28 de abril de 2014

[DORAMA] Cunning Single Lady


Buenas tardeees~~

Aquí me escapo un ratito para comentar el dorama más reciente en el que participó Myungsoo y que terminó la semana pasada ;P

Espero que lo conozcáis (?) ^o^


Título: Cunning Single Lady

Título alternativo: Sly and Single Again

Género: romance, comedia

Episodios: 16

Año: 2014

País: Corea del Sur

Protagonistas:

Lee Min Jung....................................... Na Ae Ra
Joo Sang Wook.................................. Cha Jung Woo
Kim Kyu Ri........................................... directora Gook Yeo Jin
Seo Kang Joon................................... Gook Seung  Hyun

Personajes cercanos a Ae Ra

Kim Eung Soo..................................... Na Gab Soo (padre)
Kwon Ki Sun........................................ Jang Sook Ja (madre)
Ki Yong Hee......................................... Na Soo Chul (hermano)
Kim Jae Hwa....................................... Oh Bang Soon (amiga)
Hwang Bo Ra...................................... Kang Min Young (compañera de piso)

Personajes cercanos a Jung Woo

L (MyungSoo)..................................... Gil Yo Han (secretario)

Otros

Lee Jung Gil....................................... padre de Yeo Jin (CEO Gook)
Kim Ye Ryung.................................... madre de Yeo Jin
Lee Byung Joon................................. mano derecha del presidente Gook
Yoo Young.......................................... Pi Song Hee
Choi Chul Ho...................................... Kim Jung Won (gerente)
Im Ji Eun............................................. Wang Ji Hyun (líder de equipo)
Ricky Kim........................................... primer amor de Yeo Jin
Choi Joo Hee..................................... secretaria de Yeo Jin
Kim Sung Kyun.................................. jefe de seguridad


Resumen:

La historia es una comedia romántica donde los protagonistas, Na Ae Ra y Cha Jung Woo son una pareja que se divorció hace cuatro años y, de un día para otro, se reencuentran.

El divorcio se produjo, entre otros, porque Ae Ra soñaba con casarse con un empleado público, pero su marido decidió convertirse en empresario y, sin tener éxito, solo conseguía acumular deudas, hasta que ella se cansa y le deja.

Años más tarde, ella descubre de casualidad que él ha tenido éxito finalmente en su empresa y decide vengarse al escuchar las palabras que él dice en la prensa sobre su anterior matrimonio, no estando para nada de acuerdo; mientras que Cha Jung Woo piensa vengarse de ella también al reencontrarse.


Opinión Personal:

Annyeongggg~~

Bueno a ver... diré el factor más importante que me impulsó a ver este dorama... que no es otro que la presencia de mi hermosísimo Myungsoo en él!!

La verdad es que la trama, inicialmente, me aburrió bastante... al menos hasta el capítulo 6 o 7, principalmente porque por entonces estaba siguiendo los doramas "Emergency Couple" (que trata de una pareja divorciada que se reencuentra en el trabajo) y "Bride of the Century" (que está inspirada en el mundo empresarial) y claro, este dorama me parecía una copia de esos otros dos doramas juntos XD.

Así que, sinceramente, si lo continué, fue únicamente porque adoro ver a Myungsoo con traje... y con ropa normal... aunque, lamentablemente, no sale tanto como debería Y.Y.

Igual, también influyó bastante que en los primeros episodios el comportamiento de la protagonista es del tipo "vergüenza ajena" y yo no puedo con esa actitud, me repele mucho... con decir que me saltaba prácticamente todas sus escenas porque no podía XD.

Los primeros capítulos solo miraba las escenas donde salía el protagonista masculino, Cha Jung Woo, porque bueno... dentro de algún comportamiento infantil que tiene también, me parecía "algo" más maduro que la protagonista femenina.

Sin embargo, puedo decir que con el avance de los capítulos ambos parecen madurar psicológicamente, si bien considero que algo tarde... pero bueno, al menos lo hacen, que ya es mucho, así que los capítulos finales pues están bastante mejor que los primeros.

Con respecto a las actuaciones... supongo que no tengo quejas, la verdad es que me gustaron todos bastante, además que a la protagonista la había visto previamente en la película "Cyrano Agency" y a él le vi en el dorama "One Mom and Three Dads".

Peero... creo que me quedo sin duda alguna con Myungoo y Seo Kang Joon, quienes son el secretario Gil y el hermano menor de Yeo Jin respectivamente.

Jóvenes y guapos, a mí me gustó como actuaron... PEEERO... sobre el personaje de Kang Joon tengo quejas... y es que se me hizo algo pesado al final.

si bien es lindo al principio, luego da un poquito de rabia ya, siempre ahí metido, y lo mismo con el personaje de Yeo Jin... bueno en realidad a esa le tuve manía desde el principio, que si bien da penita conocer su historia, yo creo que no por eso tiene que ir de arrastrada por la vida, porque no es nada digno y yo creo que, siendo como es, tendría la capacidad suficiente como para comportarse como una adulta responsable.

No sé, no me gustó su actitud la verdad... la esperaba más consecuente y realista...

Luego la familia de Na Ae Ra... pff vaya panda, en serio, yo tengo una familia así y salto a las vías del tren, especialmente el hermano, el típico gañan que se gasta el dinero que no le pertenece en tonterías, porque obvio, nunca tiene dinero... Esos personajes me dan rabia también...

Y las compañeras de trabajo de Ae Ra, especialmente Pi Song Hee... por dios, yo a esa le arrancaba los pelos por prepotente... la jefa con los capítulos al final se le coge mucho cariño, y al pobre director es amor, tan... manejable XD.

Así como detalles que me gustaron mucho... fue el cameo así aparición estelar de Ricky Kim (santo dios bendito ese hombre <3) y Kim Sung Kyun (es que lo vi en Reply1994 y me encanta XD).

Me gustaron sus cameos, aunque no fuese mucho, fangirleé sola un rato recordando series o películas donde ya les había visto >//////<.

El resto de personajes... comentar que la amiga de Ae Ra, dentro de lo medio loca que parece a ratos, me cae bien, la chica se nota que es buena amiga y... bueno el padre de Yeo Jin y su hermano pfff... please otro sujeto de esos que dan rabia.

En fin, dejando a un lado así personajes...

Decir eso, que la trama realmente no es de las mejores que he visto, especialmente el principio, aunque luego sea más amena y soportable.

Yo la recomendaría si no hubiese nada más por ver, puesto que considero que hay muchas otras cosas que valen la pena antes que esto, si bien si una es fan de Joo Sang Wook (el protagonista) o bien Seo Kang Joon y eso... pues solo por verles vale la pena ;P.

Solo eso, no esperar un argumento grandioso o algo así, que yo todavía se lo busco, que incluso Bride Of the Century, que no es nada mi estilo por el tema fantasía, me gustó mucho más la trama *__*.

Y eso... nada más creo (?) tiene sus puntos divertidos eso sí... una comedia así en plan relax, yo cuando leía comentarios debajo de los capítulos del tipo: aigooo que penita/triste, blablabla... luego veía el capítulo y no lo veiá taan triste... no sé, tal vez la falta de sueño me havce insensible XD.

Aquí os dejo donde yo lo vi, subtitulado en inglés porque.. bueno lo seguía semanal ^^'.. --> http://www.drama.net/cunning-single-lady/

Si alguna sabe dónde está en español, pues que se sienta libre de decírmelo y añado el link!!

Ahora, me despido... hora de estudiar, que me tomé un ratito para escribir esto hehehe

Nos leemos!!! <3 <3 


25 de abril de 2014

Fluffy Couple Things. Cap 2


Capítulo 2. Lovely Hyung


POV. MYUNGSOO

Sonreí tontamente mientras caminaba hacia la universidad para ir a buscar a mi hyung, contento porque íbamos a tener una cita los dos solos, si bien tampoco íbamos a hacer nada especial esa tarde.

Aún con todo, estaba contento, simplemente porque estaría con él.

No sabía bien por qué, pero desde que lo había visto trabajando en la cafetería cercana al instituto que me había llamado la atención, aunque no había entrado nunca en ella.

Solía limitarme a pasar por delante cuando terminaban las clases, como norma general, sin fijarme en lo que ocurriese dentro, pero esa tarde no había podido evitar echar un vistazo al oír las risas repentinas, encontrándome con un lindo y adorable chico completamente sonrojado por algo que parecía haberle dicho un cliente.

