Oneshot
“Quería morderle, realmente sentía que su
sangre me estaba llamando constantemente, una parte de mí exigiéndome alejarme
de su persona, mientras la otra me empujaba a acercarme. Él no lo sabía, ¿Por
qué debería? Alejarme de él sería lo mejor”. JongIn
POV. KYUNGSOO
Si me detenía a mirar a mi alrededor, difícilmente podría
distinguir entre aquello que es real y aquello que, supuestamente, es
simplemente ficción, no a esas alturas al menos.
Veía las pequeñas pero inconfundibles marcas en mi piel,
específicamente en mi cuello, mientras contemplaba mi imagen reflejada en el
espejo, en uno que no era mía, de la misma forma en la cual tampoco me
pertenecía aquella habitación en la que se encontraba.
No pude evitar acariciarlas, suspirando para mí mismo a
causa del leve estremecimiento que recorrió mi cuerpo entero al recordar el
motivo por el que estaban allí, todas y cada una de ellas, con gran detalle.
Quería volver a mi casa, a mi vida normal y tranquila, a mi
vida llena de ignorancia sobre la realidad, una que no me hacía preguntarme a
cada instante si, simplemente, no me estaría volviendo loco y ya.
Pero no lo estaba, el reflejo que me proporcionaba aquel
espejo de mí mismo lo confirmaba, sin importar que estuviese más o menos
dispuesto a creerlo.
Salí de ese cuarto de baño que bien podría tener el mismo
tamaño que el pequeño apartamento donde yo vivía, cerrando la puerta a mi
espalda todo lo cuidadosamente que pude, caminando lentamente hacia la gran
cama con dosel que había en pleno centro de la habitación para ocultarme entre
las sábanas de color burdeos.
Se sentían frescas contra mi piel, realmente suaves al
tacto, pero… no era mi lugar, no uno donde me sintiese verdaderamente cómodo.
¿Cómo había llegado a ese tipo de situación de la cual no
sabía siquiera cómo escapar?
No sabría decirlo, al menos una parte de mí me decía eso,
pero la otra… la otra realmente sabía que había tenido bastante que ver en
ello.
Había comenzado, probablemente, cuando había entrado en ese
instituto, deseando independizarme un poco de mis padres, al menos durante
algunos días a la semana.
Podría haber ido al instituto que quedaba al lado de casa,
pero no, yo había elegido el que quedaba en la otra punta de la ciudad, con la
excusa de que allí me dejaban apuntarme a las clases de economía doméstica a
pesar de ser un chico.
Eso me había permitido conseguir que mis padres me pusiesen
un pequeño apartamento cerca del nuevo instituto para que n tuviese que perder
tantas horas solo desplazándome de la casa al instituto y viceversa.
Me había encantado la idea cuando me la propusieron, después
de todo, ningún adolescente se iba a quejar por algo como aquello,
especialmente cuando estaba acostumbrado a hacer las tareas del hogar
frecuentemente y eso no representaba problema alguno para vivir solo.
Sin embargo, para algunos podría parecer que era demasiado
joven para vivir por mi cuenta, aunque tampoco había pensado en ningún momento
en buscar un compañero de piso, estaba más que bien yo solo.
Casi había aplaudido de felicidad cuando comenzaron las
clases y pude mudarme por fin, organizando aquel pequeño espacio personal a mi
gusto, preguntándome cual era el uso de separar la cocina del salón si, de
todas formas, estando solo era más cómodo tenerlo todo junto.
Menudeces, no iba a quejarme en serio por algo así.
Mi apartamento apenas tenía una habitación, un baño, un
cuarto para la lavadora y otros trastos, el salón y la cocina. Suficiente para
una sola persona, después de todo.
Sobre las clases, consideraba que el cambio de aires me iba
a sentar realmente bien, por lo cual había estado animado el primer día de
clases aún cuando no era el único de mis antiguos amigos que había optado por
ese instituto en vez de algún otro más cercano.
Chanyeol y Baekhyun me esperaban en
las puertas del nuevo lugar, hablando tranquilamente entre ellos hasta que me
detuve justo en frente.
