4 de abril de 2014

Vampire Night. Oneshot


Oneshot


“Quería morderle, realmente sentía que su sangre me estaba llamando constantemente, una parte de mí exigiéndome alejarme de su persona, mientras la otra me empujaba a acercarme. Él no lo sabía, ¿Por qué debería? Alejarme de él sería lo mejor”. JongIn


POV. KYUNGSOO

Si me detenía a mirar a mi alrededor, difícilmente podría distinguir entre aquello que es real y aquello que, supuestamente, es simplemente ficción, no a esas alturas al menos.

Veía las pequeñas pero inconfundibles marcas en mi piel, específicamente en mi cuello, mientras contemplaba mi imagen reflejada en el espejo, en uno que no era mía, de la misma forma en la cual tampoco me pertenecía aquella habitación en la que se encontraba.

No pude evitar acariciarlas, suspirando para mí mismo a causa del leve estremecimiento que recorrió mi cuerpo entero al recordar el motivo por el que estaban allí, todas y cada una de ellas, con gran detalle.

Quería volver a mi casa, a mi vida normal y tranquila, a mi vida llena de ignorancia sobre la realidad, una que no me hacía preguntarme a cada instante si, simplemente, no me estaría volviendo loco y ya.

Pero no lo estaba, el reflejo que me proporcionaba aquel espejo de mí mismo lo confirmaba, sin importar que estuviese más o menos dispuesto a creerlo.

Salí de ese cuarto de baño que bien podría tener el mismo tamaño que el pequeño apartamento donde yo vivía, cerrando la puerta a mi espalda todo lo cuidadosamente que pude, caminando lentamente hacia la gran cama con dosel que había en pleno centro de la habitación para ocultarme entre las sábanas de color burdeos.

Se sentían frescas contra mi piel, realmente suaves al tacto, pero… no era mi lugar, no uno donde me sintiese verdaderamente cómodo.

¿Cómo había llegado a ese tipo de situación de la cual no sabía siquiera cómo escapar?

No sabría decirlo, al menos una parte de mí me decía eso, pero la otra… la otra realmente sabía que había tenido bastante que ver en ello.


Había comenzado, probablemente, cuando había entrado en ese instituto, deseando independizarme un poco de mis padres, al menos durante algunos días a la semana.

Podría haber ido al instituto que quedaba al lado de casa, pero no, yo había elegido el que quedaba en la otra punta de la ciudad, con la excusa de que allí me dejaban apuntarme a las clases de economía doméstica a pesar de ser un chico.

Eso me había permitido conseguir que mis padres me pusiesen un pequeño apartamento cerca del nuevo instituto para que n tuviese que perder tantas horas solo desplazándome de la casa al instituto y viceversa.

Me había encantado la idea cuando me la propusieron, después de todo, ningún adolescente se iba a quejar por algo como aquello, especialmente cuando estaba acostumbrado a hacer las tareas del hogar frecuentemente y eso no representaba problema alguno para vivir solo.

Sin embargo, para algunos podría parecer que era demasiado joven para vivir por mi cuenta, aunque tampoco había pensado en ningún momento en buscar un compañero de piso, estaba más que bien yo solo.

Casi había aplaudido de felicidad cuando comenzaron las clases y pude mudarme por fin, organizando aquel pequeño espacio personal a mi gusto, preguntándome cual era el uso de separar la cocina del salón si, de todas formas, estando solo era más cómodo tenerlo todo junto.

Menudeces, no iba a quejarme en serio por algo así.

Mi apartamento apenas tenía una habitación, un baño, un cuarto para la lavadora y otros trastos, el salón y la cocina. Suficiente para una sola persona, después de todo.

Sobre las clases, consideraba que el cambio de aires me iba a sentar realmente bien, por lo cual había estado animado el primer día de clases aún cuando no era el único de mis antiguos amigos que había optado por ese instituto en vez de algún otro más cercano.

Chanyeol y Baekhyun me esperaban en las puertas del nuevo lugar, hablando tranquilamente entre ellos hasta que me detuve justo en frente.

Baekhyun hyung era el mayor de los tres y estábamos todos en el mismo curso, aún cuando éramos de años diferentes, debido a que, después de todo, había nacido algo antes de los inicios oficiales de las clases y eso solía contar como el mismo curso.

Cosas raras de políticas estudiantiles, a veces era confuso, pero me gustaba sentir que conocía a algunos de mis compañeros.

Zi Tao, un amigo chino que había tenido en el otro instituto, había pensado en unirse a nosotros, pero tras conocer a Wu Yi Fan, un alumno de intercambio, decidió que se quedaría porque decía que era su primer amor y que tenía que conseguir una cita con él antes de acabar los tres años que había de instituto.

En fin, cosas de adolescentes.

Era extraño, tal vez porque jamás pensé hasta qué punto podría llegar a cambiar mi vida desde el mismo instante en el que traspasé esas verjas de metal por primera vez.

Mis ojos enseguida habían quedado puestos en alguien más, un personaje que, ciertamente, no estaba permitido para alguien como yo, aunque jamás hubiese llegado a imaginar hasta qué punto era cierto ese pensamiento si no lo hubiese visto con mis propios ojos.

Kim JongIn.

Todos decían que, además de ser alguien mortalmente serio y exigente, alguien que se mantenía alejado de prácticamente todos, tenía cierto magnetismo que hacía imposible que el mundo no le mirase al pasar, aún cuando lo hiciese con un semblante más bien indiferente.

Tal vez porque, igual que era serio y parecía inalcanzable en más de un aspecto, casi todos sabían que podía tener a sus pies, por no decir en su misma cama a cualquiera que se le antojase, no importaba el momento.

