de un lado a otro quitando el polvo.

¿Qué hacía ese inocente padre limpiando a esas horas?

Algo me decía que lo hacía porque, en el fondo, estaba esperando por mí aún si lo hacía de forma inconsciente, escuchándole tararear con distracción alguna canción con contenido religioso con toda probabilidad.

Sonreí al pensar que en breves le tendría haciendo referencias al señor por motivos muy distintos, moviéndome con cuidado hasta poder rodear su cintura con firmeza de improviso, sintiendo su cuerpo tensarse de golpe ante ese gesto.

Uno con el que probablemente no era nada familiar, aprovechando esos momentos de confusión par deslizar mis labios hacia su cuello y rozarlo suavemente camino a su oído de forma un tanto egoísta.

Dándome un pequeño adelanto de lo que haría en breves mientras sabía que él conocía perfectamente mi identidad, pero sentí la necesidad de dejárselo saber por mi cuenta, sin permitirle girarse aún.

       -    Padre me ha descuidado usted los últimos días. ¿No es pecado eso? Dar esperanza a un fiel feligrés para luego abandonarle a su suerte – susurré, recordándole que no me había atendido las últimas veces.

Algo cruel, puesto que él me había animado a confesarme al objeto de mis deseos pero luego no me había dado una respuesta por su cuenta.

Claro que no me estaba refiriendo únicamente a eso y él lo sabía, su cuerpo tenso me lo estaba diciendo, aunque yo trataba de centrarme en el calor que desprendía, en lo bien que se amoldaba su cintura entre mis brazos.

       -    Padre, me temo que con soñar ya no tengo suficiente – decidí añadir, travieso.

No quería que tratase de maquillar o confundir mis intenciones en ningún momento así que se lo quería dejar claro.

Quería prevenirle sobre lo que iba a ocurrir en ese mismo lugar aún si él debería de intuirlo solo por la forma posesiva en la que le estaba sosteniendo o con la simple cadencia de mi voz al hablarle, ronroneante y dulce.

Seductora, especialmente para él.

Me resultaba divertido ver su reacción, tan puritana e inocente, lo suficiente como para querer corromperla sin vergüenza alguna, permitiéndole incluso pensar que le dejaría escapar cuando solté un poco mis brazos.

Solo para girarle entre ellos y poder mirarle con fijeza, viendo ese temor en sus ojos, uno que escondía cierta curiosidad a pesar de todo, y lo sabía.

Sabía que él estaba recordando una de las muchas escenas que le había relatado noches atrás, una muy similar que debía de estar relacionando en ese instante con su situación, sintiéndome un tanto divertido.

Había algo distinto en él, lo notaba.

Y creía saber lo que era.

       -    No haga esto. No es correcto, ¡no es de dios! Solo está cegado porque no puede tenerme, nada más. Es lujuria, no se deje arrastrar por ella – suplicó, sonando desesperado.

Asustado por lo que podía ocurrir, pero no se resistía lo suficiente como para verse convincente.

Solo parecía que se estaba ofreciendo más a mí, haciéndome sonreír al imaginarle de nuevo suplicante, solo que esta vez bajo mi cuerpo desnudo, con esos ojos pequeños cubiertos de lujuria.

Fue eso lo que terminó llevándome a inclinarme para besar esos bonitos labios recién humedecidos, sus brazos tratando de empujarme débilmente, cediendo demasiado rápido a mis deseos.

Simplemente inexperto, cumpliendo exactamente con mis fantasías cuando trató de alejar sus labios de los míos, solo para que los atrapase con más fuerza mientras mis brazos se afianzaban a su alrededor deliciosamente, atrapándole contra aquella  mesita baja que no quería saber ni lo que guardaba.

Pero estaba seguro que él lo sabía bien y eso me servía, saboreando la suavidad de esos dos labios antes de morder uno deseando que me diese permiso para entrar, que cediese ante esos pequeños estremecimientos que sabía que sentía ante esa nueva sensación.