Baekhyun hyung era el mayor de los
tres y estábamos todos en el mismo curso, aún cuando éramos de años diferentes,
debido a que, después de todo, había nacido algo antes de los inicios oficiales
de las clases y eso solía contar como el mismo curso.
Cosas raras de políticas
estudiantiles, a veces era confuso, pero me gustaba sentir que conocía a
algunos de mis compañeros.
Zi Tao, un amigo chino que había
tenido en el otro instituto, había pensado en unirse a nosotros, pero tras
conocer a Wu Yi Fan, un alumno de intercambio, decidió que se quedaría porque
decía que era su primer amor y que tenía que conseguir una cita con él antes de
acabar los tres años que había de instituto.
En fin, cosas de adolescentes.
Era extraño, tal vez porque jamás
pensé hasta qué punto podría llegar a cambiar mi vida desde el mismo instante
en el que traspasé esas verjas de metal por primera vez.
Mis ojos enseguida habían quedado
puestos en alguien más, un personaje que, ciertamente, no estaba permitido para
alguien como yo, aunque jamás hubiese llegado a imaginar hasta qué punto era
cierto ese pensamiento si no lo hubiese visto con mis propios ojos.
Kim JongIn.
Todos decían que, además de ser
alguien mortalmente serio y exigente, alguien que se mantenía alejado de
prácticamente todos, tenía cierto magnetismo que hacía imposible que el mundo
no le mirase al pasar, aún cuando lo hiciese con un semblante más bien
indiferente.
Tal vez porque, igual que era serio
y parecía inalcanzable en más de un aspecto, casi todos sabían que podía tener
a sus pies, por no decir en su misma cama a cualquiera que se le antojase, no
importaba el momento.
Evidentemente, apenas era una
relación que duraba unos días, un par de semanas a lo mejor, pero nunca pasaba
de ahí.
JongIn no era conocido por
relaciones duraderas precisamente y nadie parecía objetarlo, más bien, todas
parecían encantadas de haber sido lo suficientemente afortunadas como para ser
tocadas por él.
Él estaba en mi aula, al parecer lo
habían subido de nivel rápidamente incluso antes de entrar en ese instituto,
demostrándome rápidamente que no mentían cuando decían que él era alguien…
diferente.
Pasé gran parte de mi primer año
escuchando toda clase de comentario en los que a las aventuras amorosas de
JongIn se refería, algo a lo que terminé acostumbrándome con el paso de los
meses.
En realidad, apenas había hablado con él
en más de dos o tres ocasiones, probablemente porque no teníamos demasiado en
común tampoco.
Yo era del tipo tímido y tranquilo, no me
gustaba llamar la atención más de lo necesario, eso solo conseguía traer
problemas, así que era mejor mantenerse en el anonimato.
De esa forma, el no relacionarme con
alguien como JongIn era una decisión completamente lógica, excepto cuando la
ocasión lo requiriese, como en algún pequeño trabajo en grupo que habíamos hecho
en clase sobre argumentar brevemente con un compañero si estábamos a favor o en
contra de lo que nos hubiesen contado en clase ese día.
Generalmente, las chicas del aula se
peleaban por el honor de formar pareja con el menor, sin embargo, él solo las
miraba de arriba abajo y las desestimaba, preguntándole a algún chaval que
estuviese cerca para hacer aquello juntos.
Así había terminado redactando con él
alguno de esos pequeños ejercicios, principalmente porque Baekhyun y Chanyeol
solían ir en el mismo equipo, de forma que yo tenía que buscarme a alguien más
para ello. Era entonces cuando el menor aparecía ante mí, preguntándome si
estaba bien hacerlo conmigo.
Era extraño, puesto que nunca me había atrevido
a decirle que no cuando esos ojos se clavaban en los míos profundamente, haciéndole
sitio en mi pupitre para trabajar conjuntamente.
Nunca me había parado a pensar por qué
siempre me elegía a mí para ese tipo de cosas, únicamente lo alegaba a que los
demás ya tenían con quien hacerlo y nosotros no, simple y llanamente.