Me sorprendió, tal vez, que él solo se sonrojase y no replicase nada, algo en lo que me fijé, de forma inconsciente, durante las siguientes tardes que pasé por allí, a veces solo, otras con SungJong o SungYeol, mis cabeza siempre girando un poco para observarle unos segundos.

El menor se había reído en más de una ocasión, preguntándome que a qué venía mi interés por contemplar esa cafetería, pero yo me negaba a contestarle.

Mis dos amigos podían ser bastante pesados cuando se lo proponían y si les contaba que ese chico me provocaba cierta curiosidad correrían a pedirle al pobre hasta su número de la sanidad.

Sin embargo, aún sabiendo eso, mis ojos se seguían dirigiendo hacia ese local cuando pasaba por delante, cada vez más curioso.

¿Por qué él no contestaba o se apartaba bruscamente ante los comentarios poco delicados que alguno parecía soltarle?

El sonrojo que siempre veía en sus mejillas me gustaba, le hacía parecer inocente a pesar de que estaba completamente seguro de que era mayor a mí.

En realidad, eso lo había escuchado casualmente cuando unas chicas de mi instituto lo comentaban en el aula. Que les parecía adorable el “oppa universitario” que trabajaba en la cafetería cercana al instituto.

Ellas siempre se reían cuando hablaban de él en voz excesivamente alta, al menos para mí, que me sentaba delante de ellas, pero eso me permitía escuchar de forma disimulada lo que contaban, si bien todo se resumía a la frase anterior: un oppa adorable.

Ese día ni siquiera pretendía realmente hablarle cuando iba camino a mi casa después de estar ayudando a SungJong con sus estudios por la tarde, pero parecía ser que la suerte estaba medio de mi parte cuando pasé por el parque y vi a esos tipos molestando a ese hyung bonito.

En realidad, odiaba las peleas, ni siquiera sabía cómo meterme en una, aún cuando me decían que parecía un matón de esos ricos y pijos si estaba calladito y quieto de forma seria en una esquina.

Ni siquiera supe por qué me molesté en ponerme en medio, como si le conociese de algo, y llevarlo lejos de esos chicos, sin saber tampoco si él viviría en esa dirección cuando lo arrastré de la mano.

Podía notar su confusión y reticencia al seguirme, algo lógico debido a la escena que acababa de ocurrir, eso sin contar con que él no me había visto nunca el rostro y debía de estar confundido.

Sin embargo, y a pesar de lo extraño de esa situación, terminé empezando a llevarme bien con ese hyung.

Al principio no había tenido muy claro si estaría bien para mí presentarme finalmente en la cafetería a tomar algo, pero SungJong había terminado sacándome la verdad con su insistencia y entre él y SungYeol me habían arrastrado allí días más tarde de ese pequeño encuentro casual.

Había sido muy raro e incómodo estar allí sentado con mis dos amigos, aunque, después de todo, el que me sonriese tranquilamente, con esos ojitos pequeños casi desapareciendo por su sonrisa cuando me vio, me animó a presentarme allí más seguido.

Prefería ir solo en vez de con mis dos amigos, puesto que, con el paso de los días, ese hyung se animó a hablar más conmigo, a contarme pequeñas cosas sobre él que me fascinaban.

Para mí no hubiese sido ningún problema pasarme todas la vacaciones de verano sentado en una mesa observándole trabajar, mañana y tarde, pero no quería ser demasiado evidente, así que iba un rato por las tardes, una hora o dos como mucho, a veces solo y otras, acompañado, para disimular un poco.

En realidad, los batidos no me apasionaban demasiado, pero por ver y hablar un rato a SungGyu hyung no me importaba tomar uno o dos, según se diese la situación.

Intentaba sentarme siempre en la misma mesa, no sabía si por costumbre o, simplemente, porque quería que mi hyung se acostumbrarme a verme allí siempre, pero ahí estaba, cada tarde.

Incluso una en la que había llovido bastante, una típica lluvia de verano, me había presentado mojado cual pollito en la cafetería, simplemente porque no tenía el número del mayor como para decirle que no iba.

Para entonces, casi se había convertido en un ritual el ir allí, aunque algunos clientes nos miraban demasiado sonrientes cuando llegaba al local.

Es más, había escuchado a más de uno reírse suavemente cuando aparecía y el mayor dejaba todo para atenderme, algo que le hacía sonrojarse, de la misma forma que a mí.

Eso me gustaba, que mi hyung pareciese estar esperándome por las tardes y que se pusiese algo ansioso si no me veía llegar más o menos a la misma hora de siempre, eso conseguía que mi corazón latiese realmente rápido.

La tarde de lluvia en la que conseguí el número de mi hyung fue la mejor, aunque nunca había llegado a llamarle para decirle nada, apenas me quedaba mirando la pantalla con su número y nombre en ellas.

SungYeol me llamaba lento por no animarme a decirle nada y dejar que el verano fuese pasando, pero yo no me sentía con ánimos de romper esa amistad rara que habíamos creado tan pronto.

En realidad, debería de admitir que, si al final terminé declarándome, fue únicamente porque temía que el mayor realmente dejase de trabajar en la cafetería y no volviese a tener una excusa para verle.

¿Cuál utilizaría? Por más que lo había pensado, nada había acudido a mi mente aunque lo pensase con mucho cuidado.

Por eso, cuando faltaban apenas dos semanas para reanudar las clases, lo había hecho. Le había invitado a salir y me había declarado, avergonzado ante la idea de que me fuese a rechazar.

Aún con todo, ese hyung había estado los últimos días comentando que no sabía si continuaría trabajando o algo, y el miedo y la pena recorrían constantemente mi cuerpo cuando decía esas palabras.

Claro, él probablemente no pensaba que si dejaba el trabajo no nos veríamos más, ¿por qué debería?

Pero a mí sí me preocupaba eso, mucho, aunque había intentado no mostrarlo bajo ninguna circunstancia.

Volví a sonreír como un estúpido al pensar cómo había terminado esa cita improvisada con mi hyung.

No había esperado que él realmente me correspondiese o algo así, sin embargo, sus mejillas sonrojadas se habían puesto verdaderamente lindas cuando me había declarado, tanto, que había tenido que besarlas una vez supe que él sentía lo mismo.

O bien, eso pensaba, puesto que tampoco me había rechazado.

Desde entonces, las cosas entre nosotros habían sido realmente raras, tal vez porque no estaba acostumbrado a tener pareja o algo así, pero me gustaba.

Todo lo que hacía mi hyung me gustaba y ya.

Suspiré suavemente, para luego sonreír de nuevo, arreglándome suavemente la camisa a cuadros que llevaba y moviéndome un poco el flequillo mientras me acercaba a la universidad de mi hyung.

Yo terminaba antes las clases ese día, motivo por el cual había decidido que iría a buscar a mi hyung en vez de dejar que fuese al revés, deseando sorprenderle para ir a nuestra cita juntos.

Habíamos tenido muchas como aquella las pasadas semanas, si bien mis dos amigos decían que éramos una pareja de críos jugando a las casitas más que una pareja de jóvenes ya tirando para adultos.

Solía ignorar ese tipo de comentarios, a mí mi relación con el mayor me parecía idílica.

Ambos se rieron cuando nos despedimos en el instituto, diciéndome que intentase no matar al personal a nuestro alrededor con nuestro aire de romanticismo empalagoso y excesivamente encantador.

Yo solo rodé los ojos, caminando hacia mi destino.

Debería de dejar de juntarme con SungYeol, su inteligencia no daba para mucho, y el que estuviese en mi curso y no en la universidad a esas alturas, ya decía mucho de él.

Pero nada, ahí seguía, con esos dos que tenía por amigos.

Intenté relajarme cuando por fin entré en el campus universitario, algo incómodo porque había una gran cantidad de chicas que se me quedaban mirando, igual que en el instituto, y eso era algo que no me agradaba demasiado.

Llamar la atención no era lo mío, pero parecía ser que a los demás les gustaba mirarme porque decían que era guapo.

Yo no acababa de creerlo, pero bueno, mientras mi hyung pensase eso de mí, los demás podían hacer lo que quisiesen.

Tuve que pararme un momento en la entrada a mirar el mapa de las facultades para orientarme y saber más o menos en qué zona debía de esperar a mi hyung, si bien una vez llegué delante de su facultad me rodeó un corro de chicas que tendrían más o menos la edad del mayor.

Todas eran lindas, bien peinadas y maquilladas, pero, aún con todo, no eran como mi hyung.

A mí me gustaba la piel suave de sus mejillas, el sonrojo natural que tenía cuando me sonreía, como se curvaban sus labios cuando lo hacía, la forma de sus manos y cómo solía entrelazarla con la mía.