Una que querría explorar, simplemente porque el cuerpo humano era así, porque la curiosidad siempre terminaba ganando tarde o temprano y yo había estado trabajando en ella durante dos largas semanas.

Sabía que en algún momento se había preguntado cómo sería besarme aunque fuese por los relatos que le había contado y ese avergonzado jadeo que escapó de sus labios ante el mordisquito me lo confirmó.

Aquel pequeño inocente padre estaba hecho para algo más que llevar una sotana el resto de su vida.

Sería un magnífico amante, lo veía.

Es más, lo comprobaría en breves, distrayéndole con mis labios y la lengua cuando comencé a pasarla por ellos al principio, jugando con mis manos lentamente par ir subiendo aquella prenda que el tapaba cual monja sin forma.

Quería ver qué había debajo, la forma de sus torneadas piernas bajo ella, comprobar si sus nalgas estaban redondas y apetecía acariciarlas con devoción.

Su piel, por el momento, era suave.

Mis dedos no dudaron en buscar un resquicio entra la camisa y el pantalón que llevaba bajo aquella tela larga en cuanto pude acomodarla en sus caderas sin que cayese, sintiendo esa deliciosa suavidad bajo la yema de mis dedos en cuanto descubrí algo de su piel.

Al menos podía decir que su cintura estaba suave como un bebé, tal vez porque nadie había abusado todavía de esa piel, imaginándomela sin ningún tipo de marcas, perfecta y lisa por completo.

Su cuerpo delgado se presionaba inconscientemente contra el mío a pesar de todo, en especial cuando por fin separó sus labios para mí tras haberlos estado acariciando con la lengua, explorando con lentitud su cavidad, dándole tiempo a acomodarse a esa nueva sensación.

Una que le hizo temblar, aunque tal vez fueron mi mano fría sobre su torso, ahora acariciándole con algo más que solo los dedos bajo aquella camisa.

Su lengua levemente rasposa se me hacía irresistible cada vez que trataba de ocultármela cuando quería atraparla, al final obteniéndola para mí entre mis labios, degustándola mientras sentía su respiración alterarse a un buen ritmo, haciéndome sentir más que satisfecho.

Sus pestañas estaban levemente húmedas cuando abrí los ojos para observarle, repartiendo pequeños besos sobre esos labios enrojecidos por mí, sabiendo que él estaba pensando en lo incorrecto de aquello.

Y en lo mucho que reaccionaba su cuerpo a pesar de todo, sintiendo la necesidad de hacerle saber que todo aquello no tenía por qué ser una mala experiencia para nadie, todo lo contrario.

       -    Así, ¿ve padre? Le voy a enseñar lo que es el verdadero paraíso en la tierra mucho más rápido de lo que lo hará si espera usted a que el señor se lo muestre – murmuré, tal vez demasiado poéticamente para ese momento.

Aunque no mentía, un orgasmo era mucho más placentero que pasarse la vida rezando esperando a que un ente imaginario decidiese aparecer, algo más bien improbable pero eso ya dependía de cada uno.

No quise que contestase, solo quería seguir sintiendo su cuerpo tembloroso entre mis brazos así que lo besé, le forcé a separar esos labios de nuevo para mí, si bien no se resistió, lo hizo automáticamente, sabiendo lo que buscaba.

En el fondo anhelándolo tanto como yo, atreviéndome a ir más allá y deslizar mi rodilla entre sus piernas, apartándolas con firmeza pero suavidad a la vez, asegurándome bien de acariciar su entrepierna.

Ese lugar prohibido que me jugaba lo que fuese a que había recibido más bien poca atención de la debida a lo largo de su existencia, si es que había tenido alguna, puesto que me daba a mí que ese puritano padre ni la había mirado mientras se duchaba, disfrutando del estremecimiento que recorrió su cuerpo cuando presioné allí con la rodilla.

Su cuerpo en esa posición encajaba perfectamente con el mío, como dos piezas de un puzzle que hiciese tiempo que no se habían reunido, sus manos aferradas a mi camisa con fuerza, como sosteniéndose gracias a eso.