Qué iluso… sin embargo, lejos de las
palabras que intercambiábamos en los diez minutos que duraba el ejercicio, no
hablábamos más.
En realidad, estaba completamente seguro
de que lo único que él sabía de mí era que me llamaba Do KyungSoo, que era un
año mayor a él y que mi pupitre en clase estaba dos lugares detrás del suyo,
claro que ni yo le había preguntado nunca a él nada personal, de la misma forma
que él actuó igual conmigo, tal vez, con una diferencia, y era que yo sí sabía
cosas sobre él, aunque fuese a través de lo que oía en los pasillos.
Tal vez por eso me sorprendió un poco
percibir un sutil cambio en JongIn en nuestro segundo curso, algo que creía
imaginar.
Tenía la sensación de que sus ojos se
posaban en mí de forma algo excesiva, pero lo acucié al sentarme delante de él,
en diagonal, simplemente porque Baekhyun y Chanyeol habían decidido que se
centrarían más en ese curso y querían sentarse en lugares más cercanos al
profesor.
Excusas, claramente tendría que haber sido
mucho más intuitivo en lo que a JongIn respectaba, pero sus romances en un lado
y otro continuaban, así que no vi necesario molestarme por algo que yo mismo
debía de estar imaginando sin duda alguna.
Sin embargo, durante las vacaciones de
verano antes de comenzar el nuevo semestre, me di cuenta de que, después de
todo, no había sido solo yo.
Fue en la fiesta que se celebró después de
terminar los primeros exámenes parciales del curso, en casa de uno de los
alumnos un par de cursos por encima de nosotros.
Me había perdido la celebración durante el
primer año por asuntos familiares varios, pero mis dos hyungs me convencieron
de ir esa vez, aún cuando no era de esos a los que les fascinaba el ambiente de
fiesta típica en la cual el alcohol y las drogas estaban a la orden del día.
La primera parte del curso no había sido
especialmente difícil, pero sí algo estresante, puesto que la cantidad de
deberes, trabajos y pequeños test se había incrementado en relación al año
anterior, pero no era tan malo como algunos decían que era.
Así pues, esa noche fui a mi primera
salida oficial con mis dos amigos, como siempre, dispuesto a no destacar
demasiado, aunque solo iba a quedarme un rato para ver el ambiente y luego me
marcharía.
Como esperaba, en cierta forma, no dejé de
escuchar comentarios sobre cuál de todas esas chicas vestidas cada cual más
indecente, por no decir malas palabras, sería la que terminaría en una cama con
el moreno.
O en unos baños.
A veces me preguntaba cuál era el objetivo
de sentirse realizada al pasar por las mismas manos que habían tocado a tantas
otras.
¿Sería que tenían la esperanza de ser la
que consiguiese quedarse definitivamente con JongIn?
Yo mismo me había llegado a preguntar qué
era lo que hacía para que todas deseasen estar con él. ¿Tan bueno era? Tan solo
era un niño.
Uno bastante crecido, como bien decía
Chanyeol cuando quería molestar a Baekhyun, normalmente esos días en los que
estaba frustrado porque el alto se había llevado una atención que creía
pertenecerle.
Cosas raras de la pareja, a veces era como
si tuviesen su propio idioma y solo de entendiesen entre ellos.
Esa noche no pude evitar el preguntarme
eso nuevamente, mientras le veía rodeado de un montón de chicas tratando de
llamar su atención de formas desconcertantes, aún cuando él parecía ignorarlas
y seguía conversando con sus amigos.
A algunos los conocía de vista, como a Oh
Sehun, pero a otros no, como al que llevaba el pelo largo hasta los hombros.
Inicialmente había pensado que era una
chica, al menos hasta que noté la ausencia de pecho, no importaba como lo
mirase.
Conforme habían pasado las primeras horas,
más ganas sentía de marcharme de allí, aunque Baekhyun se empeñaba en
mantenerme allí “un poco más”, asegurándome que después la cosa mejoraría, pero
solo parecía empeorar.