Esas chicas eran como barbies, todas muy bonitas, pero no provocaban nada en mí, ni siquiera ganas de sonreír aunque fuese por cortesía.

       -    ¿A quién buscas lindo? – me preguntó una con el pelo ondulado, acariciándome el cabello.

Yo me aparté lentamente, sin querer rechazar bruscamente a la chica, sonriendo suavemente ante su pregunta, mientras las otras chicas se ponían a mi alrededor, murmurando entre ellas lo lindo que era.

La verdad era que me avergonzaba muchísimo que la gente dijese esas cosas de mí, eso solo conseguía sonrojarme.

Iba a contestarles algo como “a un amigo” o algo así, puesto que no sabía realmente si a mi hyung le gustaría ir diciendo por ahí que tenía pareja, cuando le vi aparecer por detrás del grupo de chicas, sorprendido por mi presencia allí.

Yo solo pude sonreír más brillantemente, alzando un poco la mano para saludarle.

       -    ¡Hyung! – lo llamé, inclinándome un poco a modo de despedida hacia esas chicas para ir hacia su lado.

Ellas se quedaron mirando, algo sorprendidas también cuando besé a mi hyung en los labios de forma suave, el sonrojo en las mejillas de mi hyung ante ello haciéndome sonreír.

       -    ¿Vamos? – le pregunté, entrelazando nuestras manos.

Él asintió, todavía sonrojado, especialmente cuando lo besé una vez más, sin poder resistirme a hacerlo cuando le veía con ese rostro tan adorable, marchándonos de allí.

La verdad era que había estado deseando hacer eso desde bien temprano a la mañana, especialmente mientras me vestía para ir al instituto a dar mis clases.

Ambos estábamos utilizando camisas a juego, unas que habíamos comprado no hacía mucho y que, de un modo u otro, no sabíamos por qué queríamos utilizar.

No era nada masculino estar utilizando camisetas de pareja y esas cosas, especialmente cuando se era una pareja homosexual, puesto que no podías decir que fuese tu novia la que te obligaba a utilizarlas, pero al ver los carteles con las fotos en una tienda había querido intentarlo.

Y bien, realmente, ahora que tenía a mi hyung así vestido a mi lado, no me arrepentía para nada, se veía tan tierno y bonito que temía que alguien me lo robase.

Llevaba un par de  botones desabrochados en la parte de arriba, a conjunto con una camiseta negra debajo y un collar, además del pantalón negro estrecho.

Yo había optado por unos pantalones de un color marrón extraño que quedaban más o menos bien, sin desabrocharme más que el primer botón.

En realidad, sí era cierto que debíamos de dar un poco de repelús de esa forma, pero prefería pensar que era envidia.

Estaba por preguntarle a mi hyung cómo le había ido el día, cuando un par de chicas se pusieron delante nuestro, ambos luciendo tímidas.

       -    ¿Os importa si hacemos una fotografía? Os veis tan lindos… – comentó la teñida de rubio, carraspeando.

Solo pude mirar a mi hyung, inseguro, mientras que él hacía lo mismo, hasta que asentimos, ambos sonrojados por el comentario.

No era la primera vez que nos decían que éramos una pareja tierna y linda… en palabras de mis amigos, excesivamente a sus ojos.

Las chicas se alejaron tan pronto nos hicieron la fotografía, dándonos las gracias para comenzar a caminar hacia otro lado, si bien se giraban a mirarnos y sonreírnos con demasiada frecuencia.

       -    Y… ¿cómo ha ido el día hyung? – pregunté, tirando de él hacia la salida.

Siempre parecíamos estar excesivamente tímidos en nuestras salidas, pero era nuestra forma de ser, aunque los comentarios tampoco ayudaban mucho a que dejásemos de ser así.

Con todo, el ambiente se relajó bastante a medida que caminábamos por las calles, en dirección a un lugar sencillo en el cual comer ambos, nuestros dedos entrelazados en todo momento.

No pude evitar detenernos delante de un escaparate para observarnos a los dos juntos con la ropa a juego, haciendo al mayor sonrojarse cuando le recoloqué el cabello.

Nos veíamos muy dulces y tiernos, y a mí no me importaba en absoluto.

       -    Estas precioso hyung – comenté, rodeando sus hombros con mis brazos.

Me sorprendí un poco cuando él se acercó a mí para besar mis labios suavemente, sonriéndome de esa forma tímida y adorable que me hacía pensar que su edad no difería tanto de la mía.

En realidad, era perfectamente consciente de que yo era el primer novio serio de mi hyung, y ese pensamiento siempre conseguía que me sintiese bien conmigo mismo, como si un sentimiento cálido recorriese todo mi cuerpo de arriba a abajo.

       -    Tú también, dongsaeng – me guiñó un ojo al llamarme de esa forma separándose de mí para volver a ir de la mano hacia el restaurante.

Había escogido un bonito restaurante que había no demasiado lejos de la universidad de mi hyung, donde habíamos ido a comer en más de una ocasión porque el ambiente era muy tranquilo y relajado.

No solo eso, parecía ser que la dueña tenía una especie de fetiche raro con parejas gays, puesto que siempre que nos veía llegar prácticamente saltaba de alegría y siempre nos regalaba dulces de postre o bebidas.

Las primeras veces que habíamos ido había sido algo incomodo, pero después de un tiempo, dejó de serlo, aunque me seguía avergonzando que se comportase así con nosotros.

La verdad, era que creía que ella tenía un álbum entero solo de las fotos que había llegado a hacernos a nosotros, algunas de las cuales utilizaba para anunciar bebidas de promoción especial para parejas en carteles de la tienda y vía online.

Decía que éramos una imagen bonita para anunciar esas cosas y bueno… tampoco íbamos a quejarnos, esa mujer cocinaba bien, así que podríamos decir que nos pagaba con comida.

Así pues, tal y como esperábamos, nada más abrir la puerta la señora Min-Ah ya estaba allí esperándonos, señalándonos la mesita donde solíamos acomodarnos siempre, llevando la carta en la mano.

       -    Yo os recomendaría una sopa fresca de pescado que hay nueva en el menú y algo de verdura para el segundo, con marisco, tal vez. Pero ya elegís vosotros – comentó, sonriéndonos antes de marcharse a buscarnos bebidas.

No solíamos pedirlas, ya que ella traía lo que le apetecía de todas formas.

También terminamos pidiendo lo que ella había recomendado, tal vez porque nunca se equivocaba con sus recomendaciones, mientras hablábamos entre nosotros.

SungGyu hyung estaba algo ocupado con la universidad, así que, finalmente, había hecho lo que yo le había propuesto respecto al trabajo.

Iba los viernes por la tarde y los fines de semana a trabajar, además de algún otro día a la semana, según cómo estuviesen sus estudios.

La paga, evidentemente, no era nada comparada a lo que había llegado a ganar en verano, pero como vivía todavía con sus padres, tampoco necesitaba tanto dinero así que ya le iba bien solo eso por el momento.

Yo seguía yendo a la cafetería a verle cuando trabajaba, tal vez porque me había acostumbrado a ello, o solo porque quería estar cerca de él el poco tiempo libre del cual disponíamos.

Él con sus estudios y yo con los míos, la verdad era que odiaba no ser algo más mayor y poder estudiar más cerca de mi hyung, puesto que era aburrido tener horarios distintos.

Yo algunas tardes tenía clase, pero él no, y odiaba esos momentos, especialmente cuando me paraba a pensar en lo que estaría haciendo mi hyung en ese momento.

Él sonrió cuando hice un puchero al hablarle de ese tema precisamente, puesto que la siguiente semana a penas íbamos a poder vernos el miércoles y luego, nada hasta el sábado, cuando él terminase de trabajar.

       -    Creo que soy el único que te echa de menos cuando no estás conmigo – suspiré, bajando los ojos.

SungGyu hyung se rió, negando con la cabeza mientras acercaba los labios a mis palillos, mordiendo la gambita que le ofrecía de mi propio plato, como si fuese un niño pequeño.

       -    Yo soy el único que tiene que preocuparse porque alguna adolescente hormonal se abalance sobre su bonito dongsaeng – susurró, deslizando la lengua por su labio inferior, para luego hacer un puchero infantil.

Fue mi turno de reírme mientras negaba, siendo yo también el que mordía ahora de su comida, aprovechando para deslizar mi lengua sobre mi labio inferior, mirando los suyos.

Sus mejillas se sonrojaron de nuevo cuando vio mi intención, antes de que acercase mis labios a los suyos para presionarlos juntos, apenas unos segundos antes de seguir comiendo de nuevo.