Y podía decir que lo hacía en parte, sintiendo su peso apoyado contra el mueble a su espalda mientras le acariciaba con la rodilla repetidas veces para sentirle temblar y suspirar contra mis labios, perdido en esa nueva sensación.

Atrapé sus labios con más vigor entre los míos, instándole a utilizar su lengua para corresponderme cuando yo le acariciaba con la mía con una suave cadencia, una lenta que le permitiese seguirme sin distraerse demasiado de mis caricias en su hombría, todavía cubierta.

Demasiado, pero me tomaría algo de tiempo para descubrirle, comenzando por apartarme un poco para quitarle del todo la toga que seguía colgando molestamente de su cintura.

Odiaba sentir su peso en mis brazos mientras le acariciaba por debajo de ella, con apenas una de mis manos tocando realmente su piel desnuda, así que aproveche que él estaba concentrado en mis roces con la rodilla para subírsela más, instándole a levantar los brazos cuando llegué a ellos.

Dudó, lo hizo durante un segundo antes de soltar mi camisa para permitirme deshacerme por fin de aquella prenda negra, atrapando sus labios de nuevo antes de que pudiese detenerse a pensar en ello mientras la tiraba al suelo.

Sus manos temblorosas volvieron a aferrarse a mi ropa tras unos segundos, jugando con sus dedos con la prenda nerviosamente unos instantes antes de apretarla con fuerza, justo cuando se estremecía a causa de la presión que añadí a mis roces en su miembro.

Uno que comenzaba a despertarse para mí sin demasiada vergüenza, los labios del mayor húmedos y resbaladizos, masajeando los míos cuando los atrapaba, aprendiendo rápido como hacerlo.

Imitaba mis movimientos lentamente al principio, mordisqueando con suavidad después de que yo lo hiciese, utilizando su lengua para presionar mis labios y buscar la mía después, tal y como yo le enseñaba.

Sentir su cuerpo así de presionado y obediente contra el mío era una verdadera delicia, una que me estaba calentando desde lo más profundo, deslizando esta vez mi mano desnuda bajo su camisa.

Las dos en realidad, la que ya le había estado acariciando antes volviendo para recorrer su vientre con firmeza mientras la otra optaba por recorrer su espalda, cada pequeño centímetro, sin dejar uno solo sin acariciar con la presión justa como para sentir la carne amoldarse al paso de mis dedos.

Tenía buen cuerpo a juzgar por lo que mis manos estaban tocando, sintiendo su torso moverse más rápido de lo habitual a medida que su respiración se iba alterando, necesitando separarme de él para contemplarle unos segundos.

Porque aunque me estaba encantando tenerle pegado a mí completamente quería ver también lo que le estaba causando, apenas alejándome lo suficiente como para ver sus manos enredadas en mi ropa y sus mejillas rosadas, casi tanto como rojos estaban sus labios tras nuestro intercambio, sus ojos un tanto empañados y húmedos, pero sabía que no era porque lo estuviese lamentando.

No le estaba permitiendo pensar y sabía lo difícil que era detenerse hacerlo la primera vez, justo cuando uno estaba experimentando cosas nuevas que se juntaban de golpe, cosas que necesitaban toda la atención para no perderse nada.

Solo que su expresión en general era lo mejor.

Era la de un hermoso ángel caído experimentando lo que era el placer por primera vez, un rostro inocente lleno de una lujuria que no conocía, su cuerpo inclinándose por inercia para buscar el mío de nuevo de una forma encantadoramente tierna.

       -    Yo… – musitó, haciéndome sonreír cuando me miró con esos ojitos.

Unos suplicantes y perdidos, inclinándome para dejar mis labios a escasos centímetros de los suyos, sin apartar mis ojos de los suyos en ningún momento, todavía presionando su piel desnuda con mis manos, recordándole su situación.

       -    Sshh… déjese llevar – susurré, atrapando su labio inferior.

Y él ronroneo ante eso, demostrándome por fin que había caído para mí, permitiéndome por fin avanzar un poco y comenzar a deshacerme de su camisa, botón a botón, recorriendo con las palmas de las manos abiertas los laterales de su cuerpo en el proceso.