Evidentemente, apenas era una relación que duraba unos días, un par de semanas a lo mejor, pero nunca pasaba de ahí.

JongIn no era conocido por relaciones duraderas precisamente y nadie parecía objetarlo, más bien, todas parecían encantadas de haber sido lo suficientemente afortunadas como para ser tocadas por él.

Él estaba en mi aula, al parecer lo habían subido de nivel rápidamente incluso antes de entrar en ese instituto, demostrándome rápidamente que no mentían cuando decían que él era alguien… diferente.

Pasé gran parte de mi primer año escuchando toda clase de comentario en los que a las aventuras amorosas de JongIn se refería, algo a lo que terminé acostumbrándome con el paso de los meses.

En realidad, apenas había hablado con él en más de dos o tres ocasiones, probablemente porque no teníamos demasiado en común tampoco.

Yo era del tipo tímido y tranquilo, no me gustaba llamar la atención más de lo necesario, eso solo conseguía traer problemas, así que era mejor mantenerse en el anonimato.

De esa forma, el no relacionarme con alguien como JongIn era una decisión completamente lógica, excepto cuando la ocasión lo requiriese, como en algún pequeño trabajo en grupo que habíamos hecho en clase sobre argumentar brevemente con un compañero si estábamos a favor o en contra de lo que nos hubiesen contado en clase ese día.

Generalmente, las chicas del aula se peleaban por el honor de formar pareja con el menor, sin embargo, él solo las miraba de arriba abajo y las desestimaba, preguntándole a algún chaval que estuviese cerca para hacer aquello juntos.

Así había terminado redactando con él alguno de esos pequeños ejercicios, principalmente porque Baekhyun y Chanyeol solían ir en el mismo equipo, de forma que yo tenía que buscarme a alguien más para ello. Era entonces cuando el menor aparecía ante mí, preguntándome si estaba bien hacerlo conmigo.

Era extraño, puesto que nunca me había atrevido a decirle que no cuando esos ojos se clavaban en los míos profundamente, haciéndole sitio en mi pupitre para trabajar conjuntamente.

Nunca me había parado a pensar por qué siempre me elegía a mí para ese tipo de cosas, únicamente lo alegaba a que los demás ya tenían con quien hacerlo y nosotros no, simple y llanamente.

Qué iluso… sin embargo, lejos de las palabras que intercambiábamos en los diez minutos que duraba el ejercicio, no hablábamos más.

En realidad, estaba completamente seguro de que lo único que él sabía de mí era que me llamaba Do KyungSoo, que era un año mayor a él y que mi pupitre en clase estaba dos lugares detrás del suyo, claro que ni yo le había preguntado nunca a él nada personal, de la misma forma que él actuó igual conmigo, tal vez, con una diferencia, y era que yo sí sabía cosas sobre él, aunque fuese a través de lo que oía en los pasillos.

Tal vez por eso me sorprendió un poco percibir un sutil cambio en JongIn en nuestro segundo curso, algo que creía imaginar.

Tenía la sensación de que sus ojos se posaban en mí de forma algo excesiva, pero lo acucié al sentarme delante de él, en diagonal, simplemente porque Baekhyun y Chanyeol habían decidido que se centrarían más en ese curso y querían sentarse en lugares más cercanos al profesor.

Excusas, claramente tendría que haber sido mucho más intuitivo en lo que a JongIn respectaba, pero sus romances en un lado y otro continuaban, así que no vi necesario molestarme por algo que yo mismo debía de estar imaginando sin duda alguna.

Sin embargo, durante las vacaciones de verano antes de comenzar el nuevo semestre, me di cuenta de que, después de todo, no había sido solo yo.

Fue en la fiesta que se celebró después de terminar los primeros exámenes parciales del curso, en casa de uno de los alumnos un par de cursos por encima de nosotros.

Me había perdido la celebración durante el primer año por asuntos familiares varios, pero mis dos hyungs me convencieron de ir esa vez, aún cuando no era de esos a los que les fascinaba el ambiente de fiesta típica en la cual el alcohol y las drogas estaban a la orden del día.

La primera parte del curso no había sido especialmente difícil, pero sí algo estresante, puesto que la cantidad de deberes, trabajos y pequeños test se había incrementado en relación al año anterior, pero no era tan malo como algunos decían que era.

Así pues, esa noche fui a mi primera salida oficial con mis dos amigos, como siempre, dispuesto a no destacar demasiado, aunque solo iba a quedarme un rato para ver el ambiente y luego me marcharía.

Como esperaba, en cierta forma, no dejé de escuchar comentarios sobre cuál de todas esas chicas vestidas cada cual más indecente, por no decir malas palabras, sería la que terminaría en una cama con el moreno.

O en unos baños.

A veces me preguntaba cuál era el objetivo de sentirse realizada al pasar por las mismas manos que habían tocado a tantas otras.
¿Sería que tenían la esperanza de ser la que consiguiese quedarse definitivamente con JongIn?

Yo mismo me había llegado a preguntar qué era lo que hacía para que todas deseasen estar con él. ¿Tan bueno era? Tan solo era un niño.

Uno bastante crecido, como bien decía Chanyeol cuando quería molestar a Baekhyun, normalmente esos días en los que estaba frustrado porque el alto se había llevado una atención que creía pertenecerle.

Cosas raras de la pareja, a veces era como si tuviesen su propio idioma y solo de entendiesen entre ellos.

Esa noche no pude evitar el preguntarme eso nuevamente, mientras le veía rodeado de un montón de chicas tratando de llamar su atención de formas desconcertantes, aún cuando él parecía ignorarlas y seguía conversando con sus amigos.

