23 de junio de 2018

Crybaby Star. Capítulo 24 [Final]


Capítulo 24. Epílogo


POV. WOOHYUN

No me obligué a sonreír frente a la cámara esta vez, la necesidad de ser perfecto habiendo ido desapareciendo en los últimos meses, algo que me hacía sentir relajado y más que conforme.

No sonreía gratis. Pero sorprendentemente, a Junsu no parecía importarle en lo más mínimo, así que ahí estábamos ambos, posando frente a las cámaras y los periodistas que habían acudido a entrevistarnos por nuestra más reciente colaboración.

Una película sobre un tema controvertido que mi amigo había estado muriéndose por hacer durante años, pero para la cual jamás había encontrado un actor dispuesto a protagonizarla.

Hasta que fui echado del pedestal donde me tenía el universo y, de repente, sintió que alguien como yo era perfecto para ese papel.

Un ángel caído, venido a menos por la indiscreta y malintencionada opinión pública sobre mi vida privada, una que a nadie debería de importarle siempre y cuando la mantuviese a puertas cerradas.

Pero la gente era así de hipócrita, queriendo que otros siguiesen unas reglas sociales como si fuesen santos cuando ellos eran los primeros en mirar hacia otro lado en cuanto a ellos se refería.

Y de eso iba esa controversial película, por lo cual no había nadie mejor que yo para protagonizarla al fin y al cabo.

Había pasado varios meses sin ningún tipo de trabajo, habiendo sido expulsado de la compañía después de no solo negarme a desmentir el significado de las fotografías, sino de corroborarlo frente a las cámaras robándole un beso a Sunggyu sin avisarle.

El mayor se había indignado, pero juraría que a esas alturas me había perdonado ya, incluso si le había hecho perder su puesto de trabajo debido a ello.

Pero de nuevo, ¿qué había mejor que trabajar única y exclusivamente para tu novio, sin una agencia detrás pidiéndote imposibles?

Ya estaba yo para eso, y gratuitamente, viéndole acomodado algo lejos de las cámaras, supervisando aquella extraña reunión.

Junsu ya había supuesto que aquella producción llamaría la atención de los medios precisamente por su contenido, y el añadirme al reparto solo fue la guinda del pastel para que la película obtuviese toda la atención que se merecía.

Todavía no me decidía a darle las gracias al mayor o no por incluirme, pero sabía mejor que nadie que en esa industria se hacían favores los justos, así que no le echaría en cara el estar aprovechándose de mi desgracia.

Si es que el ser por fin libre de aquellas cadenas que me condenaban hasta por suspirar cuando estaba cansado podía llamarse desgracia, mirando con condescendencia a una de las cámaras mientras el periodista a cargo hacía una pregunta de lo más desacertada.

Novatos todos, esa era la impresión que me daban.

       -    ¿Qué siente al volver al mundo del espectáculo con semejante producción problemática? – saltó el joven, probablemente buscando algo donde malmeter.

Típico de cualquier periodista ansioso por publicar un titular que fuese a hacerse famoso y que diese de qué hablar, si bien había dado con una persona a quien ya no le importaba demasiado lo que otros tuviesen que decir.

Si les gustaba bien, y si no, también. Me había dado cuenta que para bien o para mal, solo había dos personas que conseguían la atención en ese universo: las completamente santas, o las completamente malvadas.

Y mira por donde, ambas hacían la misma cantidad de dinero, así que no me importaba en exceso haber saltado de un lado al otro. Obtenía casi más atención así y mis cuentas no se resentían precisamente.

       -    Como pez en el agua. Da gusto hacer algo que se adapta finalmente a mí – sentencié, esta vez sonriendo con sarcasmo.

Mostrando una sonrisa que solamente en algún que otro drama algunos verían, y porque lo requería el guión, el sentimiento de libertad que me recorrió al poder hacer eso a placer deleitándome en lo más profundo.

Ahí cada loco con lo suyo, si me querían odiar que lo hiciesen, al parecer los famosos hacíamos dinero también de la comunidad “hater”, lo cual me parecía espléndido.

Y la mayor venganza que uno podía tener sobre ellos. “Tu odio me da de comer” era uno de los lemas favoritos de aquella producción.

Era mejor ser odiado que no ser reconocido por absolutamente nada de lo que uno hiciese, filosofía que definitivamente iba al compás con mi propia existencia.