Esos pequeños contactos me llevaban al cielo y aceleraban mi corazón, eran tan tiernos que solo quería estar haciéndolo todo el día.

Sonreí como un estúpido cuando el mayor se acercó a mí al terminar de mordisquear algo del marisco que llevaba salsa, limpiando la comisura de mis labios tiernamente con su lengua.

Eso me sonrojó muchísimo a mí, especialmente cuando la dueña del local se paró frente a nosotros, el flash de una cámara cegando mis ojos antes de darme cuenta.

       -    Esto va a ser genial para anunciar ese nuevo plato – canturreó, desapareciendo enseguida.

 A veces tendíamos a olvidar que estábamos en público, pero era imposible no dejarse rodear por esa aura melosa y dulce cuando estábamos uno junto con el otro.

Nunca había pensado en ir más allá con mi hyung, es más, incluso esos pequeños actos que a otros le parecerían sexys, a mí solo me parecían tiernos e inocentes, solo me empujaban a querer abrazarle a acurrucarme entre sus brazos.

Aunque eso era algo que solíamos hacer mucho cuando iba a casa del mayor a pasar la tarde algún fin de semana.

Ambos nos sentábamos en el sofá tranquilamente, para terminar acurrucados uno al lado del otro, a veces incluso llegábamos a dormirnos así, intercambiando pequeños besos y arrumacos.

¿No son todas las relaciones así de tiernas? A mí me costaba entender que a otras personas no les gustase estar así todo el tiempo.

Decidimos que tomaríamos el postre en la cafetería donde habíamos ido el día que me declaré, dando un largo paseo hasta allí metidos en nuestro propio mundo.

A veces, no hablábamos de nada que fuese realmente interesante, pero para mí cualquier cosa que él pudiese decir ya era interesante y divertida, aunque lo que más amaba era su rostro.

Sus ojitos eran realmente expresivos a pesar de ser pequeños, y solían brillar cuando hablaba de cosas que le gustaban.

Adoraba especialmente cuando acercaba su rostro al mío con los labios entreabiertos para que le diese de comer siempre que estábamos juntos, no importaba si se trataba de un poco de yogur, helado, fruta o carne.

Me miraba con esos ojitos pequeños y relucientes, poniendo morritos hasta que le daba un poco, aunque él se hubiese comido ya su parte, sonriendo como un niño complacido solo con tan poco.

Eso mismo ocurrió también cuando llegamos finalmente a la cafetería donde compramos el helado, y también en el cine mientras veíamos una película cualquiera con las palomitas en mi regazo.

Mis labios se encontraron muchísimas veces con los de mi hyung en esas horas, en forma de pequeños besos a cada rato, porque le veía sonreír, porque le veía hacer un puchero, porque se había manchado los labios o, simplemente, porque sí.

El bonito sonrojo que se ponía en sus mejillas cuando eso ocurría era otro motivo más para besarlas ambas y luego, dejar otro pequeño y suave beso en sus rosaditos labios.

Pasear abrazados o de la mano también fue algo que hicimos mientras íbamos de un lado a otro, a veces simplemente de la cintura, otras realmente rodeando su cuerpo con mis dos brazos para poder dejar pequeños besos en su cuello y mejillas.

Él solo se sonrojaba y se reía, sabía que le daba algo de vergüenza ser tan mimoso en público, pero nunca se apartaba y, las pocas veces que lo hacía, no tardaba mucho en ser él quien iniciaba algo de contacto.

Éramos terribles, lo sabíamos, pero éramos así y ya.

Al menos, a la mayoría de chicas que nos veían parecía encantarles, se quedaban mirándonos embobadas, de forma nada disimulada, para luego soltar risitas y sonrojarse.

Con todo, era culpa de mi hyung. Si él no fuese tan tierno, yo no me comportaría así estando él alrededor.

Era una muy mala influencia.

Desgraciadamente, la tarde pasó demasiado rápido para ambos y tuvimos que decirnos adiós a medio camino, él hacia su casa y yo hacia la mía, quedando de vernos el sábado cuando terminase de trabajar.

Debería decir que esperar a ese día fue una tortura completa, aunque nos mandábamos muchos mensajes, incluso durante las clases, donde no faltaban los corazoncitos y los besos a distancia.

SungJong solo rodaba los ojos cada vez que veía que sacaba el teléfono en los descansos para la comida, mientras que SungYeol se reía.

Esos eran todavía peores, pero les ignoraba y me centraba en hablar con mi hyung a distancia.

Me volvía melancólico si no estaba con él, necesitaba a alguien a quien abrazar y con quien portarme mimoso.

Para mi desgracia, cuando por fin llegó el sábado y yo me disponía a salir de casa para ir a por mi hyung a la cafetería, llamaron al timbre.

Suspiré en cuanto vi a mis dos amigos parados en la puerta frente a mi casa, excesivamente sonrientes y vestidos demasiado correctamente.

       -    Hace tiempo que no vemos a SungGyu hyung, así que nos apuntamos a la cita – comentó SungJong, enlazando su brazo con el de SungYeol.

Resoplé, cerrando la puerta a mis espaldas para comenzar a caminar hasta la cafetería.

No tendría sentido negarse a que me acompañasen, puesto que lo harían de todas formas, pero lamentaba tener que soportar a esos dos cuando por fin iba a poder estar con mi hyung un ratito.

Ninguno de los dos se mantuvo callado en nuestro camino hacia el local, apenas conteniéndose cuando por fin llegamos y vi al mayor esperándome en la puerta, sonriente, si bien me miró confundido cuando vio a los dos sujetos detrás de mí.

       -    Solo ignóralos, yo lo hago – le susurré, antes de poner mis labios sobre los suyos.

Él sonrió y asintió aún cuando teníamos todavía los labios juntos, volviendo a entrelazar nuestras manos después de varios días sin hacerlo.

A veces me sorprendía que mi hyung, siendo mayor a nosotros, se integrase tan bien en el grupo, si bien las bromas que le hacían SungJong y SungYeol no me gustaban para nada.

No me gustaba que se metiesen con mi inocente hyung, especialmente cuando sacaban a la luz temas que todavía no estaban hechos para sus tiernos oídos.

Dejé que esos dos escogiesen el lugar donde comeríamos simplemente porque era más cómodo seguirlos y mantenerme cuchicheando con mi hyung cosas rosas y adorables relacionadas sobre lo mucho que nos habíamos echado de menos.

Ya estábamos sentados en una mesa en un local bastante grande de pastas, mis labios sobre la mejilla del mayor después de susurrarle lo bonito que estaba con su nuevo tinte de pelo, cuando escuché la voz de SungJong.

       -    Sois como niños de parvulario – bufó sonando burlón.

El alto tan solo nos miró, negando con la cabeza cuando vio como tomaba algo de mi comida para alimentar a mi hyung, quien me sonrió adorablemente cuando la introduje entre sus labios.

       -    He visto a críos ser más espabilados que vosotros – resopló mi otro hyung, picando de su comida.

SungGyu se sonrojó tremendamente ante ese comentario, algo que a mí me hizo refunfuñar, dejando un beso en la mejilla sonrosada de mi bonito hyung antes de contestarle.

¿Qué le importaba realmente si éramos como niños? Nosotros vivíamos felices en nuestro mundo de dulzura.

       -    De ti estarías hablando – me burlé, dándose un piquito con su hyung cuando este le mira, también sonriente.

SungYeol no tenía pareja, si bien se traía un rollo extraño con el menor que a mí no me interesaba saber, puesto que prefería mantenerme ciego ante algunas cosas, por eso lo decía.

Sinceramente, yo estaba más que feliz con la relación rosada y llena de algodón suave que tenía con mi hyung, porque era así como me gustaba sentirme a su alrededor.

Bueno, tal vez éramos una pareja distinta, más rosada de lo habitual, que prefería salidas lindas a otras cosas, pero nosotros éramos así, y ya estaba bien, pensé,  dejando un nuevo besito en los labios de mi hyung.


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Y... aquí el final de este two-shooot >/////<.

¿Qué os parece?

Yo sé que no es la gran cosa... a ver se me pidió algo así con algo de comedia y fluffy y pues... esto es lo que se me ocurrió...

Lo de las camisas de pareja es un reciente obsesión que yo tengo... pero como no tengo pareja, no me sirve de nada comprarlas... y estuve mirando algunas suuuper lindas en la tienda donde me compré mis vestidos y morí de amor....