La gente, antes charlando y bailando
amenamente, había pasado a estar magreándose en los rincones o a, directamente,
restregarse en el salón de esa casa, sin querer llegar al final del pensamiento
cuando veía que parejas y pequeños grupos subir las escaleras.
Quise aprovechar el momento en el cual mis
dos amigos me dejaron solo para ir a buscar algo más de beber para irme, sin
embargo, algo me lo impidió.
Algo que no supe reconocer inicialmente
pero que me estremeció por completo cuando por fin di con él.
Los ojos de JongIn.
Esos que estaban fijamente puestos en mí a
medida que se acercaba hacia donde yo estaba a través de la multitud presente.
Me sonrió de forma pecaminosa cuando se
recostó en la pared desde donde yo había estado observando la sala, comenzando
a entender qué era lo que tenía exactamente el menor cuando se quitaba la
máscara de chico serio.
Sexo, poder, confianza, dominio. Eso era
un resumen de lo que me mostraba su rostro, aunque bien podría ser a causa del
alcohol que había tomado con anterioridad el que me sintiese acechado por un
depredador.
- ¿Hyung? No parece que te diviertas mucho. ¿Quieres que
te acerque a tu apartamento? – preguntó, sonriendo.
Si la propuesta que me hizo no me
desconcertó lo suficiente, su tono de voz lo hizo más.
¿Kim JongIn iba a abandonar una fiesta por
mí? Ver para creer. Era inconcebible. Sin embargo, algo me llevó a asentir, sin
ser muy bien consciente del porqué.
Tal vez, porque no podía decirle que no
cuando me miraba fijamente con esos ojos.
Aún con todo, una pequeña pregunta se
instaló en mi mente cuando me arrastró hacia la calle y comenzó a caminar, como
conociendo el camino hacia mi apartamento.
¿Cómo sabía él que vivía en un apartamento
y no en una casa con mis padres o lo que fuese?
Eso tendría que haberme dado una pista,
realmente debería, pero mi cuerpo se dejó llevar, aún cuando mi mente no estaba
especialmente embotada por el alcohol, siguiendo a esa figura que caminaba a
pocos centímetros de mí, sosteniendo mi mano.
No sabía muy bien porqué la estaba sosteniendo,
ni siquiera cuando la había llegado a tomar, pero ahora sí podría decirlo.
Era, simplemente, ese magnetismo que tenía
el menor, el que hacía que todo estuviese bien si estabas con él, porque su sola
presencia era capaz de absorber todo lo demás.
Todo, hasta el punto en el que me encontré
besándole en el portal de mi edificio, dejándome guiar hacia mi propio
apartamento, como si él lo conociese mejor que yo.
Las partes de esa noche que le siguieron a
esa escena estuvieron borrosas durante un largo tiempo, uno durante el cual me
negué a creer que me había acostado con un hombre, así como así.
Con un compañero de mi clase.
La idea de que había sido un mero sueño,
un espejismo, me acompañó durante todas las vacaciones de verano, aunque apenas
fuesen tres semanas, puesto que estaba solo en mi apartamento cuando amaneció.
Mi cuerpo no tenía marca alguna, si bien
sentía como si me hubiesen dado una paliza, pero lo atribuí a la resaca, Chanyeol
decía que era habitual sentirse como atropellado por un tráiler cuando eso
ocurría, así que eso me esforzaba en pensar cada vez que me miraba al espejo.
Había sido yo, ya estaba, lo de JongIn probablemente
no había ocurrido, tal vez porque no supe nada de él en esas tres semanas.
Sin embargo, en ese corto espacio de
tiempo, comencé a sentirme cansado, muy cansado realmente, soñoliento la mayor
parte del día.
Dormía mucho, eso me decían mis padres,
puesto que había ido hasta casa a pasar esos días con ellos, llegando incluso a
preguntarme si no estaría enfermo, insistiendo en llevarme al médico.
Me negué, no era como si me doliese algo,
simplemente, tenía sueño y estaba cansado, seguramente solo tenía un poco de
anemia y cosas de esas que se iban con un poco de ejercicio y buena
alimentación.