A algunos los conocía de vista, como a Oh Sehun, pero a otros no, como al que llevaba el pelo largo hasta los hombros.

Inicialmente había pensado que era una chica, al menos hasta que noté la ausencia de pecho, no importaba como lo mirase.

Conforme habían pasado las primeras horas, más ganas sentía de marcharme de allí, aunque Baekhyun se empeñaba en mantenerme allí “un poco más”, asegurándome que después la cosa mejoraría, pero solo parecía empeorar.

La gente, antes charlando y bailando amenamente, había pasado a estar magreándose en los rincones o a, directamente, restregarse en el salón de esa casa, sin querer llegar al final del pensamiento cuando veía que parejas y pequeños grupos subir las escaleras.

Quise aprovechar el momento en el cual mis dos amigos me dejaron solo para ir a buscar algo más de beber para irme, sin embargo, algo me lo impidió.

Algo que no supe reconocer inicialmente pero que me estremeció por completo cuando por fin di con él.

Los ojos de JongIn.

Esos que estaban fijamente puestos en mí a medida que se acercaba hacia donde yo estaba a través de la multitud presente.

Me sonrió de forma pecaminosa cuando se recostó en la pared desde donde yo había estado observando la sala, comenzando a entender qué era lo que tenía exactamente el menor cuando se quitaba la máscara de chico serio.

Sexo, poder, confianza, dominio. Eso era un resumen de lo que me mostraba su rostro, aunque bien podría ser a causa del alcohol que había tomado con anterioridad el que me sintiese acechado por un depredador.

       -    ¿Hyung? No parece que te diviertas mucho. ¿Quieres que te acerque a tu apartamento? – preguntó, sonriendo.

Si la propuesta que me hizo no me desconcertó lo suficiente, su tono de voz lo hizo más.

¿Kim JongIn iba a abandonar una fiesta por mí? Ver para creer. Era inconcebible. Sin embargo, algo me llevó a asentir, sin ser muy bien consciente del porqué.

Tal vez, porque no podía decirle que no cuando me miraba fijamente con esos ojos.

Aún con todo, una pequeña pregunta se instaló en mi mente cuando me arrastró hacia la calle y comenzó a caminar, como conociendo el camino hacia mi apartamento.

¿Cómo sabía él que vivía en un apartamento y no en una casa con mis padres o lo que fuese?

Eso tendría que haberme dado una pista, realmente debería, pero mi cuerpo se dejó llevar, aún cuando mi mente no estaba especialmente embotada por el alcohol, siguiendo a esa figura que caminaba a pocos centímetros de mí, sosteniendo mi mano.

No sabía muy bien porqué la estaba sosteniendo, ni siquiera cuando la había llegado a tomar, pero ahora sí podría decirlo.

Era, simplemente, ese magnetismo que tenía el menor, el que hacía que todo estuviese bien si estabas con él, porque su sola presencia era capaz de absorber todo lo demás.

Todo, hasta el punto en el que me encontré besándole en el portal de mi edificio, dejándome guiar hacia mi propio apartamento, como si él lo conociese mejor que yo.

Las partes de esa noche que le siguieron a esa escena estuvieron borrosas durante un largo tiempo, uno durante el cual me negué a creer que me había acostado con un hombre, así como así.

Con un compañero de mi clase.

La idea de que había sido un mero sueño, un espejismo, me acompañó durante todas las vacaciones de verano, aunque apenas fuesen tres semanas, puesto que estaba solo en mi apartamento cuando amaneció.

Mi cuerpo no tenía marca alguna, si bien sentía como si me hubiesen dado una paliza, pero lo atribuí a la resaca, Chanyeol decía que era habitual sentirse como atropellado por un tráiler cuando eso ocurría, así que eso me esforzaba en pensar cada vez que me miraba al espejo.

Había sido yo, ya estaba, lo de JongIn probablemente no había ocurrido, tal vez porque no supe nada de él en esas tres semanas.

Sin embargo, en ese corto espacio de tiempo, comencé a sentirme cansado, muy cansado realmente, soñoliento la mayor parte del día.

Dormía mucho, eso me decían mis padres, puesto que había ido hasta casa a pasar esos días con ellos, llegando incluso a preguntarme si no estaría enfermo, insistiendo en llevarme al médico.

Me negué, no era como si me doliese algo, simplemente, tenía sueño y estaba cansado, seguramente solo tenía un poco de anemia y cosas de esas que se iban con un poco de ejercicio y buena alimentación.

El problema era que el sueño me quitaba el hambre y, evidentemente, mi energía para hacer un mínimo de ejercicio eran, cuanto menos, nulas, pero igualmente me negué a ir a ningún lado, aunque prometí a mis padres que iría cuando comenzasen las clases porque el hospital quedaba más cerca de mi apartamento.

No fui, evidentemente, después de ese breve descanso en el que dormir me impedía pensar, comencé las clases con normalidad.

Con una relativa más bien, puesto que mi estado parecía empeorar cada día un poco más, si bien al inicio solo era un poco de fatiga, para cuando empecé las clases se me hacía casi un reto abandonar la cama.

¿Estaría enfermo de verdad?

No quería pensarlo, no realmente, pero tras una semana de rutina, algo me decía que no podía apenas con mi alma. Ni siquiera creía tener fuerzas necesarias para ir hasta la casa de mis padres ese primer fin de semana.

Ya ni hablemos de cómo me sentí cuando el sonido del timbre me despertó el sábado por la noche, sin tener muy claro cuándo había caído dormido sobre la cama mientras estaba leyendo un rato, arrastrándome hasta el borde para levantarme.