Esta es la foto de las que elegí para el look que llevan los bebés: 


AWWW es que no es preciosaa (?) Me refiero para llevar en parejita y tal... hay fotos de la chica y el chico usando ambas y yo moría de amor mirando todas las que hay.. ugh pero este da un look sexy y lindo a la vez si se usa en pareja, no (?).

Cosas mías XD. Y pues nada... realmente espero que os haya gustado aunque sea MyungGyu y no Woogyu y eso....

Nos vamos leyendoo!!

La verdad es que hoy no hice mucho más excepto esto porque mi familia pues... no me dejó ^^'... pero bueno... mi nueva obsesión es que quiero un pintalabios naranjita así lindo... pero no encuentro ninguno que me convenza Y.Y

Oks ahora sí... nos leemos protito!!!!! 

<3 <3 Cuidaos!!


24 de abril de 2014

Eternal From Now On. Cap 8


Capítulo 8. Don’t know why


POV. WOOHYUN

¿Sería demasiado extraño decir que quería besar a mi madre por haberle propuesto por iniciativa propia al mayor que se quedase con nosotros?

Durante todo el día interior había intentado que él no se marchase, si bien tampoco tenía un motivo real por el cual pedirle que se quedase en mi apartamento y no fuese con alguien más.

Había odiado el verle llorar, simplemente porque no me parecía justo que alguien tan inocente tuviese que pasar por ese tipo de cosas por culpa de su propia familia, aunque era consciente de que era mi intervención lo que había terminando provocando aquella situación.

Tal vez, si yo no le hubiese ayudado en aquel club, el mayor simplemente se hubiese terminado casando y tenido una vida, si bien no veliz, al menos tranquila, con una casa, un marido y una familia que le mantuviese.

Sin embargo, ahora no tenía a donde ir.

Mis manos parecían querer dirigirse por cuenta propia a su rostro cada vez que veía una lágrima deslizarse por sus mejillas, deseando pedirle que dejarle de llorar, como si yo fuese el culpable de ello.

Quise intentar por todos los medios que él se encontrase a gusto a mi apartamento a pesar de cómo habían sido las cosas la última vez que había estado allí, sirviéndole primero una infusión para ver si eso le tranquilizaba un poco , para luego ofrecerle cualquier cosa que quisiese.

Realmente pensé que me pediría darse una  ducha o algo así, tal vez dormir, sin embargo, él solo me pidió el cargador para el móvil, algo que me sorprendió un poco por lo sencillo de su petición.

La referencia que hizo a la noche que pasamos juntos me calentó un poco por dentro a pesar de todo, avergonzándome por ello.

No debía de estar pensando en el cuerpo del mayor retorciéndose bajo el mío mientras estábamos sobre las sábanas de mi cama, no cuando ese hyung lo único que parecía querer era desaparecer del planeta.

Aproveché el poco tiempo que estuve en mi habitación buscando el cargador del móvil para enfriar un poco mi mente y centrarme en lo que tenía delante.

Quería ayudar a ese hyung, si bien no sabía exactamente por qué, claramente no era porque quisiese meterlo nuevamente en mi cama. No era así de insensible.

También, en un impulso más bien inconsciente, me encontré abriendo mi armario para sacar algunas prendar que creí que podían servirle al mayor, tal vez porque le había visto algo incómodo con ese traje puesto.

Aunque, posiblemente, fuese porque yo mismo no quería recordar que acababa de secuestrar a un novio de su propia boda, cuando estaba a punto de dar el sí en el altar.

Era como si el maldito traje me estuviese acusando de haberle arruinado la vida al mayor por algo que, muy en el fondo, sentía que había sido lo correcto.

Elegí ropa cómoda, más de estar por casa de otra cosa, con el objetivo de que se sintiese tranquilo y confortable por el momento, sonriéndole lo más suavemente que pude cuando se las mostré.

Pude ver perfectamente que le avergonzó mi gesto, de la misma forma en la que pude notar cómo él estaba deseando deshacerse también de aquellas prendas que le cubrían a modo de recordatorio.

Le señalé el cuarto de baño para que fuese a cambiarse mientras yo conectaba su móvil a la corriente, agradeciendo que en los últimos tiempos hubiesen decidido hacer todos los conectores iguales.

Eso era un gran ventaja en casos como aquellos, para qué negarlo.

Aún con todo, una vez pude quedarme solo, me senté en el sofá, suspirando sonoramente cuando comencé a ser más consciente de toda aquella situación en la que estaba metido hasta el cuello.

En un impulso había sacado al mayor de su propia boda y, teniendo en cuenta lo que había escuchado, al parecer ni sabiendo lo ocurrido, su madre se había dignado en creer a su hijo y le había empujado igual a casarse.

En pocas palabras, eso significaba que si él volvía, lo acabarían casando igual en contra de su voluntad, así que era una opción, pero no sabía si él se sentiría bien quedándose en mi apartamento.

Después de todo, no nos conocíamos de nada por mucho que hubiésemos intimado de aquella manera.

Eso, y que mis padres no sabían nada de aquello, si bien estaba seguro de que mi madre no diría nada si le explicaba la situación, pero no sabía hasta qué punto debería de hacerlo.

Seguramente al mayor le avergonzaría si fuese contando sus cosas por allí, así que tendría que ver cómo hacerlo para que, al menos durante unos días, pudiese quedarse allí conmigo.

Tal vez luego podía encontrar algún buen amigo con el que quedarse hasta que las cosas se calmasen si lo consideraba, pero no me parecía bien dejarle marcharse así tal cual después de lo que había originado.

Debía de admitir que me preocupó cuando vi que estaba tardando demasiado en cambiarse la ropa, pero quise dejarle algo de espacio, puesto que, seguramente, él necesitaba algún tiempo para estar solo y procesar también lo ocurrido.

Solo esperaba que no hiciese algo drástico como cortarse las venas con cuchillas de afeitar, pensamiento que me inquietó y casi me hace saltar del sofá para comprobarlo, al menos hasta que recordé que mi padre se había llevado las que quedaban al viaje de negocios.

Eso me hizo relajarme nuevamente en el sofá unos segundos, para luego volver a suspirar, confundido.

No sabía qué hacer y, si yo estaba perdido, sin duda alguna el mayor estaba todavía peor que yo sobre ese asunto.

Por lo pronto, lo mejor sería que ese día se quedase conmigo, aunque no tenía muy claro como proponerle aquello. ¿Y si él prefería marcharse?

Yo no iba a detenerle, no era nadie para hacerlo, pero seguramente me sentiría intranquilo sin saber donde estaba y con quien, y sin saber si esa persona no le llevaría de vuelta con su familia o algo así.

Si esa persona no era de confianza, todo aquello no habría tenido sentido.

Estaba pensando en ese tipo de cosas cuando él salió finalmente del baño, acercándose hasta el sofá tímidamente, como si no supiese si sería bienvenido o no.

Yo me limité a sonreírle, echándole un vistazo rápido para asegurarme que la ropa le quedaba bien, alegrándome cuando así lo parecía, mientras le hacía un hueco en el sofá para que se acomodase a mi lado.

No le pregunté dónde estaba el traje, probablemente lo habría dejado lejos de su vista durante un tiempo y yo, de alguna forma, lo agradecía.

Si no fuese consciente de que esa era la única ropa que él tenía en ese momento, le hubiese propuesto tirarla o quemarla, pero sería muy desconsiderado por mi parte hacer algo como eso.

En su lugar, me limité a preguntarle si quería comer algo.

Estaba algo pálido y ojeroso, especialmente ahora que todo el maquillaje había sido limpiado de su rostro, de forma que pensé que sería bueno para él tener algo en el estómago.

No quería hacerlo sonar como una imposición o algo por el estilo, así que traté de suavizarlo como pude, aprovechando para indagar un poco sobre la situación.

Realmente no parecía que hubiese comido algo esa mañana.

Me levanté tan pronto él asintió, dejándole dicho que viese algo en la televisión, leyese o bien, si lo prefería, se acostase un rato en mi habitación.

Podría haber dicho simplemente que se durmiese, sin especificar, pero quise dejarle ver que podía ir allí si quería algo de intimidad, puesto que, aunque hubiese sido de una forma extraña, ya conocía mi cuarto y, tal vez, podría sentirse más cómodo allí.

No tardé más de unos minutos en escuchar cómo se levantaba del sofá, algo que me hizo sonreír al suponer que, efectivamente, prefería dormir un rato en la habitación, algo que le hacía falta, eso estaba más que claro solo con ver como lucía.