El problema era que el sueño me quitaba el
hambre y, evidentemente, mi energía para hacer un mínimo de ejercicio eran,
cuanto menos, nulas, pero igualmente me negué a ir a ningún lado, aunque
prometí a mis padres que iría cuando comenzasen las clases porque el hospital
quedaba más cerca de mi apartamento.
No fui, evidentemente, después de ese
breve descanso en el que dormir me impedía pensar, comencé las clases con
normalidad.
Con una relativa más bien, puesto que mi
estado parecía empeorar cada día un poco más, si bien al inicio solo era un poco
de fatiga, para cuando empecé las clases se me hacía casi un reto abandonar la
cama.
¿Estaría enfermo de verdad?
No quería pensarlo, no realmente, pero tras
una semana de rutina, algo me decía que no podía apenas con mi alma. Ni
siquiera creía tener fuerzas necesarias para ir hasta la casa de mis padres ese
primer fin de semana.
Ya ni hablemos de cómo me sentí cuando el
sonido del timbre me despertó el sábado por la noche, sin tener muy claro
cuándo había caído dormido sobre la cama mientras estaba leyendo un rato,
arrastrándome hasta el borde para levantarme.
Solo eso me provocó mareos serios, pero
tomé algo de aire y caminé hacia la puerta, únicamente para encontrarme a
alguien que no esperaba ver.
JongIn, de nuevo.
- Sabes hyung… creo que tengo algo que puede ayudarte –
musitó, entrando a mi apartamento.
Suspiré suavemente cuando sentí esos
brazos rodear mi cintura bajo las sábanas que me cobijaban, alejándome de
aquellos recuerdos que ahora me mantenían en esa situación.
- Escuché que te levantabas hace rato – susurró en mi
oído, pegando mi espalda a su torso.
Asentí tras escuchar su voz, sin
sorprenderme porque me hubiese oído caminar brevemente hasta el baño y volver a
primera hora de la mañana, cuando difícilmente alguien estaba despierto,
especialmente siendo las vacaciones de invierno.
Apenas habían comenzado hacía un par de
semanas y tendría que volver con mis padres pronto, supuestamente, aunque
JongIn se resistía a dejarme ir, aunque fuese por un corto período de tiempo.
- ¿Todavía piensas en volver con tus padres? Diles que
estás de viaje con la clase – comentó, obligándome a dar media vuelta en sus
brazos.
Sus ojos se posaron sobre los míos tan
pronto me hube acomodado de nuevo, el cabello la caía graciosamente sobre
ellos, sin llegar a cubrirlos realmente, pero dándole un aspecto en cierta
forma tierno y sexy a la vez.
JongIn era un conjunto de paradojas que no
sabía si quería llegar a conocer más profundamente a esas alturas.
- Son mis padres. Que no sospechen nada aún ya es un
milagro, no puedo decirles que no iré en todas las vacaciones de navidad, son
tres meses JongIn – respondí, suspirando.
Era estúpido, pero me sentía realmente
bien entre sus brazos, ¿tal vez por el lazo de dependencia que había entre
ambos? No lo sabía bien.
Él hizo una mueca desagradable antes de
acercarme más a él, sus labios buscando los míos suavemente, de forma
juguetona, empujándome a contestar, aunque lo hacía de forma lánguida,
tranquila.
Siempre había sido así, incluso en esa
primera vez que tardé tanto tiempo en recordar, la que lo había causado todo.
- No puedes alejarte de mí tanto tiempo, lo sabes –
replicó, como un niño pequeño, haciéndome gemir cuando sus dientes rasgaron un
poco la piel de mi labio.
Se rió ante eso, deslizando la lengua por
la pequeña obertura antes de volver a besarme, haciéndome suspirar,
acomodándome en la cama para que él su pusiese encima de mí, entre mis piernas.
Sabía eso, ese había sido el motivo por el
cual él había aparecido en mi puerta cuando comenzaron las clases, el motivo
por el cual me había sentido cada día más débil después de esa noche.
Porque necesitaba su sangre.