Solo eso me provocó mareos serios, pero tomé algo de aire y caminé hacia la puerta, únicamente para encontrarme a alguien que no esperaba ver.

JongIn, de nuevo.

       -    Sabes hyung… creo que tengo algo que puede ayudarte – musitó, entrando a mi apartamento.


Suspiré suavemente cuando sentí esos brazos rodear mi cintura bajo las sábanas que me cobijaban, alejándome de aquellos recuerdos que ahora me mantenían en esa situación.

       -    Escuché que te levantabas hace rato – susurró en mi oído, pegando mi espalda a su torso.

Asentí tras escuchar su voz, sin sorprenderme porque me hubiese oído caminar brevemente hasta el baño y volver a primera hora de la mañana, cuando difícilmente alguien estaba despierto, especialmente siendo las vacaciones de invierno.

Apenas habían comenzado hacía un par de semanas y tendría que volver con mis padres pronto, supuestamente, aunque JongIn se resistía a dejarme ir, aunque fuese por un corto período de tiempo.

       -    ¿Todavía piensas en volver con tus padres? Diles que estás de viaje con la clase – comentó, obligándome a dar media vuelta en sus brazos.

Sus ojos se posaron sobre los míos tan pronto me hube acomodado de nuevo, el cabello la caía graciosamente sobre ellos, sin llegar a cubrirlos realmente, pero dándole un aspecto en cierta forma tierno y sexy a la vez.

JongIn era un conjunto de paradojas que no sabía si quería llegar a conocer más profundamente a esas alturas.

       -    Son mis padres. Que no sospechen nada aún ya es un milagro, no puedo decirles que no iré en todas las vacaciones de navidad, son tres meses JongIn – respondí, suspirando.

Era estúpido, pero me sentía realmente bien entre sus brazos, ¿tal vez por el lazo de dependencia que había entre ambos? No lo sabía bien.

Él hizo una mueca desagradable antes de acercarme más a él, sus labios buscando los míos suavemente, de forma juguetona, empujándome a contestar, aunque lo hacía de forma lánguida, tranquila.

Siempre había sido así, incluso en esa primera vez que tardé tanto tiempo en recordar, la que lo había causado todo.

       -    No puedes alejarte de mí tanto tiempo, lo sabes – replicó, como un niño pequeño, haciéndome gemir cuando sus dientes rasgaron un poco la piel de mi labio.

Se rió ante eso, deslizando la lengua por la pequeña obertura antes de volver a besarme, haciéndome suspirar, acomodándome en la cama para que él su pusiese encima de mí, entre mis piernas.

Sabía eso, ese había sido el motivo por el cual él había aparecido en mi puerta cuando comenzaron las clases, el motivo por el cual me había sentido cada día más débil después de esa noche.

Porque necesitaba su sangre.

Me sonrió de lado cuando se separó de mí y comenzó a bajar por mi cuello, acariciando mi piel de forma muy suave con sus colmillos, unos que no había sido capaz de ver antes, sin llegar a perforar la piel, tan solo jugando conmigo.

Vampiro.

Había querido correr cuando me contó esa estupidez si no hubiese estado metido hasta el cuello en el asunto en ese instante.

Me quejé un poco cuando terminó pinchando un lado de mi cuello y él solo se rió, deslizando la lengua para que no saliese sangre, mientras seguía descendiendo por mi cuerpo de esa forma.

       -    Que viva con ellos no significa no poder vernos cada… ¿dos semanas? – sugerí, cerrando los ojos.

Ese era el tiempo aproximado que estaba bien lejos de él antes de sentirme realmente cansado, algo más que levemente fatigado por las mañanas o las noches, pero él difícilmente cedería, lo sabía bien.

Negó con la cabeza, sin contestar con más mi pregunta, haciéndome suspirar mientras se acercaba peligrosamente a la zona baja de mi estómago, retirando las sábanas en el proceso.

Intuía lo que podría hacer, le conocía, por lo cual solo gemí suavemente cuando, finalmente, sus colmillos se hincaron en la cara interna de mi muslo derecho, excesivamente cerca de mi erección, justo unos milímetros por debajo del borde de aquella pequeña y casi inútil ropa interior, puesto que apenas tapaba lo que debía.

JongIn sentía una preferencia extraña por esa zona de mi cuerpo cuando tenía que beber sangre, algo que había descubierto pronto en esos cinco meses.

       -    Soo hyung, estás atado a mí, más de lo que yo pueda estarlo a ti, eso es poco – sonrió, deslizando la lengua por las dos perforaciones cuando terminó.

Separé un poco más las piernas para darle algo más de espacio cuando volvió a morder, retirando el borde de la tela que me cubría para hacerlo más cerca de mi ingle, haciéndome gemir un poco más por la sensación.

Era extraño a un nivel inimaginable que, de todas formas, me gustaba, que él solo me utilizase a mí para eso.

Ese era el motivo por el cual solía cambiar tanto de chica anteriormente, porque, supuestamente, no debía ligarse a alguien como yo.

A alguien… normal.

Cuando JongIn había aparecido ese atardecer en mi casa me había ofrecido un trato, uno que parecía simple, pero que indicaba mucho más de lo que parecía.

Su sangre a cambio de recuperarme.

Porque él había ocasionado eso, porque él era el motivo de que no recordase nada de esa noche en la que estuvimos juntos.

Me confesó que se había dejado llevar demasiado conmigo, que no pretendía hacerlo pero que no había podido evitarlo, el morder mi cuello, beber de mí… hasta el punto de casi matarme.

Podría haberme dejado morir, deshacerse del cuerpo y listos y, sin embargo, simplemente me había dado sangre para recuperarme.