No dudé en comenzar a cocinar algo después de eso, intentando no hacer mucho ruido por si eso le molestaba para dormir, dándome cuenta cuando estaba cortando los ingredientes que no sabía qué le gustaba a él.

¿Y sí era alérgico a algún tipo de plato y yo no lo sabía? No quería arriesgarme a algo como eso, así que me lavé las manos y fui hasta mi habitación, dispuesto a preguntarle.

En realidad, no había pasado ni media hora desde que lo había dejado solo, pero el mayor estaba profundamente dormido en mi cama, sin haber deshecho las sábanas siquiera, apenas acurrucado en el centro, entre las almohadas.

No pude evitar sonreír un poco, manejándolo con cuidado para moverle hasta que las sábanas cubrieron su cuerpo con suavidad, escuchando con gracia los pequeños sonidos de molestia que hacía ante cada pequeño movimiento.

Se veía infantil e inocente en ese instante.

Realmente distinto a la última vez que lo había tenido en mi cama, pero no era el momento ideal para estar pensando en esas cosas, así que solo suspiré, dejándolo tranquilo mientras volvía a la cocina.

Terminé decantándome por hacer diversos platos sencillos que pudiesen apetecerle cuando se despertase, si bien corría el riesgo de que no le gustase ninguno, pero siempre podría rehacerlo si me lo pedía.

También aproveché para ir a arreglar la habitación se invitados que había en el apartamento, solo por si acaso, aunque no iba a forzar al mayor a quedarse allí si no quería hacerlo.

Para bien o para mal, llegó el momento en el que debía de ir a despertarle para que comiese algo, aunque me dio algo de pena cuando vi su rostro tranquilo, su cuerpo tiernamente en envuelto entre mis sábanas, como si nada malo estuviese ocurriendo.

Se me debería de castigar con la cárcel por lo que hice, puesto que mi mano no pudo evitar acariciar su mejilla con suavidad, todavía sin despertarle, embargado por un sentimiento de ternura que desconocía por completo.

No tenía motivos para sentirme así respecto al mayor y, aún con todo, algo hacía que me preocupase por ese hyung prácticamente desconocido.

¿Qué me había afectado tanto de él? Tenía que ser algo más que el que me hubiese entregado su virginidad.

Tal vez… no lo sabía, pero podría ser esa forma que tenía de mirar alrededor, como si no conociese cómo era el mundo real en realidad.

Después de haber visto cómo era su familia, tenía la absoluta certeza de que él realmente no conocía cómo podía ser el mundo de cruel y malo. Bastaba con ver a su propia madre.

Volví a acariciar tiernamente su mejilla una vez más, esta vez inclinándome levemente sobre él para susurrarle que la comida estaba hecha, pero él no pareció querer despertar, lo que me hizo sonreír de nuevo.

       -    Hyung, ya hice la comida – susurré de nuevo, notando como esa vez se tensaba un poco.

Me pareció la visión más tierna y adorable del mundo cuando fregó suavemente sus ojos con las manos, alzándose un poco de la cama ante mi voz, si bien pude notar cuando sus mejillas se sonrosaron un poco al notar el peso de las sábanas sobre él.

Yo le sonreí, levantándome del borde de la cama donde me había sentado a admirarle unos segundos para destaparle lentamente, extendiendo una mano hacia él por si se mareaba al levantarse.

       -    Yo te he tapado. Te habías dormido encima de ellas y pensé que podrías tener algo de frío – le expliqué, sin borrar la sonrisa.

No supe por qué me sentí tan bien cuando sus dedos se entrelazaron con los míos y se levantó de la cama, cerrando suavemente los ojos, como si le doliese la cabeza, algo que no me sorprendía.

El estrés y el ser consciente de cuál era la realidad que le rodeaba bien podrían causarle dolores de cabeza durante varias horas.

La comida, aún con todo, no fue tan mal como cabría de esperarse.

El mayor no comió demasiado, si bien al menos lo intentó con algunos platillos de los que había preparado, aunque se mostró algo curioso sobre cómo había terminado yo en el lugar de la ceremonia.

No tenía demasiado claro si su interés era bueno o malo, pero teniendo en cuenta que era su vida, supuse que lo mínimo que podía hacer era explicarle cómo había terminado así.

Al principio no pareció comprender lo que le decía, aunque debería de haber empezado por el comienzo, haciéndome sonreír su voz, algo ronca por haber dormido poco más de una hora, sus ojitos todavía viéndose cansados.

Pude ver a la perfección cómo los diferentes estados de ánimo cruzaban el rostro del mayor mientras le contaba lo que había ocurrido desde mi punto de vista.

Curiosidad, agradecimiento, vergüenza, algo de alegría y timidez, nuevamente sorpresa, para terminar con ese bonito sonrojo cuando mencioné lo que había ocurrido entre nosotros.

Odié que el momento tranquilo que estábamos compartiendo se viese interrumpido por el sonido de su teléfono móvil, el cual se había mantenido medianamente silencioso hasta el momento, supuse que por falta de batería suficiente.

Ver las llamadas o mensajes que hubiese en su teléfono pareció deprimirle bastante, puesto que no comió mucho más después de aquello, luciendo francamente triste e, incluso, desolado.

Aún con todo, yo solo pude sonreírle, sin querer presionarle para que me contase nada o comiese más si él no lo deseaba, viendo, en cierto momento, qué era lo que debía de estar pasando por la mente del mayor.

Era evidente que debía de tener mensajes exigiéndole que volviese por parte de sus padres, lo que le habría hecho pensar en que, precisamente, no tenía un lugar a donde ir.

Supe que iba a decirme algo así cuando dejó los palillos con nerviosismo sobre la mesa, obligándome a levantarme para señalarle el sofá.

       -    ¿Quieres ver una película? – le propuse, llevándole nuevamente hasta allí para que se sentase.

Yo no podía decirle, simplemente, que se quedase, tal vez él pensaría que era un maníaco con algún serio problema psicológico detrás y huiría, pero quería tratar de insinuarle que estaba bien si se quedaba allí.

Desgraciadamente, la película que hacían en ese momento no era precisamente alegre e ideal para olvidar los problemas, más bien era del tipo en el que uno llora cada segundo de ella.

Aún con todo, al menos eso ayudó al mayor a desahogarse durante un rato más, permitiéndome a mí mismo algo de contacto físico con él cuando comenzó a sollozar y acaricié su espalda con la mano, rodeándole con mi brazo para ello para que se sintiese más cómodo.

Realmente no esperaba que mis padres llegasen tan pronto de su viaje, puesto que apenas estaba terminando la película cuando escuché la puerta abrirse, el mayor tensándose en mis brazos ante ello.

Sin embargo, yo solo me levanté, sonriendo a mis progenitores cuando entraron, contemplando la escena algo curiosos, aunque no era para menos.

       -    ¿Quién es tu amigo hijo? – preguntó mi madre, probablemente porque no le sonaba de nada la cara de mi hyung.

Mi madre solía conocer a todos mis amigos más cercanos, de forma que no era de extrañar que preguntase eso si no conocía de nada a la persona sentada en su sofá conmigo.

No iba a mentir descaradamente a mi madre, ella seguramente lo sabría con rapidez, pero no iba a dejar en evidencia al mayor, así que opté por una verdad a medias.

       -    SungGyu hyung. Ha tenido algunos problemas con sus padres y bueno… ¿me preguntaba si puede quedarse a dormir? – pregunté, sabiendo que ella no se negaría.

No lo haría solo con mirar el rostro de mi hyung, con los ojos húmedos de llorar, aún cuando había una película triste en la televisión.

Tal y como esperaba, ella solo sonrió tranquilamente cuando asintió tras mirar a mi hyung unos segundos, acariciándole el cabello con ternura cuando pasó por su lado para ir hasta su habitación para dejar las maletas.

Mi madre a veces parecía intuir cuando no debía de hacer más preguntas de las necesarias y eso era de agradecer, aunque a veces pudiese quejarme de mis padres por algún que otro asunto.

Lo mismo con mi padre, quien tan solo asintió y fue a la habitación.

Intenté que el resto de la tarde fuese algo más amena para ese hyung, poniendo una película algo más animada para nosotros, si bien mis padres se unieron poco después a ello.

No preguntaron en ningún momento qué había ocurrido con el mayor, pero sí cómo nos habíamos conocido, ante lo cual respondí con toda la sinceridad que pude.

En pocas palabras, porque MyungSoo me enseñó fotos de él, ya que era uno de los modelos que utilizó su profesor de fotografía hace poco para una clase.