Me sentía vivo, por extraño que pareciese.

Tan extraño como le pareció a la audiencia mi respuesta, habiendo leído ya innumerables artículos respecto a mis supuestas dos caras, a esa cara oscura que jamás había mostrado para engañar al público y tantas referencias similares al hecho de que siempre me había mostrado demasiado complaciente como para que ahora el mundo se sintiese capaz de aceptar la realidad: que nadie en este mundo era como salía en la televisión.

La televisión era el entretenimiento de las masas, y a esas alturas del siglo debería de saber todo el mundo que solo salía en ella lo que la gente quería ver.

Y que eso que querían ver no era real, y nunca lo sería, pero todavía tenían la audacia de sentirse ofendidos cuando descubrían era tan conocida realidad.

Repugnante, así lo señalaba la película, algo que me hizo sonreír de nuevo con diversión ante las reacciones que iba a causar el primer pase en exclusiva.

No quedaban entradas, así que podía afirmar que odiado o no, seguía vendiendo como siempre lo había hecho, incluso si era por razones muy distintas.

La gente veía y compraba mis cosas para poder criticarlas, y a mí me la soplaba, así de simple porque ese dinero seguía cayendo en mis manos cada final de mes en grandes cantidades.

Y ni siquiera tenía que compartirlo con agencia alguna, así que los beneficios eran completamente para mí.

       -    ¿Comparte la visión de su personaje sobre la realidad? – insistió otro, Junsu a mi lado conteniendo una sonrisa.

¿Quién no pensaba igual? Solo que en aquel país set e obligaba a mira hacia un lado y fingir que no era así, pero dudaba que hubiese alguien en el mundo del espectáculo que pensase distinto.

Excepto el típico estúpido, que de esos había en todas partes.

       -    Faltaría más. Incluso podría decir que la película está basada en mi propia vida. De la cual saben ustedes más que yo, ¿o lo negarán? – me burlé, dando por terminadas las preguntas.

Junsu contestó una más por su parte, en relación al motivo por el cual había decidido finalmente lanzarse con semejante arriesgada producción, su respuesta dejando a los periodistas patidifusos como poco.

       -    Porque al mundo le gusta lo rosa, pero solo para luego poder quejarse por las mentiras que se tragan una tras otra, como si ellos mismos no las demandasen – afirmó, guiñando un ojo antes de dar media vuelta para marcharse.

Y yo tras él, ignorando más preguntas que se lanzaban a nuestras espaldas, todas queriendo indagar todavía más en el mensaje oculto que había en esa película.

Pero no había nada de oculto en esta, puesto que era una crítica muy directa a las fans locas, a la industria que permitía su existencia sin repercusiones ni siquiera mínimamente serias y a los famosos estúpidos que se callaban y convivían con ello hasta que decidían intoxicarse con pastillas y acabar con todo de una vez.

¿Por qué seguir cubriendo los ojos de aquellos que no querían ver lo mal que lo estaban haciendo todo?

El fundamento del fanatismo por lo coreano se había establecido en el momento en el que hubo el primer caso de acoso serio y en lugar de poner las cosas en claro se permitió, porque “una fan loca es solo una fan loca”.

Pero las malas hierbas se reproducen a velocidad vertiginosa, y ahora era demasiado tarde como para detener su crecimiento.

Eso decía la película, en algunas escenas directamente, reuniéndome con Sunggyu en la parte trasera del escenario improvisado que se había montado, no habiendo esperado que realmente se presentase alguien para entrevistar a nadie.

¿No decían los portales de noticias que mi carrera estaba acabada?

Si eso era estar acabado firmaba por ello sin dudarlo, por la mirada del mayor sabiendo que tal vez había sido demasiado sincero y todo, pero diablos, que me condenasen por ello si se atrevían.

Libertad de expresión, eso estaba en la constitución.

       -    Te has quedado a gusto por lo que veo – saltó, enarcando una ceja.

Haciéndome sonreír cuando no se apartó mientras rodeaba su cintura con mi brazo para caminar en dirección al parking. Teníamos que estar en el estreno de la película en un par de horas e iba a regalarme una sesión de peluquería en honor a aquellos que rezaban odiarme pero que habían comprado un pase para el estreno.

Hasta había conseguido que mis padres renegasen oficialmente de mí, aunque no habían hecho un comunicado público ni mucho menos, pero hacía mucho desde la última vez que se habían molestado en ponerse en contacto conmigo.