Algo que no debía hacer… no si no quería que terminásemos como en ese mismo instante.

Por su culpa, por su error, ahora necesitaba de él cada poco tiempo para no sentirme mal, porque era eso… o morir.

Y yo no quería morir.

Estaba atado de por vida a JongIn, al menos el tiempo que él desease estar vinculado a mí por algo como eso.

Una parte de mí seguía odiando al menor por obligarme a vivir así, a tener que depender de él, pero la otra… a la otra le daba igual y se negaba a dejarle, en salir de esa mansión en la que estaba.

JongIn había insistido hasta el cansancio hasta que había ido a vivir allí, donde tenía mi propia enorme habitación, aún cuando él solía dormir conmigo la mayor parte de las noches.

Mis padres seguían pensando que vivía en el pequeño apartamento que ellos pagaban, puesto que no les había dicho nada, ni siquiera sabría cómo justificarlo.

Mordí mi labio inferior cuando la lengua de JongIn acarició mi piel, sus manos deslizándose por mis muslos para retirar la única prenda que llevaba puesta, ronroneando cerca de mi torso con una sonrisa en sus labios.

La familia de JongIn pensaba que solo era un capricho pasajero, pensaban que los “humanos” solo estaban bien para un pequeño rato, que JongIn se cansaría pronto de mí.

Él me había asegurado que no era así, por eso había decidido vincularse a mí. Eso significaba… que si yo no podía alejarme de JongIn, él tampoco de mí.

       -    Siguen siendo mi familia – susurré, no queriendo perder el hilo de la conversación.

El menor bufó sobre mi piel, retomando el recorrido que estaba trazando con su lengua por mi piel, acariciándome con las manos los muslos, acercándose peligrosamente hacia cierto punto que le gustaba demasiado.

Quise cerrar las piernas cuando rozó con un dedo mi entrada, sacándole una suave risa ante el gesto, puesto que solo necesitó hacer presión con sus rodillas para dejarme en el mismo lugar, haciéndome girar el rostro con algo de vergüenza.

Incansable, esa era la palabra que podía utilizar para describir a JongIn en ese aspecto.

Probablemente dejaba a las pobres chicas con las que antes tenía aventuras porque las hubiese desangrado si las hubiese mantenido durante demasiado tiempo.

JongIn tendía a alimentarse mientras teníamos relaciones. Eso hacía que ambas cosas sucediesen demasiado, ya fuese porque tenía hambre de una cosa u otra.

No me afectaba, excepto por el hecho de que era extenuante. Si él se alimentaba, yo también, eso hacía que él pudiese beber sin peligro siempre que yo hiciese lo mismo.

       -    No hace ni tres horas JongIn – protesté, sonrojándome.

Él solo se rió, sabiendo de qué hablaba, pero no pensaba claudicar, nunca lo hacía y yo… tampoco me quejaba en exceso.

Jadeé un poco cuando introdujo el primer dígito, evidentemente sin mucha dificultad a esas alturas. Lo que me sorprendía era que siguiese estando estrecho cuando me penetraba con su miembro.

       -    Siempre tengo hambre de ti – jugueteó, buscando mis labios.

Suspiré, resignado, si bien mi corazón latía con fuerza ante ese tipo de palabras que, para bien o para mal, conseguían camelarme siempre, sin importar las veces que pudiese escucharlas.

Me gustaba sentir a JongIn en todos los aspectos, sus manos sobre mi cuerpo, su piel contra la mía, su aliento rozando mi cuello antes de besarlo, de morderme suavemente, el olor de su piel cuando me ofrecía a mí su sangre.

Todo, por escabroso que sonase, aún cuando al principio me había negado a esa realidad.

El calor de sus labios sobre los míos me obligaba a dejarme envolver por él, como siempre, perdiendo la noción del tiempo y del espacio, centrándome únicamente en acariciar su lengua con la mía.

La sensación de humedad era fascinante, hacía que me cosquillease la piel con cada pequeño roce, que temblase como una pequeña y débil hoja, expectante por cada movimiento.

Una de las manos del menor seguía jugando con mi cuerpo, recorriéndolo de un lado a otro sin un patrón determinado, mientras la otra insistía en abrir un poco más mi cuerpo, haciéndome jadear dentro de ese beso.

Uno que no quería dejar ir, no importaba que necesitase el aire para respirar.

Mi cuerpo pedía más roces, más sensaciones electrizantes que me hiciesen olvidar todo lo que me rodeaba, que me envolviesen en esa agradable bruma que espesaba mi mente y me convertía en un animalito lleno de necesidad que solo quería saciar.

Necesidades que solo permitía que JongIn calmase.

Nadie me había tocado aparte de él y no lo necesitaba para saber que él sería el único.

Lloriqueé un poco cuando introdujo el segundo dedo y empezó a separar ambos en mi interior, buscando estirar algo que, de todas formas, estaba demasiado acostumbrado a su trato como para molestarse en algo así, pero el menor seguía empeñándose en ser mínimamente cuidadoso.

Al menos, hasta que tuve que separar sus labios de los míos para que el oxígeno entrando en mis pulmones, permitiéndome mordisquear su labio inferior antes de eso.

       -    Te quiero dentro – murmuré, algo suplicante.

No sabía si solo me ocurría a mí, pero una vez empezaba, el deseo y las ganas de terminar con todo aquello me llenaban, como un huracán venido de la nada que me arrastraba sin remedio, sin una dirección fija que me confundía.

¿Juego previo? Podría decir que no había un solo momento en mi vida con JongIn en la que no fuese algún tipo de preliminar que terminaba en esa situación.