Me gustaba sentir que casi podía rodear su cintura con mis manos bien estiradas aún si no lo podía hacer por completo, aprovechando que él tenía los ojos cerrados de nuevo para echar un vistazo rápido al lugar.

No supe por qué sentí que hacérselo justo encima de la sotana sería lo mejor, independientemente de que la idea fuese que ese bonito cuerpo no tocase directamente el frío suelo, pero parecía más cómodo que aquel mueble antiguo que podía romperse si se me ocurría subirle encima.

Tembló suavemente cuando le separé las manos de mi ropa para deshacerme de la suya, dejando caer su camisa cerca de la sotana arrugada antes de animarle a deslizar sus manos bajo la mía para tocar mi piel.

Sus manos eran pequeñas y suaves, del tipo que uno quería que le acariciasen constantemente, sintiéndome sorprendido cuando lo hizo sin demasiada reticencia, inconscientemente cumpliendo con lo que le había narrado una vez.

Sobre aquella fantasía donde el objeto de mis deseos terminaba cediendo ante los propios sin que yo tuviese que obligarle a nada, tan solo insinuarle lo que quería para que él encontrase el camino a seguir.

Y él lo estaba haciendo muy bien de forma instintiva, consiguiendo que mi erección se hinchase entre esas caricias tímidas de sus manos y los jadeos que escapaban de sus labios mientras mi rodilla seguía maltratando su entrepierna.

Que aquel lugar tuviese hasta cierto punto un poco de eco no ayudaba precisamente a que esos ruiditos adorables pasasen desapercibidos, inflándose algo más que mi ego al ver que le estaba gustando.

Mantuve una mano rodeando si cintura desnuda mientras deshacía con la otra los botones de mi camisa, deslizando mis dedos por toda su columna vertebral en el proceso, haciéndole temblar y distrayéndole.

Mis labios sin dejar los suyos nunca más de lo necesario, maltratándolos al punto en el que sentía que podía amoldarlos a los míos a la perfección sin importar lo que hiciese con ellos, los sonidos húmedos llenando aquel pequeño espacio sagrado.

Solo dejé finalmente esos bonitos labios cuando me deshice de mi camisa, inclinándome para comenzar a besar su cuello finalmente, esa deliciosa piel blanca con la que había estado soñando, dejando que una de mis manos cambiase posiciones con mi rodilla mientras iba desabrochando su pantalón.

Ese que, como había predicho, se ajustaba perfectamente a sus piernas, unas que estarían rodeándome la cintura en breves, dejándole sentir mi propia erección en el proceso, pegando mis labios a su piel para que sintiese mis besos y mordiscos.

Esos que le hacían temblar cuando atrapaba la suave piel entre mis labios y tiraba de ella, sorprendiéndome agradablemente cuando dejó que sus manos se aferrasen al borde de la mesita en la que le había apoyado, fuera de la zona que estaba atendiendo.

Como si no quisiese que molestasen, esa gesto sumiso tan natural recordándole a mi erección qué otra cosa podría obtener pronto, consiguiendo que esta doliese un poco por la necesidad.

Besé su torso de esa forma, inclinándome un poco cada vez aún si eso implicaba que parte de mi cuerpo tenía que estar separado del suyo, acariciando su espalda para que se me ofreciese sin pudor, mi mano deslizándose dentro de sus pantalones abiertos para jugar con su miembro.

Una que estaba despierto y húmedo gracias a mí, ensañándome con su cabeza por el momento, dedicándome a disfrutar de aquel torso blanquito por el momento, de esos dos botones que estaban pidiendo mi atención.

Porque se veían ahí solitos y necesitados, tanto que no me sorprendió el jadeo que escapó de los labios del mayor cuando atrapé uno con los dientes, queriendo ir un poco más directo ahora.

Porque ir lento no significaba que no pudiese ser intenso, alternando mi atención a esas dos pequeñas protuberancias durante unos minutos, hasta que las tuve brillantes por la saliva y endurecidas por mis atenciones.