Había manchado la imagen de familia perfecta que la población tenía de nosotros así que ya no servía para sus propósitos.

Hasta que se enterasen que seguía haciendo mucho dinero, que tratarían de convertir aquella historia en alguna especie de paripé sobre superación personal y similares, pero por lo pronto me había cambiado de número de teléfono así que iban a tener que encontrar el nuevo primero.

       -     Van a pagar diga lo que diga, así que qué más da ya – comenté, encogiéndome de hombros.

Porque ambos sabíamos bien que tenía razón, lo habíamos visto en los últimos cuatro meses.

Tras la cancelación de mi contrato con la compañía por daños y perjuicios, habiéndome quedado con todos los derechos del material donde constase mi nombre debido a que el CEO Lee consideraba que solo iba a reportarle más pérdidas, me había dado cuenta de qué tan equivocado estaba ese hombre en cuanto a negocios se trataba.

Solo veía lo inmediato y más evidente, nada más.

Si algo no le daba dinero desde el momento cero el hombre se deshacía de ello, y eso había hecho conmigo en cuanto había podido, algo que en realidad no me había sentado demasiado mal, teniendo en cuenta que todo lo mío era mío legalmente tras terminar con el contrato.

El primer mes no había obtenido absolutamente nada de ello, hasta que comencé a decir en voz alta todo lo que siempre había querido decir en mis redes sociales, mostrando exactamente qué pensaba de la falsedad que me rodeaba.

¿Qué subía una foto en un Starbucks con mi café de serie y mi nombre mal escrito en inglés?

El mensaje que le acompañaba era “postureo a más no poder, como si por estar aquí fuese mejor que el resto”.

Comentarios que molestaron a algunos tanto como sacaron risas a otros tantos que no esperaban algo semejante, ganando a partes iguales personas que empezaban a adorarme por quien era realmente y no por lo que querían que fuese, lentamente aumentando de nuevo esa relación de amor-odio que sentía por el ser humano.

Me tomé unas largas vacaciones de cualquier tipo de trabajo, no porque no me los ofreciesen, que en parte era por eso, sino porque tampoco me molesté en buscar nada por mi cuenta.

Quería descansar y disfrutar un poco de esa juventud que me habían amargado mis fans con sus ojos puestos hasta en el lavabo donde me metía a hacer mis necesidades en lugares públicos, arrastrando a Sunggyu conmigo.

Le convencí para pagar su deuda como compensación por conseguir que le despidiesen, al mismo tiempo en que le hice ver que no tenía sentido decirle a su progenitor que no necesitaba más el dinero.

Que lo aceptase, por todos los años que él había estado pagando en su lugar, sintiéndome orgulloso al ver florecer esa pequeña vena de maldad en el mayor debido a mi influencia.

Key había contactado conmigo varias veces por si me interesaba trabajar con él, pero lo había estado aplazando hasta que me apeteciese ponerme de nuevo frente a una cámara, ocasión que llegó con el ofrecimiento de Junsu.

Si me hubiese ofrecido otra cosa posiblemente la hubiese rechazado, pero la verdad era que su proyecto me parecía malvado y satisfactorio al mismo tiempo.

Era una obra crítica, una obra con la que podía sentirme identificado por primera vez en muchísimo tiempo, y tenía ganas de celebrarla.

Nadie podía impedir que una película se estrenase solo porque el actor principal de repente no fuese del agrado de nadie, y menos con un productor de renombre como Junsu detrás.

Al contrario, hubo canales que se pegaron y todo para conseguir la exclusiva por su parte, aunque el mayor lo mantuvo en secreto hasta el último momento,

Y funcionó, tanto que no tardé en recibir llamadas de todo tipo por si me interesaban otros papeles del mismo estilo, también de directores que estaban cansados de las historias rosas para mujeres con mentalidad de princesa de cuento Disney perpetuas.

No había aceptado ninguna propuesta aún, pero solo porque me interesaba ver hacia donde iba esta primera película por el momento.

Mi regreso podía ser estelar, tanto como mi interacción en las redes sociales lo había sido.

¿Qué tenía que criticar algo? Ahí que iba, sin pena ni vergüenza, algo que había hecho rodar los ojos a Sunggyu muchísimas veces, pero ahí seguía a mi lado.