Mi madre pareció quedarse tranquila con ese por el momento, no buscando indagar mucho más, aunque veía en sus ojos que ella creía que me estaba dejando algo importante en la narración, si bien no iba a contárselo.

No iba a decirle que me había acostado con ese chico hacía apenas un par de noches, sin conocer mucho más que su nombre, eso solo haría que me mirase un poco mal, aunque si le explicaba la otra parte de la historia, tal vez no.

De todas formas, no estaba listo para ser tan sincero con mi progenitora.

Le agradecí a mi padre que le preguntase al mayor si quería algo en particular para cenar, para pedirlo a domicilio ya que mi madre estaba algo cansada y bueno… yo realmente no quería dejar al mayor solo con mis padres mientras hacía la cena.

Él se sonrojó de forma adorable ante eso, habiéndose mantenido todo el tiempo desde que llegaron mis padres en un rinconcito del sofá, sin acercarse mucho a mí, a pesar de que yo deseaba abrazarle.

Me inspiraba ese tipo de sentimiento.

No cenó demasiado tampoco, aunque le veía bastante cansado, así que le tomé de la mano y lo llevé hasta la habitación que había junto a la mía, abriendo la puerta para que la viese.

       -    Puse las sábanas mientras dormías antes, espero que no te incomode – comenté, suavemente sacando uno de los pijamas que tenía allí de reserva para dejárselo sobre la cama.

Sabía que no podía hacerle mucha ilusión utilizar toda mi ropa, pero ya veríamos cómo solucionábamos ese asunto, dejándole solo después de desearle buenas noches, aunque era algo pronto.

Debía de admitir que una parte de mi deseaba abrir la puerta de nuevo y arrastrarle hacia mi habitación para que durmiese conmigo, aunque fuese en un lado de la cama, lejos de mí, pero mis padres estaban en casa, así que no lo hice.

Mi madre me miró desde el marco de la puerta de la cocina cuando dejé al menor y me asomé para irme a dormir también, enarcando una ceja.

Yo solo le sonreí un poco, sonrojándome.

       -    Omma… en realidad creo que debería quedarse algunos días – comenté, en voz baja.

Ella solo suspiró, negando con la cabeza, si bien había una tierna sonrisa en su rostro.

       -    Eso parece… Pero si no quiere no puedes obligarle WooHyun-ah – contestó, revolviéndome el cabello.

Yo solo resoplé, asintiendo, antes de despedirme y marcharme a mi habitación para ponerme el pijama y dormir.

Aunque, debía de admitirlo, me costó bastante, puesto que mi mente no dejaba de dirigirse de forma incesante hacia el pensamiento de que tenía al mayor en la habitación contigua.

¿Y si tenía pesadillas? Realmente deseaba poder ir con él, pero me resistí a ello hasta que caí dormido, si bien me levanté pronto, aún si, al parecer, no fue lo suficientemente pronto.

Cuando salí de la habitación, medio adormilado, lo primero que hice fue caminar hacia la contigua para ver si el mayor estaba allí, pero no lo estaba, y eso provocó que mi corazón se acelerase.

¿Y si se había marchado como la otra vez?

Sin embargo, me llevé una grata sorpresa  cuando escuché a mi madre en la cocina hablando con el menor en voz no demasiado alta, sonriendo suavemente cuando escuché como ella le proponía quedarse en el apartamento.

Realmente, no sabía qué habían estado hablando, cuánto parecía haberle contado el mayor, puesto que me lo encontré en brazos de mi madre, siendo abrazado de forma tierna, como lo hacía conmigo cuando no me encontraba bien.

No pude evitar carraspear un poco, sintiéndome algo celoso, puesto que eso mismo era lo que quería hacer yo, algo que mi madre pareció intuir rápidamente, a juzgar por la sonrisa que me dedicó.

Yo me limité a cambiar de tema, proponiéndole al mayor que se pudiese en contacto con su madre antes que nada.

Algo muy dentro de mí, en el fondo, deseaba que esa mujer simplemente rechazase al mayor para que él se quedase una temporada en casa, donde seguramente lo trataríamos mucho mejor.

Para bien o para mal, al parecer mi oscuro deseo pareció cumplirse, viendo al menor encogerse ante los gritos que se escuchaban al otro lado del teléfono, lo cual me obligó a quitarle el teléfono y colgar, puesto que él no iba a hacerlo.

       -    Ignórala. Acaba de perder su oportunidad de arreglarlo contigo. Puedes quedarte aquí si quieres – musité, sonriéndole.

El mayor solo asintió, el pobre viéndose algo triste y deprimido, algo que me sentó mal, especialmente porque yo me sentía, en cierta forma, bien porque se fuese a quedar allí.

Allí él iba a estar mucho mejor que en su casa, al menos el tiempo que quisiese quedarse aunque, siendo extraño… quería que fuese bastante.

Mi madre no tardó en aparecer con mi padre, sirviéndonos el desayuno, sin dejar de sonreír tiernamente a mi hyung, quien trataba de hacer lo mismo, si bien no lo conseguía demasiado.

Siendo lunes, yo debía de ir a la universidad y luego al trabajo, si bien el mayor no parecía querer ir a sus clases, algo que entendía bastante bien.

Le sonreí a mi madre cuando ella le dijo que debería quedarse un par de días tranquilo en casa sin estrés, que estaba bien no ir a la universidad algunos días para descansar hasta que estuviese mejor, y él solo asintió.

Desgraciadamente para mí, a mí sí me obligaron a asistir a clases, si bien yo solo deseaba quedarme en casa a hacerle compañía al mayor, pero la forma en la que mi madre me fulminó con la mirada cuando fui a decirlo me dejó bastante claro que allí se me iban a permitir las cosas hasta un punto.

De esa forma pues, me vestí y arreglé para ir a la universidad, diciéndole a mi hyung que se sintiese libre de coger cualquier cosa de mi armario para vestirse, que luego si quería podíamos ir a comprar algo.

Él solo asintió, despidiéndome de él con apenas una pequeña caricia en su cabello antes de marcharme, mirando fijamente a mi madre antes de cerrar la puerta, ante lo cual ella solo enarcó una ceja.

       -    Vete ya, no nos lo vamos a comer, estará bien – me echó, cerrando ella misma la puerta.

El día se me hizo, cuanto menos, eterno.

Desde que había salido a la calle que no pude evitar pensar en el mayor y lo que estaría haciendo a cada segundo en casa, aunque mi madre estuviese allí todo el día por el momento.
¿Estaría bien? ¿Estaría leyendo o mirando la televisión?

Incluso le envié un par de mensajes a mi madre cuando la angustia me consumía y no podía concentrarme en las clases, recibiendo como respuesta que dejase de pensar en lo que no debía y me concentrase en mis estudios si no quería terminar mal.

Ese tipo de respuestas realmente no me ayudaban en nada a sentirme más tranquilo, y ya ni hablar cuando MyungSoo vino a buscarme poco antes de terminar las clases, cuando ya me dirigía a casa para la hora de la comida.

Estaba prácticamente ansioso por llegar allí y ver si mi hyung había estado bien toda la mañana sin mí en el apartamento, las horas de economía aplicada y estadística convirtiéndose de repente en seminarios sobre cómo usar el vocabulario para que nadie fuese capaz de identificarlo.

Así de concentrado había estado esas primeras horas.    
     
El menor me detuvo cuando iba de salida, habiendo terminado un poco antes las clases por problemas personales del profesor, obligándome a detenerme hasta que llegó a mi altura.

       -    Te vi en la boda. ¡¿Por qué te llevaste a ese hyung de su propio enlace matrimonial?! – exclamó, más curioso que tratando de reprocharme algo.

Yo solo suspiré, mirando alrededor para asegurarme que no había ojos curiosos de más que pudiesen escuchar lo que no debían cuando fui a contestarle, sin realmente tener muy claro qué iba yo a replicar.

¿Por qué sí? Bueno, eso quedaría bastante estúpido, así que decidí que debería de comentarle la versión más lógica de lo ocurrido en base a sus propias palabras.

-       ¿Recuerdas que dijiste que el novio se había fugado antes de la boda y que reapareció por la mañana?

El pelinegro asintió ante mi pregunta, lo que me hizo coger algo de aire para luego soltarlo lentamente.

       -    Bien, ¿recuerdas que yo desaparecí el viernes por la noche estando en ese club y por qué te llamé al día siguiente?

Los ojos del menor se abrieron al conectar rápidamente los dos hechos, sus labios separándose suavemente en una suave “o” muda, probablemente confuso por mis palabras al no entender qué había hecho yo con ese hyung.