Me sonrió de lado cuando se separó de mí y
comenzó a bajar por mi cuello, acariciando mi piel de forma muy suave con sus
colmillos, unos que no había sido capaz de ver antes, sin llegar a perforar la
piel, tan solo jugando conmigo.
Vampiro.
Había querido correr cuando me contó esa
estupidez si no hubiese estado metido hasta el cuello en el asunto en ese
instante.
Me quejé un poco cuando terminó pinchando
un lado de mi cuello y él solo se rió, deslizando la lengua para que no saliese
sangre, mientras seguía descendiendo por mi cuerpo de esa forma.
- Que viva con ellos no significa no poder vernos cada… ¿dos
semanas? – sugerí, cerrando los ojos.
Ese era el tiempo aproximado que estaba
bien lejos de él antes de sentirme realmente cansado, algo más que levemente
fatigado por las mañanas o las noches, pero él difícilmente cedería, lo sabía
bien.
Negó con la cabeza, sin contestar con más
mi pregunta, haciéndome suspirar mientras se acercaba peligrosamente a la zona
baja de mi estómago, retirando las sábanas en el proceso.
Intuía lo que podría hacer, le conocía,
por lo cual solo gemí suavemente cuando, finalmente, sus colmillos se hincaron
en la cara interna de mi muslo derecho, excesivamente cerca de mi erección,
justo unos milímetros por debajo del borde de aquella pequeña y casi inútil
ropa interior, puesto que apenas tapaba lo que debía.
JongIn sentía una preferencia extraña por
esa zona de mi cuerpo cuando tenía que beber sangre, algo que había descubierto
pronto en esos cinco meses.
- Soo hyung, estás atado a mí, más de lo que yo pueda
estarlo a ti, eso es poco – sonrió, deslizando la lengua por las dos
perforaciones cuando terminó.
Separé un poco más las piernas para darle
algo más de espacio cuando volvió a morder, retirando el borde de la tela que
me cubría para hacerlo más cerca de mi ingle, haciéndome gemir un poco más por
la sensación.
Era extraño a un nivel inimaginable que,
de todas formas, me gustaba, que él solo me utilizase a mí para eso.
Ese era el motivo por el cual solía
cambiar tanto de chica anteriormente, porque, supuestamente, no debía ligarse a
alguien como yo.
A alguien… normal.
Cuando JongIn había aparecido ese
atardecer en mi casa me había ofrecido un trato, uno que parecía simple, pero que
indicaba mucho más de lo que parecía.
Su sangre a cambio de recuperarme.
Porque él había ocasionado eso, porque él
era el motivo de que no recordase nada de esa noche en la que estuvimos juntos.
Me confesó que se había dejado llevar
demasiado conmigo, que no pretendía hacerlo pero que no había podido evitarlo,
el morder mi cuello, beber de mí… hasta el punto de casi matarme.
Podría haberme dejado morir, deshacerse
del cuerpo y listos y, sin embargo, simplemente me había dado sangre para recuperarme.
Algo que no debía hacer… no si no quería
que terminásemos como en ese mismo instante.
Por su culpa, por su error, ahora
necesitaba de él cada poco tiempo para no sentirme mal, porque era eso… o
morir.
Y yo no quería morir.
Estaba atado de por vida a JongIn, al
menos el tiempo que él desease estar vinculado a mí por algo como eso.
Una parte de mí seguía odiando al menor
por obligarme a vivir así, a tener que depender de él, pero la otra… a la otra
le daba igual y se negaba a dejarle, en salir de esa mansión en la que estaba.
JongIn había insistido hasta el cansancio
hasta que había ido a vivir allí, donde tenía mi propia enorme habitación, aún
cuando él solía dormir conmigo la mayor parte de las noches.
Mis padres seguían pensando que vivía en
el pequeño apartamento que ellos pagaban, puesto que no les había dicho nada,
ni siquiera sabría cómo justificarlo.
Mordí mi labio inferior cuando la lengua
de JongIn acarició mi piel, sus manos deslizándose por mis muslos para retirar
la única prenda que llevaba puesta, ronroneando cerca de mi torso con una
sonrisa en sus labios.