¿Por conveniencia? Lo dudaba, teniendo en cuenta que no tenía demasiado que ofrecerle por el momento, más allá de mi encantadora compañía a todas horas.

       -    ¿Se supone que tengo que tener tu traje listo y almidonado para cuando termines con tu sesión de spa? – preguntó seguidamente.

Junsu se rió a nuestra espalda, sin comprender del todo nuestra relación en primera instancia, pero aprobándola a su manera.

Me había confesado que no esperaba que llegase a encontrar a alguien que pudiese soportar mi forma de hablar y comportarme a veces, mucho menos que me contestase con la misma frescura con la que lo hacía Sunggyu.

Pero por eso me gustaba, incluso si seguía sin aventurarme a decir algo más al respecto.

Estábamos bien y no había necesidad alguna de complicarnos más la vida utilizando términos específicos con los cuales pudiésemos llegar a sentirnos incómodos.

Yo sabía que no me gustaría sentirme obligado hacia él debido a un término así que lo habíamos dejado de esa forma sin llegar a hablarlo siquiera, un acuerdo silencioso entre ambos y poco más.

Acuerdo que en ocasiones él mismo se pasaba por el forro cuando no se dignaba a contestarme el teléfono, pero era parte de nuestra relación al fin y al cabo.

       -    Con el almidón justo, creo haberte aleccionado ya al respecto – ronroneé, ganándome un codazo en las costillas.

Eso, y juraría haberle escuchado murmurar qué tan grande era mi estupidez en los últimos tiempos, pero solo conseguí sonreír al respecto mientras llegábamos al coche.

Junsu se despidió para ir a adecentarse para el estreno, subiéndome yo en el lugar del copiloto para dejar a Sunggyu conducir ahora que volvía a ser mi mánager.

Sin agencia en medio, solo nosotros dos, pensamiento que consiguió que mi latido se acelerase un poco.

Aquello estaba bien.

Tan bien que todavía no había sentido ni una sola pizca de arrepentimiento por la decisión que había tomado meses atrás.




POV. SUNGGYU

Encontré mi cuerpo siendo completamente pegado al suyo cuando su pierna se introdujo entre las mías con un propósito claro y aterradoramente seductor, las ganas de apartarme de él reduciéndose exponencialmente.

No teníamos tiempo para aquello y, sin embargo, estábamos en ello.

Rodeé su cuello con los brazos sin apenas darme cuenta, sintiendo su cabello deslizarse suavemente entre mis dedos cuando lo acaricié de forma expectante, deseando aquello más de lo que podría haber imaginado.

Claro que aquellas alturas debería de saber mejor que nadie lo que me provocaban sus besos.

Esos que habían sido un consuelo para mí en un inicio.

Esos que en los últimos tiempos más bien parecían una necesidad para seguir viviendo.

Me mordió. Lo hizo de repente y sin aviso previo, permitiéndome reaccionar libremente por la suave quemazón que recorrió mis labios en ese momento, separándose de mí aún si yo esperaba un poco más de todo aquello.

       -    El estreno – musité, si bien atrapó mis labios antes de que pudiese continuar siquiera.

Sus brazos me rodearon con fuerza cuando traté de apartarme esta vez,  siendo el único de los dos allí que parecía recordar que había una agenda planificada para algo.

Y éramos adultos, no podíamos estar actuando así, incluso bajo esas circunstancias, pero Nam parecía haberse vuelto un tanto descuidado en los últimos tiempos.

¿Dónde había quedado el hombre que siempre miraba por encima de su espalda si había alguna cámara apuntando?

Se había muerto claramente, dando paso a este nuevo hombre que no era capaz ni de sentir vergüenza ajena siquiera, algo que en algunos momentos me frustraba un poco.

Pero que me gustaba al mismo tiempo, viendo que no le avergonzaba en lo más mínimo que le encontrasen conmigo en cualquier sitio.

¿Amor? Todavía no quería pensar en eso, pero algún día tal vez llegaríamos a eso.

       -    Tenemos unos minutos todavía – ronroneó contra mi oído, atrapando a traición el lóbulo de mi oreja.

Sentir su cálido aliento tan cerca siempre estremecía mi cuerpo sin que pudiese controlarlo, recordándome con sus palabras el motivo por el cual me estaba negando a aquello.

La película.