       -    ¿No sé suponía que no le conocías de nada? ¿Cómo terminasteis juntos? – preguntó, siguiendo mis pasos cuando comencé a caminar.

No pude evitar suspirar, pensando hasta qué punto podría contarle la verdad a mi amigo, pero sabiendo él parte de la historia, tampoco tenía mucho sentido ocultarla.

       -    Estando en el club, de casualidad, lo vi intentando escabullirse de su prometido. Resumidamente, el tipo le había dado algo parecido a un afrodisíaco y ese hyung todavía estaba lo suficientemente cuerdo como para resistirse, así que le ayudé a salir del club. Pero una cosa llevó a la otra y…

No quería tener que terminar esa frase, dándola por más que entendida, pero el menor enarcó una ceja después de poner expresión horrorizada.

       -    Te lo tiraste. A un tipo que se iba a casar dos días más tarde – finalizó por mí.

Yo asentí, sintiéndome nuevamente algo culpable por ese pequeño detalle de la historia, saliendo del campus universitario en dirección al apartamento donde vivía con mi familia.

MyungSoo me detuvo, puesto que el suyo no quedaba exactamente en esa dirección, mirándome algo mal.

       -    ¡Sólo quería ayudar! No pretendía hacerlo cuando lo llevé a mi apartamento, pero ya no sabía cómo bajarle al pobre el efecto del afrodisíaco. De todas formas, él se marchó a la mañana siguiente dejando una nota y… bueno, solo quería saber cómo estaba.

El menor asintió, mirándome de forma suspicaz.

       -    E interrumpiste la boda porque… – presionó, todavía mirándome.

Fue mi turno de rodar los ojos, incómodo.

       -    Porque él no quería casarse. Nadie puede querer casarse con un hombre que intenta violarte antes de la boda siendo virgen, solo porque no va a querer casarse contigo si no le sabes complacer en la cama. Y sí, eso se lo dijo ese tipo a ese hyung.

Los ojos del menor volvieron a abrirse, algo impresionados por lo que acababa de decir, mientras que yo volvía a sentirme mal por todo lo ocurrido.

Mi intervención podría no haber sido buena, pero la opción restante a no haberlo hecho tampoco me gustaba nada.

       -    Menudo lío… ¿dónde está él? La familia entera se puso histérica cuando os marchasteis y él no contestaba su teléfono.

Sonreí un poco con esas palabras, preguntándome si contestarle o no, antes de suspirar.

       -    En mi apartamento. Mis padres ya lo saben y le han ofrecido quedarse con nosotros un tiempo.

MyungSoo sonrió suavemente, negando con la cabeza, como si realmente no se creyese que yo había sido capaz de hacer algo como eso, comenzando a reír segundos más tarde.

Él no me dijo mucho más al respecto, excepto que la había armado bien grande y que esperaba poder conocer pronto a mi hyung, antes de despedirse para irse a su propia casa.

Yo no pude evitar caminar rápido cuando por fin me libré del menor, deseando llegar al apartamento para saber cómo lo había estado haciendo el mayor, sorprendiéndome realmente cuando por fin llegué al edificio y entré en el lugar.

Escuché la voz de mi madre en la cocina, haciendo la comida supuse, pero no veía ni rastro de mi hyung, algo que me inquietó, hasta que me asomé por la puerta de la cocina para preguntarle a mi madre dónde estaba él, que me lo encontré con un delantal rosado, tratando de cortar unas verduras, imitando a mi madre.

Sus mejillas se sonrojaron sobremanera cuando giró la cabeza y me vio en el marco de la puerta observándole, si bien mis ojos no podían dejar de hacerlo.

Eso era lo último que esperaba ver al llegar a casa.

       -    Omma… ¿estás haciendo cocinar a mi hyung? – pregunté, con un hilo de voz.

El mayor volvió a sonrojarse, mientras que mi madre soltaba una pequeña risa y me miraba por encima del hombro, negando.

       -    No hacían nada en televisión y él parecía sentirse mal solo sentado mirando cómo lo hacía, así que le propuse que se uniese a mí para enseñarle – comentó, guiñándole un ojo a mi hyung.

Él, todavía sonrojado, asintió, mirándome brevemente antes de apartar la mirada y volver a intentar cortar la verdura, si bien no con demasiado éxito.

No me pareció nada extraño que mi hyung no tuviese ningún tipo de don culinario teniendo en cuenta lo rica que era su familia. Debían de tener quien lo hiciese en su casa.

Con todo, lo arrastré fuera de la cocina para que terminase mi madre, solo para sentarle en el sofá y preguntarle personalmente cómo había estado su mañana, encontrándome con que su mirada se ensombrecía algo.

Eso no me gustó, por lo cual entrelacé más fuerte mis dedos ente los suyos, no recordando por qué los había vuelto a tomar esa vez.

       -    Llamé a mi mejor amigo... DongWoo. Me dijo que en la universidad todos saben que me fugué de mi boda y que bueno… digamos que ninguno está precisamente de mi parte – suspiró, sus ojos humedeciéndose un poco.

Yo mordí mi labio inferior, acariciando su mejilla para evitar que comenzase a llorar, sintiéndome culpable por conseguir que siempre lo hiciese en mi presencia.

En su lugar, le pregunté si su amigo le había dicho algo bueno esa mañana, o bien si lo había pasado bien con mi madre, ante lo cual él sonrió.

Me dijo que su amigo, ese tal DongWoo, le había prometido ver una manera de colarse en su casa sin ser atrapado para llevarle algo de ropa, además de pasarle los apuntes de esos días.

Por otro lado, también me contó que había estado ayudando a su madre toda la mañana, aprendiendo a hacer tareas del hogar porque se sentía mal quedándose allí sin hacer nada para pagarlo.

Yo no dejé de sonreír mientras hablaba de cosas que le hacían sonreír a él, aunque fuese mínimamente, apreciando en ese instante que él se había puesto uno de mis pantalones negros y una camiseta de un azul muy suave.

Le quedaba realmente bien, lo hacía ver bonito, puesto que la camiseta le iba algo grande.

Viéndole así, sentado en mi apartamento, con mi ropa, no pude evitar decirle que las cosas se pondrían mejor de ahora en adelante.

Me sentía irremediablemente feliz al pensar que él sería lo primero que vería por las mañanas antes de irme a la universidad y también lo primero que vería cuando regresase a casa cansado, ya fuese ayudando a mi omma en algunas cosas de la casa como haciendo cualquier otra cosa.

Era egoísta por mi parte pensar de esa forma, pero me gustaba la imagen que se había creado en mi mente.

Nunca antes había hecho algo realmente irresponsable, no era de los que actuaban sin pensar, así sin más.

Y, sin embargo, pensaba que nunca había estado más acertado en una decisión como en las que había tomado respecto a ese hyung que tenía allí delante y que, de una manera u otra, había terminado apareciendo en mi vida.

No sabía por qué pero… supe que iba a ayudar a ese bonito hyung hasta el final.


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Annyeong de nuevoooo~

¿Cómo ha ido la semanita?

Espero que bieeeen!! Yo por el otro lado ya comenté mi aventurita de hoy así que... ¿cómo está el capítulo?

Oui, prometo que empieza lo fluffy, lo juro!! >///////<

Así que pido paciencia, que la cosa va a ir algo lenta a partir de ahora, pero lenta nivel lindo y eso eeeh ;P.

Sinceramente, me está matando la espalda ahora mismo y tengo migraña de no dormir estos días, pero bueeeno....

Mmmm debería decir que el otro día conduje solita el coche grande de mi padre para ir al taller y no maté a nadie (?) XD (es que había que ir a llevar la moto a arreglar y claro... alguien tenía que traer de vuelta a mi appa así que yo fui con el coche... escuchando BAP a todo trapo xD).

Pequeñas cosas que hacen a una feliz... aunque ahora mismo querría dormir ^^'...

Ah sí.. repetir por aquí lo del Hunhan... el de "Master", que prometí hacer la historia entera y no sé si hacerlo todo pov Luhan o ir alternando (?). Si lo conocéis pues... me contáis qué os gustaría más (?) >/////<

Y acabando... pues que subí un oneshot Yadong, y un twoshot MyungGyu (del cual debo terminar el capítulo dos todavía, pero con tranquilidad...).

Y creeeo que no me dejo nada~~

Nos leemos prontito... Cuidaos muuuuucho!!!

Y... si no nos hemos leído en el otro Woogyu, pues lo hacemos por allí y, si no... nos leemos la próxima semana ya!!

Bonito fin de semana! <3 <3  


 

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