La familia de JongIn pensaba que solo era
un capricho pasajero, pensaban que los “humanos” solo estaban bien para un
pequeño rato, que JongIn se cansaría pronto de mí.
Él me había asegurado que no era así, por
eso había decidido vincularse a mí. Eso significaba… que si yo no podía
alejarme de JongIn, él tampoco de mí.
- Siguen siendo mi familia – susurré, no queriendo
perder el hilo de la conversación.
El menor bufó sobre mi piel, retomando el
recorrido que estaba trazando con su lengua por mi piel, acariciándome con las
manos los muslos, acercándose peligrosamente hacia cierto punto que le gustaba
demasiado.
Quise cerrar las piernas cuando rozó con
un dedo mi entrada, sacándole una suave risa ante el gesto, puesto que solo
necesitó hacer presión con sus rodillas para dejarme en el mismo lugar,
haciéndome girar el rostro con algo de vergüenza.
Incansable, esa era la palabra que podía
utilizar para describir a JongIn en ese aspecto.
Probablemente dejaba a las pobres chicas
con las que antes tenía aventuras porque las hubiese desangrado si las hubiese
mantenido durante demasiado tiempo.
JongIn tendía a alimentarse mientras
teníamos relaciones. Eso hacía que ambas cosas sucediesen demasiado, ya fuese
porque tenía hambre de una cosa u otra.
No me afectaba, excepto por el hecho de
que era extenuante. Si él se alimentaba, yo también, eso hacía que él pudiese
beber sin peligro siempre que yo hiciese lo mismo.
- No hace ni tres horas JongIn – protesté, sonrojándome.
Él solo se rió, sabiendo de qué hablaba,
pero no pensaba claudicar, nunca lo hacía y yo… tampoco me quejaba en exceso.
Jadeé un poco cuando introdujo el primer
dígito, evidentemente sin mucha dificultad a esas alturas. Lo que me sorprendía
era que siguiese estando estrecho cuando me penetraba con su miembro.
- Siempre tengo hambre de ti – jugueteó, buscando mis
labios.
Suspiré, resignado, si bien mi corazón
latía con fuerza ante ese tipo de palabras que, para bien o para mal, conseguían
camelarme siempre, sin importar las veces que pudiese escucharlas.
Me gustaba sentir a JongIn en todos los
aspectos, sus manos sobre mi cuerpo, su piel contra la mía, su aliento rozando
mi cuello antes de besarlo, de morderme suavemente, el olor de su piel cuando
me ofrecía a mí su sangre.
Todo, por escabroso que sonase, aún cuando
al principio me había negado a esa realidad.
El calor de sus labios sobre los míos me
obligaba a dejarme envolver por él, como siempre, perdiendo la noción del
tiempo y del espacio, centrándome únicamente en acariciar su lengua con la mía.
La sensación de humedad era fascinante,
hacía que me cosquillease la piel con cada pequeño roce, que temblase como una
pequeña y débil hoja, expectante por cada movimiento.
Una de las manos del menor seguía jugando
con mi cuerpo, recorriéndolo de un lado a otro sin un patrón determinado,
mientras la otra insistía en abrir un poco más mi cuerpo, haciéndome jadear
dentro de ese beso.
Uno que no quería dejar ir, no importaba
que necesitase el aire para respirar.
Mi cuerpo pedía más roces, más sensaciones
electrizantes que me hiciesen olvidar todo lo que me rodeaba, que me
envolviesen en esa agradable bruma que espesaba mi mente y me convertía en un
animalito lleno de necesidad que solo quería saciar.
Necesidades que solo permitía que JongIn
calmase.
Nadie me había tocado aparte de él y no lo
necesitaba para saber que él sería el único.
Lloriqueé un poco cuando introdujo el
segundo dedo y empezó a separar ambos en mi interior, buscando estirar algo
que, de todas formas, estaba demasiado acostumbrado a su trato como para
molestarse en algo así, pero el menor seguía empeñándose en ser mínimamente
cuidadoso.