Esa que tenía una pequeña rueda de prensa justo antes de su inicio, donde él tendría que detenerse a posar siquiera antes de entrar en la sala.

Y se iba a presentar con el traje arrugado y el cabello indicando claramente que acababa de salir de un revolcón entre vestidores, algo por lo que no estaba dispuesto a pasar.

Una cosa era que no le importase la opinión de la gente. La otra era que a mí me metiesen en el saco del libertinaje junto con él.

Era un ser humano decente todavía, incluso si empezaba a cuestionármelo yo también.

El calor de sus labios buscando los míos otra vez,  junto con sus manos vagando por mi cuerpo sobre la ropa me hizo suspirar, la sensación todavía maravillosa muy a mi pesar.

No podía evitar que me gustase, pero de nuevo, habían sido muchos meses explorando nuestros cuerpos como para no saber la forma exacta de sostener las caderas del contrario para sentir esa proximidad que hacía cualquier cosa mucho más íntima.

Podíamos estar hablando de guerras alienígenas que si me sostenía por el lugar exacto bien podría sentir que me estaba recitando un poema lascivo en el oído.

       -    No hagas que me arrepienta de haber aceptado ser tu mánager Nam – le recordé, justo cuando por fin me dejó espacio suficiente para respirar.

Que no significaba que sus labios estuviesen tan lejos como para no poder sentirlos, pero siempre parecía ser así con él.

Al menos los últimos meses, aunque era difícil ver la diferencia desde fuera.

Sus labios atraparon de nuevo los míos con una sonrisa traviesa en estos, acallando cualquier protesta que pudiese escapar durante unos largos minutos, tan solo degustándole a él.

Me detuve a imaginar sin poder imaginar lo que había debajo de aquel traje hecho a medida cuando me rendí y puse mis manos en su cintura tras dejar lentamente su cuello, queriendo algo más de proximidad también.

Ese joven me había echado a perder para el resto del universo, lo había sospechado el día en que le conocí pero jamás hubiese esperado que fuese a ser hasta tal extremo.

Woohyun se llevaba por delante a todos los que conocía, y yo no había sido muy diferente al final, si bien mis motivos habían sido muy distintos.

Todavía lo eran, unos que recordé tan pronto mi cuerpo comenzó a calentarse, preparándose para lo que instintivamente sabía que solía venir tras esa clase de besos apasionados.

Algo que no podía permitir.

No dejaba de estar en mi horario laboral después de todo, y uno de los dos tenía que recordar eso, me gustase más o menos.


Sin embargo, no hice más que morder mi labio inferior cuando él abandonó finalmente mis labios solo para rozar con la lengua una zona especialmente sensible tras mi oreja, una que me hizo estremecerme por la familiar sensación.

Sabía donde apuntar el malvado para tenerme ronroneando, pero era el mayor allí.

Y el cuerdo en la relación, se suponía.

       -    ¡Nam! O estás ahí afuera en cinco minutos o van a venir a por ti. Soy directamente responsable de su impuntualidad, y lo sabes – le recordé, si bien me di cuenta tarde que aquel no había sido mi mejor ejemplo.

En realidad probablemente había sido el peor, puesto que aquello podía interpretarse perfectamente de la manera incorrecta.

La que él captó en cuestión de segundos por la forma en la que sus ojos se encendieron, casi consiguiendo que me sonrojase con ello.

       -    Sea porque estamos haciendo algo perverso o porque hay un atasco de verdad, la cuestión es que si llego tarde tú eres el culpable. ¿Por qué no dejar que piensen mal y que los pobres acierten? – sugirió, su tono como poco conspirador.

De una forma sensual como pocas, pero de nuevo, tenía que mantenerme firme en mi decisión, incluso si a decir verdad a mí menos que a nadie tenía que importarme lo que pensasen sus fans.

Siempre y cuando saliese guapo en las fotos, como decía Sungyeol cada vez que veía una nueva publicada.

Sus labios descendieron sobre mi clavícula entonces, poniéndome nervioso por la forma en la que la calidez de estos parecía llegar más allá de la piel, extendiéndose alrededor con un agradable picor.

Uno que seguía haciendo que mordiese mi labio inferior, inseguro sobre si iba a conseguir inculcarle algo de sentido a esa cabeza que sufría de rebelión tardía, una parte de mí queriendo quedarse entre las sombras a disfrutar de aquello un poquito más.