Hermosas sin duda, sabiendo por la respiración alterada del mayor que seguía haciendo un buen trabajo, alzando mi cabeza para atrapar esos labios ligeramente separados cuando me di cuenta de que había un poco de saliva en la comisura de ellos.

Signo de que le estaba gustando mucho más de lo que hubiese admitido si yo no lo estuviese viendo, violando esa cavidad con mucho menos cuidado ahora que recibía semejantes respuestas de su cuerpo, uno tímido pero que deseaba aprender sobre todo aquello que podía enseñarle.

¿Cómo había llegado a pensar la criatura que él no servía para algo como eso? ¿Qué quería privarse para el resto de sus días de semejante placer cuando lo estaba viviendo con todos y cada uno de sus poros?

Supe que si tenía la oportunidad iba a mantenerle conmigo durante mucho tiempo, solo las respuestas que él me daba ante cada gesto siendo suficientes como para animarme a seguir.

Como para querer pedirle que utilizase esas bonitas manos suyas para acariciar mi entrepierna como yo lo estaba haciendo con la suya pero decidí que más adelante le pediría algo así.

No muy tarde tampoco, todo había que decirlo.

Nuestras lenguas bailaron juntas unos segundos antes de que deslizase con las manos finalmente su pantalón, dejándolo caer cuando lo aparté de aquel mueble para que sus piernas quedasen completamente libres, a excepción de la ropa interior que todavía aprisionaba su miembro.

Uno enrojecido por las ganas de liberarse gracias a mí, en lugar de volver a dejarle apoyado sobre el mueble acercándole a mí para que mis manos pudiesen amasar esos gloriosos glúteos.

Unos que cabían perfectamente en las palmas de mis manos, cubriendo sus nuevos gemidos con mis labios mientras los apretujaba y amasaba con descuido, queriendo sentir su firmeza durante unos pocos segundos al menos.

Su erección se frotaba con la mía en el proceso, sus brazos rodeando mi cuello lentamente hasta afianzarse allí, como temiendo caer si no lo hacía de esa forma y yo se lo permití.

Porque iba a caer conmigo cuando llegase el momento, ni antes ni después, su torso desnudo acariciándose contra el mío también, recordándome la existencia de esos dos botones marroncitos y fruncidos, tanto por la excitación como el fresco que hacía en el lugar.

Una combinación desde luego maravillosa para enfatizar el calor que sentía el cuerpo a pesar de todo, instándole a tumbarse cuando sus piernas comenzaron a fallar ante tantas sensaciones, teniendo cuidado de acomodarle sobre la ropa del suelo.

Con las rodillas dobladas cabía perfectamente sobre el montón, más que suficiente para mí puesto que yo solo me arrodillé entre sus piernas, atrapando sus labios antes de que le diese por recapitular y rechazarme, aunque lo veía difícil.

No cuando todo su cuerpo pedía por más, tembloroso y necesitado de esas nuevas sensaciones, sus ojos mirándome con lujuria y deseo mal contenido, con sentimientos encontrados arrinconados por los dos primeros.

Él deseaba terminar aquello tanto como yo mostrarle el final, desabotonando mi pantalón también mientras sus piernas se acomodaban cerca de mi cintura, sin llegar a rodearme.

Solo esperando el momento adecuado para hacerlo, aprovechando que él me ofrecía sus labios para acariciar de nuevo todo su cuerpo con las manos, desde su cuello hasta su cintura, pasando por sus muslos hasta los tobillos.

Presioné con los dedos cada centímetro de su piel y jugué con sus botoncitos unos pocos minutos entre beso y beso, entre jadeos ahogados que él ya no se molestaba en intentar ocultar para mí, rozando juguetonamente su erección hasta que la tuve húmeda.

Tanto como lo estaría su interior dentro de poco, buscando en el bolsillo trasero de mi pantalón el pequeño botecito de lubricante que había llevado para la ocasión, por muy descarado que pareciese.