Él sonrió de esa forma pecaminosa que me había encandilado la primera vez, retirando sus dígitos para alzarme los muslos, rodeándomelos con los brazos por propia iniciativa.

Me gustaba ver el rostro del menor cuando se introducía en mi interior, lentamente, estirando mis paredes para acogerle, sus brazos a cada lado de mi cuerpo sosteniendo su peso hasta que llegaba al final.

Solté un largo suspiro por la cálida sensación que me recorrió, incitándole a moverse con mis propias caderas.

En esos momentos no pensaba en absolutamente nada más que en mi cuerpo siendo invadido, en la cantidad de sensaciones que parecían llenarme con cada movimiento de su pelvis, con cada intromisión, con cada roce de sus manos jugando con mi cuerpo, decantándose siempre por mis botones erectos, listos para ser acariciados de forma dolorosa.

¿Estaba mal? A saber.

Cerré los ojos cuando él se presionó más contra mí, siendo el menor quien sostenía ahora mis piernas para entrar con más fuerza en mi interior, haciéndome jadear cada vez de forma más ahogada.

Parecía costarme coordinar las emociones que me invadían con la necesidad de respirar.

La bruma alrededor de mis sentidos parecía espesarse cada vez más, mi cuerpo moviéndose por inercia para corresponder a los movimientos de JongIn, centrándome un poco en mi propio placer.

Me dolía el bajo vientre casi más de lo que lo hacía mi erección desatendida, alargando una de mis manos para acariciarme a mí mismo, lo que sacó una pequeña risa en el moreno, que se inclinó hacia mí para besarme.

       -    Me encantas – musitó, mordiendo mi labio inferior.

Gemí por esa sensación, sabiendo que su lengua estaba lamiendo las gotitas de sangre que se habían formado, quejándome cuando creí que era mi turno, lo que provocó que me besase con ahínco esa vez.

Volví a lloriquear cuando detuvo todo movimiento de golpe, alejándome la mano de mi miembro, mi cuerpo tenso, esperando por una liberación que había sido detenida de forma brusca.

La sonrisa en sus labios se ensanchó, de la misma forma que sus ojos se veían dilatados y más oscuros.

Me gustaba y disgustaba lo que venía en ese momento.

El menor acercó una de sus muñecas a sus labios, clavando los labios en ella lo suficiente como para ver un pequeño hilo de sangre comenzar a caer de ella, sus ojos brillantes mientras los fijaba en los míos.

Me sonrojé cuando extendió su brazo y apoyó su mano en el colchón junto a mi rostro, inclinando su cuerpo hasta que su rostro rozó el mío, deslizando sus labios hasta mi cuello, lo que me hizo suspirar.

Giré la cabeza, dejando que mi lengua se deslizase por aquellos dos puntos que abrían su piel, dejándome llevar por ese sabor extraño que llenaba mis sentidos, sin tener en cuenta sus labios rozando mi cuello, a la espera de que cerrase mis labios sobre las marcas y succionase un poco para hacer él lo mismo conmigo.

Gemí cuando sus colmillos se hincaron en mi piel de forma suave y fluida, mi lengua jugando con su muñeca mientras la sangre escurría suavemente por mis labios.

Debería de asquearme, pero era un acto tan íntimo el que compartíamos que solo podía sonreír cuando di una lamida más, justo cuando él volvía a introducirse dentro de mí de una sola vez, haciéndome jadear.

Sabía que él había hecho lo mismo, manteniéndonos así apenas unos segundos, mis sentidos perdidos entre la sangre, su respiración en mi cuello y su erección profanando mi interior de forma exageradamente deliciosa.

Nadie podría entender jamás que eso fuese suficiente para hacerme llegar hasta el límite, apenas notando cuando el menor se separó de mi cuello para lamer las dos heridas que había dejado en él, esperando a terminar él mismo antes de hacer lo mismo con las que se había hecho en la muñeca.

Mi cuerpo tardó un rato en dejar de temblar suavemente, el menor retirándose de mi interior lentamente, disfrutando una última vez de ese roce antes de dejarse caer a mi lado.

Había que cambiar las sábanas… otra vez.

Al menos JongIn tenía personal suficiente como para mandar que las cambiasen veinte  veces al día si es que hacía falta.

El moreno me sonrió, besando la comisura de mis labios antes de acomodarse mejor a mi lado, rodeándome con sus brazos.

A mí no me gustaba mucho hablar después de esas ocasiones, era como si mi cuerpo y mi mente necesitasen procesar todo lo ocurrido para no horrorizarse por completo, así que él solo se mantenía abrazándome, tranquilamente.

Terminé suspirando, escondiendo el rostro en el cuerpo esculpido que tenía él, para luego morder suavemente su torso como venganza, lo que le hizo reír y a mí sonrojarme.

       -    No quiero estar dos semanas lejos de ti – se quejó, suspirando.

Ronroneé un poco, entendiendo como se sentía. Eso parecía ser relativamente fácil los minutos posteriores a aquel tipo de actos.

       -    Podemos vernos casi todas las tardes igual – comenté, tratando de animarle.

Él hizo un puchero, lo cual me hizo sonreír a mí, mi cuerpo completamente relajado entre sus brazos de una forma que muchos otros verían como enfermiza y extraña.

Loco, me llamarían.

       -    Solo diles que dejas el apartamento y vivirás conmigo, no pueden negarse cuando eso les supone ahorrarse dinero y asegurarse de que su hijo no viva completamente solo – volvió a replicar.

Lo pensé, sin tenerlo demasiado claro, lo cual me recordó que debería de hacer las maletas para irme a casa de mis padres.

Había prometido que estaría allí para la hora de comer sin falta y, si me quedaba en esa cama, no saldría de ella para entonces.