Pero sabiendo que no se podía, especialmente cuando luego iba a tener casi toda la noche por delante para aquello, consiguiendo apartarle finalmente de mí con un suave empujón.

Lejos de enfadarse me miró con diversión, sabiendo perfectamente que me estaba obligando a ser serio para nada.

Le odiaba.

Y al mismo tiempo era precisamente por eso mismo que no parecía costarme demasiado seguir a su lado, era un tanto extraño no iba a negarlo.

       -    Eres incorregible – musité, viéndole guiñarme un ojo y dar media vuelta.

Solo se rió ante eso, dejándome a solas en aquella pequeña sala done habíamos estado esperando a que llegase la hora del estreno, haciéndome sentir irritado.

Pero al mismo tiempo contento, un par de sensaciones que no deberían ser capaces de interrelacionarse de esa forma, pero ahí estaban, mezcladas a partes iguales en mi interior mientras seguía a la figura trajeada lo suficientemente lejos como para no llamar en exceso la atención, quedándome a un lado cuando salió al escenario a presentar la película con Junsu y unos pocos actores más del reparto original.

Tenía pendiente todavía ir a buscar mi asiento puesto que no iba a acomodarme junto a los actores sino que había escogido una de las últimas filas, donde pudiese camuflarme a gusto con la atención de los espectadores puesta en la pantalla al frente.

Allí me deslicé cuando terminaron los discursos habituales de agradecimientos y expectativas varias que se tenían sobre la reacción de la gente, si bien Nam se limitó a decir que le daba las gracias a Junsu y a sus compañeros por lo entretenida que había sido la grabación y poco más.

Es decir, dio a entender que le importaba poco si a la gente le gustaba la película o no, de hecho le faltó decir que esperaba herir algunas sensibilidades y todo, pero de nuevo a muchas personas parecía no importarles en lo más mínimo.

Curioso.

Sungyeol me había comentado semanas atrás, que Lee Jungyeop estaba tirándose de los pelos al haber cometido el error de terminar unilateralmente el contrato con Nam, información compartida con Howon, quien sabía que estaba en la sala.

Me había enviado un mensaje diciendo que quería ver la película y le había conseguido un pase gratis, agradeciéndole a mi manera que a pesar de todo me diese la oportunidad de trabajar en la agencia todo lo que había podido.

Él mismo se ofreció a recolocarme en alguna otra agencia si necesitaba el dinero, pero Nam se había negado en rotundo a que trabajase para otro e incluso había pagado todas mis deudas par que no sintiese esa “acuciante necesidad de trabajar hasta la muerte sin necesidad” palabras que aún todavía me hacían rodar los ojos.

La gente con dinero, definitivamente, no sabía lo que era pasar penurias económicas, pero no iba a quejarme, al final del día sabía que cada uno tenía sus propios problemas.

Habiendo estado presente en todo el proceso de rodaje no había mucho que pudiese sorprenderme del contenido o el guión de la película, sin embargo era muy distinto ver el detrás de las cámaras comparado con el resultado original.

Los trabajos de edición eran definitivamente muy buenos, y a pesar de que podría recitar todas las líneas de Nam de memoria verlas todas ligadas y en el contexto adecuado el daban todavía más énfasis al mensaje principal de la película.

Me gustó, no iba a negarlo.

Y me gustó ver que al parecer la película había sido un éxito, puesto que tan pronto comenzaron a salir los créditos finales comenzó a aplaudir un montón de gente, sumándose cada vez más a los aplausos hasta que probablemente no había una sola alma que no estuviese aplaudiendo en aquella sala.

¿Era extraño sentirse orgulloso?

Tal vez sí, tal vez no, pero a mí me sirvió para escabullirme de la sala con una sonrisa al tiempo que recibía un mensaje de Howon al teléfono.

       -    “Inesperadamente adecuado para Nam. Felicítale por mi´”.

Sonreí al leer el mensaje, si bien apenas levanté la vista fue secuestrado por un par de brazos que me llevaron fuera de allí antes de que los espectadores saliesen de la sala.

Nam, como no.

Su sonrisa parecía de complacencia mientras me arrastraba hasta la furgoneta, donde me empujó hacia el asiento del copiloto mientras que él se hacía con el del conductor, algo raro de ver.