Mi idea original había sido abrirle con la lengua pero el pobre padre todavía no estaba listo para ese tipo de cosas, aunque lo estaría pronto a juzgar por todo el potencial que le estaba sacando ese anochecer.

Él era un animal sexual, había nacido para seducir con su cuerpo y su actitud y le iba a enseñar a aprovecharlo más adelante, en cuanto se diese cuenta de lo equivocada que había estado su elección al entrar en el seminario.

Una de mis manos buscó ocuparse de su erección con suavidad mientras dirigía la otra a su entrada para empezar a acariciarla, sin presionar realmente solo unos pocos roces que le advirtiesen de lo que se avecinaba antes de empapar mis dedos con el lubricante.

Uno que usé a conciencia cuando introduje el primer dedo, bien mojado para que se deslizase con facilidad entre esas rígidas paredes, completamente vírgenes y por explorar, empapándome del sentimiento de euforia que eso suponía.

Iba a ser el primero en marcar ese bonito cuerpo, en probar las delicias que escondía en su interior y él me lo estaba dando de esa forma tan caliente y sumisa, solo esforzándose por seguir respirando mientras arañaba mi espalda.

Sabía que era un sentimiento raro para él pero terminaría disfrutándolo, como todo, mordisqueando su cuello mientras le dejaba acostumbrarse al primer invasor, ignorando los pequeños sollozos que dejaba escapar.

No eran de dolor, lo sabía bien, era esa sensación de incomodidad extrañamente placentera que invadía tu cuerpo y te confundía al no saber cómo seguir, cómo quitarla de encima o si se debía siquiera.

Tuve paciencia en eso, esperé hasta que él mismo movía sus caderas buscando que entrase más en él para introducir el segundo dígito, encontrando sus paredes mortalmente estrechas, mi erección pulsando dolorosamente al imaginar cómo iban a sentirse alrededor de ella.

Probablemente iba a llegar al cielo nada más entrar en ese pasillo dulce y estrecho, dejando que mis ojos se posasen largamente sobre los del mayor cuando corté el beso, introduciendo entonces el tercer dígito en él.

Su cuerpo se tensó suavemente mientras contenía el aliento, esperando pacientemente sin retirar sus ojos, como si se calmase mirando a los míos hasta que mordió su labio inferior.

Sabía lo que quería, podía leerlo en sus ojos, así que me incliné para atraparlos con mis propios labios mientras mis dedos le estiraban, haciendo habitación para mí ahí abajo, sintiendo sus músculos relajarse con el paso de los minutos, hasta que supe que estaba listo.

No era difícil intuirlo cuando se mecía contra mis dedos, impidiendo que los retirase y anhelando su vuelta coquetamente, retirándolos por fin de forma definitiva para bajar un poco mis pantalones y mi ropa interior.

Si el suelo no estuviese frío me desnudaría entero pero las prendas llegaban justas para que su piel desnuda no tocase el suelo así que lo haría así, sabiendo que de todas formas el roce de la tela contra su piel sería una sensación nueva y agradable a pesar de todo.

Algo más en lo que pensar mientras estaba en su interior, dejando caer el líquido aceitoso en mi hombría antes de alinearla con su rosada entrada, asegurándome de atrapar sus labios antes en un profundo beso.

Su cuerpo se tensó cuando entré en él con lentitud, asegurándome de que se acomodaba a mi tamaño bien y sin prisa por mucho que él tratase de moverse para retirarse, adolorido.

Pero yo no podía permitirlo, no cuando la cabeza de mi miembro estaba enterrada ya entre esas maravillosas paredes, deseando descubrir cómo sería estar ahí metido hasta el fondo, pero no por ello fui más rápido.

Disfruté todo el camino entre besos y pequeños jadeos de molestia resonando en mis oídos hasta que tuve mi pelvis pegada a sus nalgas, acariciando una de sus piernas para guiarla alrededor de mi cintura.

Él hizo lo mismo con la otra a pesar de todo, rodeándome con ambas tras unos pocos segundos, compartiendo solo besos aquí y allá.