       -    Hablaré con ellos, pero de todas formas, eso sería, oficialmente, para cuando comenzase el nuevo año escolar en unos meses – musité, enderezándome.

Él suspiró, completamente frustrado, ante lo cual yo solo sonreí, deslizándome fuera de la cama para ir al cuarto de baño, contemplándome unos segundos antes del espejo antes de encender el agua caliente en el grifo.

Tendría que maquillar las marcas del cuello si no quería que mi madre preguntase en exceso, puesto que JongIn se negaba a borrarlas, alegando que todos necesitaban saber que estaba con él.

Apenas borraba las de los mordiscos, y solo porque sabía que no podía exponerse tanto.

Él no me siguió hacia la ducha, pero sí me lo encontré todavía tumbado en la cama, abrazado a una de las almohadas mientras respiraba sobre ella de una forma que me recordaba a un gato.

       -    Entonces diles que en unos días va un amigo a quedarse contigo. Diles que es para que conozcan a tu futuro compañero de piso y que así estén tranquilos – presionó, haciendo otro puchero.

Asentí, sonriendo.

No tenía sentido pelear con JongIn, era como un niño pequeño que siempre obtenía lo que quería.

El que yo estuviese en ese lugar era la prueba más clara de ello, por lo cual no insistí más mientras recogía algunas cosas del armario para ponerlas en una maleta, el menor todavía en mi cama, remoloneando.

Sabía que si le miraba demasiado me uniría a él, por lo que intenté evitarlo y me centré en recoger para irme, si bien una parte muy grande de mí quería resistirse a eso.

Apenas había estado lejos de él algún corto fin de semana desde que me mudé allí, así que la idea de irme por más tiempo me asustaba en más de un sentido.

¿Qué ocurría si aguantaba menos tiempo del esperado sin sangre? ¿Qué ocurría si él encontraba a alguien que le gustase más en ese espacio de tiempo que yo no estaba allí?

Tal vez por eso… solo tal vez, no me resistía a la idea de que él estuviese en mi casa, si bien el tenerlo cerca de mis padres debería de inquietarme.

Sin embargo, estaba bien para mí.

Suspiré cuando miré el reloj y vi que era el momento de marcharme, colocándome bien la ropa y el cabello antes de mirar una última vez a JongIn, que seguía tumbado en la cama mirándome  como si me fuese a la guerra y no a casa de mis padres, apenas en el otro lado de la ciudad.

       -    En cuatro días, ¿te parece bien? – pregunté, viendo como su mirada de iluminaba y sonreía.

Asintió, lo que me hizo suspirar un poco, con una sonrisa en los labios, pensando que, probablemente, yo me sentía mucho más aliviado que él sin motivo.

Solo me acerqué a la cama a robarle un beso, aún cuando era una idea terrible, puesto que todo mi cuerpo deseaba envolverse a su alrededor y no marcharme, pero me resistí de nuevo, saliendo por la puerta de la habitación.

Aquel, ciertamente, no era mi hogar. Estaba lleno de criaturas que, si quería, podrían acabar conmigo pero… a veces, no me importaba tanto.

Porque JongIn estaba allí, supuse, algo que me hizo suspirar nostálgico tal cual puse un pie fuera de la mansión, los empleados que me había cruzado despidiéndose de mí tranquilamente.

Echar de menos a alguien que estaba a unos pocos pasos… Kim JongIn, definitivamente, había cambiado mi vida.


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Y hasta aquí la historia... ¿qué os parece?

Sé que no es muy buena... también sé que no es nada original... pero a ver, son vampiros, los vampiros muerden y beben sangre... aparte de eso no sabía que poner... al menos el mío no brilla a la luz del sol XD.

Ok ya, dejo de burlarme, yo admito que tuve una época crepúsculo... aunque siempre fui más del Team Jacob <3.

Siento si hay muchos errores ortográficos... según el corrector, no hay... pero siempre se escapa algo y como es un oneshot larguito pues seguro que al revisarlo alguno no vi ^^'...

Igual espero que os haya gustado... o al menos que no os haya disgustado mucho (?) y pues.... bonit fin de semana, que ya es vierneees!!

Solo decir que un poco más abajo están toda las otras actualizaciones de la semana y que...

Cuidaos mucho!!

PD: y muchas gracias por pasaros por el blog a leer!!

Además... Vico... en serio, espero que no te haya decepcionado mucho <3.


8 comentarios:

  1. Holis ^^

    Solo diré .... asdfghjlk ♥ asdfghjklñ ¡Muchas gracias por escribir algo tan hermoso, sensual y adictivo!

    El Kaisoo es mi segunda OTP favorita y me encanta que los hayas reencarnado en estos personajes. Cuando pensé en la historia, te juro que jamas creí que saldría algo que me dejara con tantas ganas de mas.... aunque viniendo de ti era imposible no quedar con ganas de seguir leyendo mas.... ♥

    Te juro juradito que leer que los dos bebían sangre del otro me paralizo hasta casi infartarme. Nunca había leído algo así... y simplemente me recordé viendo la película de Twilight .... en serio... La historia es merecedora de verse en pantalla de cine, con estos actores y tu de directora. Pagaría todo el dinero del mundo por ver una película así.... Podría morir completamente feliz.

    Las hormonas se me alborotaron por completo y estoy totalmente agradecida de que hallaras un tiempito para crear algo tan impresionante. Te juro que nunca se como pagarte por crearme historias que asesinan mi mente y me dejan en shock. Definitivamente eres una gran escritura y mereces un premio...

    Muchas gracias de todo corazón por animarte a recrear mis locas esperanzas yaoistas(?) y animarme los días con lo que escribes... Es un honor leerte!!