Que no imposible, no era la primera vez que al señorito le daba por hacerse con el volante, aunque eso solo solía ocurrir cuando tenía mucha prisa por llegar a su apartamento.

O a cualquier lugar oscuro apartado de la civilización, llámese descampado.

No supe cómo ocurrió, pero simplemente me encontré accediendo a un beso inesperado a pocas calles del restaurante donde se suponía que Nam iba a cenar con el equipo de rodaje, dejando que mi cuerpo se amoldase mejor al suyo mientras mis labios jugaban con los suyos durante unos instantes.

Me dejaba llevar demasiado rápido y lo sabía, pero que me condenasen si el problema era que él no me lo ponía precisamente fácil.

Ni siquiera me había acordado antes de aquel pequeño compromiso, aunque probablemente nadie diría antes por quedarnos solo a la cena y marcharnos sin quedarnos a las copas.

Es decir, la mayoría de ellos ni siquiera bebía mucho, distrayéndome sin notarlo apenas con el baile húmedo del cual eran partícipes nuestras lenguas.

Me resultaba difícil no perder el aliento cada pocos minutos, en especial cuando me sostenía extremadamente cerca de él para que no fuese a alejarme, sin separarse de mí aún cuando mis pulmones comenzaban a arder.

Sabía que me gustaba así también, cuando me mordisqueaba y enrojecía mis labios, cuando me creaba ese picor delicioso que provocaba que desease más, humedeciendo mis propios labios con la lengua cuando se separó, antes de juntarlos de nuevo con los suyos, igualmente mojados.

No era un contacto premeditado, podía ver que él solo se dejaba llevar, que tomaba de mí tanto como yo deseaba obtener de él, frustrándome cuando se alejaba de mí, impidiéndome atrapar su labio inferior.

Me gustaba, estaba rellenito y era apetecible para mordisquearlo o, simplemente, succionarlo, pero era él quien me estaba haciendo todo eso a mí, quien me hacía cada vez más difícil respirar.

Tal vez hubiese dado más de lo que inicialmente esperaba para que fuese ya de noche y estuviésemos en algún lugar más privado durante un momento, si bien el menor se negó a ello cuando me separé de él, a punto de proponérselo.

En ocasiones incluso yo era capaz de hacer proposiciones que podrían ser tachadas de indecentes, pero para qué mentir, llevaba el tiempo suficiente alrededor de Nam como para que cosas como esas se me hubiesen pegado un poquito.

No me quejé cuando sus labios atraparon los míos de nuevo, haciéndome suspirar.

Porque se sentían húmedos contra los míos por mi culpa, esponjosos y deseables, mis manos subiendo por su torso para enredarse en su cuello tras unos instantes, buscando profundizar aquello.

Y él lo hizo, a su debido tiempo, sacando su lengua para que la acariciase con la mía, sintiéndome sonreír por lo tonto de aquella acción, pero era entretenido, al menos hasta que me sorprendió atrapando mi lengua entre sus labios.

Podía sentir sus dientes acariciarla sin llegar a morder, haciéndome sentir ansioso al respecto, expectante.

Porque no sabía si lo haría o no, si llegaría a morderme y me haría jadear con suavidad por ello si bien él solo terminó retirándose.

Recordándome una vez más qué tan bien me besaba, pero eso era algo que él sabía a la perfección a esas alturas así que Nam solo sonrió por ello, dejando un piquito en mi nariz, apenas un visto y no visto antes de separarse y tirar de mí en dirección al restaurante de nuevo, como si no hubiese sido él quien me había apartado hacia aquel callejón minutos antes para robarme unos pocos besos.

Claro que pocos no era una descripción exacta de todas formas, pero eso era lo que había estado haciendo, y todo para nada.

O para un fin muy específico en realidad.

       -    Cuando volvamos – ronroneó, guiñándome un ojo.

Haciéndome rodar los míos ante la promesa implícita, sabiendo que no iba a decirle que no.

Porque por algún extraño motivo, había llegado a reconocer para mí mismo que allí donde Nam me quisiese arrastrar iba a acabar, sin siquiera dudarlo un poquito.


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Y hasta aquí el final.. Tadahh!! XDDd

Lo sé, no es el mejor final del universo, pero fue el que se me ocurrió cuando fui a redactar.. cofcof (?) jajaja.