       -    Duele – gimoteó, suavemente.

Tan suave que si no hubiese tenido mi rostro junto al suyo tal vez no le hubiese oído, deslizando mis manos por su cuerpo lentamente, apenas unas suaves caricias con la yema de los dedos que erizaban su vello.

       -    Pasará. Muy pronto – le aseguré, deslizando mi lengua por sus labios.

Mi erección parecía pulsar dolorosamente atrapada en ese calor ardiente pero me mantuve quieto hasta que él se movió, hasta que su cuerpo me insinuó que necesitaba que continuase, deslizándome lentamente fuera de su entrada al principio para luego volver a introducirme en él.

Lento, muy lento al principio, fui venciendo la resistencia natural de su cuerpo a esa invasión, ganándome a pulso esos ronroneos que le siguieron a las primeras penetraciones, esa necesidad que fue creciendo en mi interior y en el suyo.

Porque él solo necesitó unos pocos minutos antes de pedirme más con su cuerpo, con la forma en la que se arqueaba suavemente cuando me enterraba con fuerza en su interior, buscando algo más en él.

Algo que le hiciese delirar y le demostrase que yo tenía razón, dejándole arañar mi espalda a su antojo, la suave quemazón solo empujándome a entrar con más fuerza en él mientras le observaba desvanecerse por el placer.

Era hermoso ver su rostro contorsionarse en muecas placenteras, sus labios juntarse torpemente con los míos de vez en cuando, tratando de hacer menos ruido, sus gemidos resonando por todos lados como una deliciosa música.

Una mucho mejor que la que solían poner en ese lugar sin lugar a dudas, mucho más absorbente y natural.

Natural sobre todo, perdiéndome del todo en él.

En el calor de su interior y en su exterior, en su olor y  sus gestos, en los sonidos que escapaban de esos labios hinchados y hermosos, recién florecidos gracias a mí, sintiéndome en la más absoluta gloria cuando sus paredes se tensaron a mi alrededor.

Porque lo había encontrado, que él se quedase sin aire y mordiese su labio inferior poco antes de gimotear me indicó que acababa de hacerlo.

Que acababa de dejarle un paso más cerca de lo que él buscaba, sintiendo mi propio cuerpo humedecerse con sudor mientras trataba de acertar siempre en ese lugar, mi erección roja y anhelante, deseando liberarme también.

Pero él primero.

Quería ver su rostro alcanzando el éxtasis antes de dejarme ir, mordisqueando sus dos botones para ayudarle a llegar mientras usaba una mano para masturbarle a conciencia, guiándome por sus gimoteos para saber qué tan cerca estaba.

No tardó mucho en llegar y manchar su vientre con esa blanquecina sustancia que salió de su interior, jadeando algo que no se parecía precisamente a nada relacionado con el señor mientras seguía en su interior, buscando mi propio alivio.

Uno que fue fácilmente alcanzado gracias a las contracciones de su entrada propiciadas por su orgasmo, derramándome por completo en su interior sin pensarlo un solo instante tras unas cuantas penetraciones más.

Unas que me dejaron más en la gloria que a él, robándole un último beso antes de quedarme sobre su cuerpo unos instantes, recuperando el aliento.

Había sido caliente, mucho más de lo que había esperado y no lamentaba nada, solo el saber que no podía cargarlo así, como su dios lo trajo al mundo para llevármelo a casa y pasar el resto de la noche haciendo exactamente lo mismo.

Él no me lo permitiría ahora, pero algo me decía que si le daba algo de tiempo acudiría a mí por cuenta propia, retirándome de su interior cuando sentí mi respiración un poco más estable.

La suya parecía no regularse todavía, sus ojos cerrados por el momento, mientras yo me ponía en pie y arreglaba mi pantalón, buscando con cuidado mi camiseta para ponérmela.

Él se veía espectacular ahí tirado en el suelo, con las piernas todavía levemente abiertas y cubierto con sus propios líquidos, sonrojado y pecaminoso.

La tentación parecía ser él y no yo en ese instante, pero debía irme.