    Nos estamos leyendo por ahí y muchos saludes y abrazos para ti. Chau Chau ♥

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    1. Jajaja bueno muchas gracias a ti por pedirlo (?).

      No suelo escribir estas cosas si no es por pedido porque la fantasía no es lo mío... y bueno yo y el Kaisoo no tenemos tan buena relación como para escribir un fic de ellos simplemente porque sí XD.

      OMG jajaja creo que no tiene nada que ver mi fic con esa películaaa >/////< precisamente no quería hacerlo nada parecido XD pero oui... la idea de que bebiesen los dos se me ocurrió así cuando ya llevaba medio fic... cosas que le pasan a una con el insomnio y eso ;P.

      Me alegra que no te disgustase demasiado >//////< como digo a veces... pues no soy adivina sobre estas cosas y aún con las ideas que se me dan a veces puedo no acertar ^^'....

      Hehehe cuídate mucho estos días y pues... me alegra que sigas recordando mi blog lo suficiente como para pasarte a leer y pedir cositas ;P.

      Nos vamos leyendo!!! Cuídate mucho!!! ^o^ <3

      PD. a mí si me diesen un idol no iba a pedir más en esta vida (?) Sería el premio ideal <3 hehehehe

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  2. Hola.!! Como has estado? .. Espero y bien.
    Kanade reportándose d nuevo. Pero antes, una pregunta.Habían cerrado el blog? Porque en una ocasión, hace tiempo, entre y me apareció una nota de esas de : El autor de este ..... Shalala~ y bueno creí qué cerrado y dije -Pero que fucking?? Me alegro que no ese cerrado ^u•
    Ahora, el KaiSoo.. Waouuuu . Soy shipper kaisoo de corazon. Y de entrada eso ya hace qué me guste el shotfic, bien, pues la tematica estilo vampírica solo me había gustado en SODOMÍA (os recomiendo ese fic. Es kaisoo) Porque ummm vampiros y amor normalmente nos lleva a la famosa saga CREPÚSCULO. Pero tú shot-fic no me ha parecido a lunas viejas y demas. Estuvo genial!!! <3 :3 Plz que sí. La escritura muy buena. No me he dado cuenta de errores ortográficos (aparte de los míos x3) . Siempre me ha encantado como escribes y lo que escribes. Me alegro que sigais con el blog. .. El one-shot me gusta. Sus personalidades •W• :3 .. Casi no hay dialogos, pero eso (a mí parecer lo hiso más misterioso e interesante.

    P. D :. Podria hacer un pedido? O.o plz.
    P. D2 ;. Suerte. XoXo

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    1. Annyeong~~ Hehehe bueno una tirando y tal... que tal tu? ;P

      Aigoo no estaba cerrado... publiqué un anuncio fijo con 1 mes de antelación de que se iba a cambiar el nombre del blog, lo dejé puesto toodo un mes para asegurarme de que todas más o menos sabían, incluso ponía la nueva dirección y eso ^^''... pero pues me di cuenta que mucha gente lo ignoró Y.Y.

      En fin, me alegro que lo hayas reencontrado pues (?) XD.

      Oooh me suena el título, pero no lo he leído... en realidad tengo tan poco tiempo para leer que ni repaso mis propios fanfics cuando los escribo porque si me paro a hacerlo no llego a publicar nada (?) XD.

      Leí crepúsculo... tengo los libros y las películas y... sinceramente... es muy para adolescentes hahaha mirándolo con perspectiva no sé... no es mi estilo ^^'...

      Aww me alegra que te haya gustado de verdad!! Sé que es un poco raro hahaha pero solo se me ocurrió así la cosa ;P. Buff mis errores ortográficos se camuflan, a veces ni el corrector los encuentra y es frustrante tiempo después repasar el fic y verlos ahí \O/.

      Yeah... bueno lo sigo yo sola, las otras administradoras por problemas personales... y en general desaparición total, ya no están... pero pues trato de seguirlo como puedo XD.

      Diálogos... a veces soy enemiga de ellos (?) Solo a veces ;P

      PD. Bueno, los pedidos van en el apartado de pedidos, así que si vas allá y escribes el comentario no hay problema, cumples con las normas y eso ;P

      PD2. Suerte a ti tambieeen!! ^o^

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  3. shit~

    me encantó ♡;; los personajes, la trama, todo :>

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    1. Me alegra mucho que te haya gustado esta pequeña historia ^o^

      Y eso, muchas gracias por leerme y por animarte a comentar!! <3

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  4. Hola, espero que estés bien.
    Tiempo sin comentar, siento eso.
    Me pareció en un principio confuso pero muy claro a la vez, lo que me parece bien puesto que ese tipo de escritura me gusta bastante.
    La relación con un comienzo extraño y el enlace que les pusiste a ambos me pareció emocionante, un Fic fuera de lo común a mi parecer.
    Excelente fanfic debo decir.
    Cuídate.

    † AkiraMar †.

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    1. Hola ^o^

      Jajaja no te preocupes, hay muchas personas que están desaparecidas desde hace meses ;P

      Oh.. creo que es la primera vez que me dicen que mi forma de escribir es confusa pero clara... yo lo definiría más como confusa pero bueno (?) La verdad es que no sé juzgarme a mí misma ^^'....

      Aww me alegra que te haya gustado <3 La verdad es que este tipo de temática es desconocida para mí así que opté por hacerlo a mi estilo: "como salga, sale" y... así quedó la cosa ^^'...

      Me alegra que tuvieses un ratito para pasarte a leer <3.

      Cuídate mucho!! ^o^

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