Escribí el final el martes, mi día libre de esta semana, y pues bueno lo cierto es que siendo la segunda semana que trabajo 6 días no me encuentro a mí misma, como que odio al universo y a mi existencia en general hahaha

Procedo a contarsus así rápido cómo fue mi aniversario con mi mozo, puesto que no he tenido tiempo de escribir nada más esta semana por desgracia ^^".

Cabe decir, que fuimos en coche hasta un poco más al sur de donde vivo, 4h y media al volante, aunque lo repartimos entre ambos y todo eso, y bueno... fue una experiencia que no estuvo mal, pero porque estoy acostumbrada a conducir de por sí media vida hasta el trabajo y no me venía de media hora más al volante la verdad.

Decidí asaltar una tienda y llevarme un montón de comida basura, claramente para fomentar el que mi mozo ya sea como un crío con mucho pelo, y las canciones que puse en el USB eran todas de camping, de esas que uno escuchaba a principios del aaño 2.000 y similares.

Muy "vacaciones familiares en coche". Nos perdimos llegando a nuestro destino, porque el GPS nos mandó a una calle media vida lejos del hotel, hasta que de casualidah vi el nombr del hotel en un cartel fluorescente al o leos y dije que pos pa'llá a ver... Hotel que parecía muy cochambroso, o que yo me esperaba cochambroso y que al final fue muucho más decente de lo qeu esperaba no voy a mentir.

Cama grande, cuarto limpio, televisión, bañera y todo, toallas suuuper suaves... Y GATITOS EN EL JARDÍN CON PISCINA!! Oh yeah... ya véis lo que más me gustó, no? jajaja

Anyway, frente al hotel había el MCdonals, el cual asaltamos la primera noche cofcof, y dos restaurantes japoneses de buffet libre, que fueron la cena del día siguiente. El parque de atracciones fue muy decepcionante porqeu privatizaron la mitad, y había que pagar EL DOBLE por la zona cerrada, junto con que al mozo resulta que el dan miedo las alturas ahora (DUH).

¿El regalo? JAJAJAJAJA cabe decir que lo flipó XD. Es decir, él ya sabía que le iba a regalar algo tipo recetas y tal porque le pregunté qué tipo de libretas le gustaban más (a rayas, cuadrados o lo que fuese), pero no se esperaba que me molestase en forrarlo todo, poner fotos y escribirlo todo detallado paso a paso y con los ingredientes cada vez... so bien hahaha le temblaban hasta las manos leyéndolo XDDD.

Fue un finde que no estuvo mal la verdad. A mí me regaló un pequeño álbum de fotos con cosas que había aprendido de mí, e incluso añadió fotos de comidas que le había hecho con su nombre coreano y de mis gatitos ^^.

 Y pues eso.. siento no alargaaarme mucho más, lo cierto es que aún tengo que arreglarme para el trabajo hoy Y.Y Como desgracia semanal, ayer llegué del trabajo a la 1.15AM (osease, más bien esta madrugada XD) y mi papá con un par de ***** me llama a las 6AM para que vaya a abrir la tienda de mi madre, y yo como: WTF? PERO eres consciente que NO he dormido ni 5 horas, y que HOY trabajo también? HELLOW?! Sabes que ME DUERMO conduciendo de vuelta a casa verdad? (Además de verdad, ayer cabeceaba un montón y todavía me quedan dos días de trabajo seguidos esta semana... este señor quiere que me mate pero no me lo dice).

Y pues nada, que está indignado porque según él "soy una egoísta", ahí con dos *******, cuando él, no les dije la semana pasada, vuelve a estar de baja por amor al arte. Pero ojo, que la va a alargar hasta finales de julio y así ya lo junta con el mes de vacaciones y hasta septiembre no va a trabajar, DI QUE SI!

Y bueno, eso querida, necesitaba quejarme a alguien de mis miserias hahaha (y que en la noche apareció mi amiga mensual so estoy todavía más encendida y ughhh XD).

La semana que viene ya tengo el fin de semana libre por fin, so espero poder actualizar Dr. PD Y comenzar uno de los fics nuevos.

Cuidáos muchito y nos leemos prontoo!! ^^

PD. y muchísimas gracias por el amor que le habéis dado a este fic queridas, yo pensé que era el más desgraciado de ellos y el que menos atención tenía por la falta de visitas y comentarios pero pues... bueno me alegra que unas pocas lo hayáis disfrutado al menos ;P

Luv uu!!


 

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