Al menos debía de hacerlo por el momento, inclinándome para robarle otro beso una vez estuve vestido, humedeciendo bien esos labios antes de retirarme para acariciar su oreja con ellos.

       -    Y ahora padre… reconsidere usted si debería de seguir llevando los hábitos – susurré, con la voz todavía ronca.

¿Cómo no? Me apetecía darle media vuelta y volver a poseerle, ahí o en una cama, probablemente sobre el altar ante los ojos de todas aquellas figuras aburridas e inquietantes, dejando un mordisquito en el lóbulo de su oreja cuando se estremeció.

       -    Sabe padre… en el fondo es usted un chico travieso – finalicé, un último beso antes de salir de allí.

Me aseguré de cerrar la puerta de la sacristía a mi espalda, dejando ese bonito cuerpo sintiéndose culpable en el suelo.

Culpable pero satisfecho, sabiendo cual de las dos sensaciones terminaría ganando.

La carne era débil... y para un inexperto, todavía más.


--------------------------------------------------------------------------------------------
 Capítulo Anterior                  Capítulo Siguiente
--------------------------------------------------------------------------------------------


Annyeoooong~~

Bueno... JURO que me he pasado TODO EL DIA tratando de escribir este fic porque yo y el lemon no casamos...

Os cuento... por la mañana tras desayunar y eso me he puesto un vídeo inspirador a ver si me daba por escribir, de unos chicos muy monos que se llaman Haruma y  Yuma (una pareja homo muy cute)...

Bien, pues no funcionó, me entró sueño en realidad y terminé como mareada, entonces pues me puse a leer algunos fics, pero tampoco.

Entonces durante la comida me vi una película yaoi muy mona, japonesa too, pero desgraciadamente aunque era muy mona... no sirvió de mucho, y luego me leí un fic que hizo una chica de Lovesick (porque en el fic original no hay lemon) y aunque me encantó pues...

Que no, que estoy muerta para el lemon, así que terminó así la cosa XD.

Admito que el capítulo era más largo, con más intro de Nam sobre lo que hizo en los pasados días pero terminó siendo todo lemon raro y y y....

Y SORRYYYY sé que es muy malo Y.Y.

Pero bueno aquí está, algo tarde (?) Pero al menos me molesté en publicar... admito que no sé si esta semana publique porque el miércoles me voy a casa de una amiga y volveré el viernes tarde-noche o el sábado por la mañana (y el sábado por la tarde viene mi ahijado so...).

Veré... intentaré publicar IT al menos al ser el capítulo final y pues... algo más, pero bueno que si para el domingo no publico NADA... no os asustéis, que entonces ya para la segunda semana de abril sí estará todo ;P.

NO OLVIDÉIS MIRARLOOO!!

O stalkearme un poco por twitter que siempre aviso por ahí aunque no lo parezca.. es más, preguntadme directamente que no muerdo (?) XD.

Y eso, que hoy me siento como rara... como con una presión rara en el torso, aunque no me cuesta respirar no sé... debe de ser la ansiedad again ^^'....

Repaso rápido de lo de estas semanitas ¿ok?

1. White Flower Thinks --> pues en 2 semanas trataré de comenzarlo~~

2. Our Little Secret -->~~

3. High School Marriage --> ...

4. Inconvenient Truth --> falta un capítuloooo >/////<

5. Life Isn't Pink At All --> y bueno este fic sustituirá a este fic en 1 semanita también si no hay epílogo.. aunque tal vez subo el principio la misma que el epílogo, ya lo veré...

Y el resultado del formulario para el premio del blog y eso --> http://oppas-paradise.blogspot.com/2015/03/resultados-del-formulario.html

Y nada, que siento haber tardado y tal no sé...

También pasa que hay poco Woogyu estos días y como que una se deprime, pero sobreviviré ;P.

Disfrutad de esta semanita y nos... leemos al final de esta misma (?) ;P

Love u sweetiees!!!

 

Oppa's Paradise Template by Ipietoon Cute Blog Design and Bukit Gambang