Al menos, hasta que tuve que separar sus
labios de los míos para que el oxígeno entrando en mis pulmones, permitiéndome
mordisquear su labio inferior antes de eso.
- Te quiero dentro – murmuré, algo suplicante.
No sabía si solo me ocurría a mí, pero una
vez empezaba, el deseo y las ganas de terminar con todo aquello me llenaban,
como un huracán venido de la nada que me arrastraba sin remedio, sin una
dirección fija que me confundía.
¿Juego previo? Podría decir que no había
un solo momento en mi vida con JongIn en la que no fuese algún tipo de
preliminar que terminaba en esa situación.
Él sonrió de esa forma pecaminosa que me
había encandilado la primera vez, retirando sus dígitos para alzarme los
muslos, rodeándomelos con los brazos por propia iniciativa.
Me gustaba ver el rostro del menor cuando
se introducía en mi interior, lentamente, estirando mis paredes para acogerle,
sus brazos a cada lado de mi cuerpo sosteniendo su peso hasta que llegaba al
final.
Solté un largo suspiro por la cálida
sensación que me recorrió, incitándole a moverse con mis propias caderas.
En esos momentos no pensaba en
absolutamente nada más que en mi cuerpo siendo invadido, en la cantidad de
sensaciones que parecían llenarme con cada movimiento de su pelvis, con cada
intromisión, con cada roce de sus manos jugando con mi cuerpo, decantándose
siempre por mis botones erectos, listos para ser acariciados de forma dolorosa.
¿Estaba mal? A saber.
Cerré los ojos cuando él se presionó más
contra mí, siendo el menor quien sostenía ahora mis piernas para entrar con más
fuerza en mi interior, haciéndome jadear cada vez de forma más ahogada.
Parecía costarme coordinar las emociones
que me invadían con la necesidad de respirar.
La bruma alrededor de mis sentidos parecía
espesarse cada vez más, mi cuerpo moviéndose por inercia para corresponder a los
movimientos de JongIn, centrándome un poco en mi propio placer.
Me dolía el bajo vientre casi más de lo
que lo hacía mi erección desatendida, alargando una de mis manos para
acariciarme a mí mismo, lo que sacó una pequeña risa en el moreno, que se
inclinó hacia mí para besarme.
- Me encantas – musitó, mordiendo mi labio inferior.
Gemí por esa sensación, sabiendo que su
lengua estaba lamiendo las gotitas de sangre que se habían formado, quejándome
cuando creí que era mi turno, lo que provocó que me besase con ahínco esa vez.
Volví a lloriquear cuando detuvo todo
movimiento de golpe, alejándome la mano de mi miembro, mi cuerpo tenso,
esperando por una liberación que había sido detenida de forma brusca.
La sonrisa en sus labios se ensanchó, de
la misma forma que sus ojos se veían dilatados y más oscuros.
Me gustaba y disgustaba lo que venía en
ese momento.
El menor acercó una de sus muñecas a sus
labios, clavando los labios en ella lo suficiente como para ver un pequeño hilo
de sangre comenzar a caer de ella, sus ojos brillantes mientras los fijaba en
los míos.
Me sonrojé cuando extendió su brazo y
apoyó su mano en el colchón junto a mi rostro, inclinando su cuerpo hasta que
su rostro rozó el mío, deslizando sus labios hasta mi cuello, lo que me hizo
suspirar.
Giré la cabeza, dejando que mi lengua se
deslizase por aquellos dos puntos que abrían su piel, dejándome llevar por ese
sabor extraño que llenaba mis sentidos, sin tener en cuenta sus labios rozando
mi cuello, a la espera de que cerrase mis labios sobre las marcas y succionase
un poco para hacer él lo mismo conmigo.
Gemí cuando sus colmillos se hincaron en
mi piel de forma suave y fluida, mi lengua jugando con su muñeca mientras la
sangre escurría suavemente por mis labios.
Debería de asquearme, pero era un acto tan
íntimo el que compartíamos que solo podía sonreír cuando di una lamida más,
justo cuando él volvía a introducirse dentro de mí de una sola vez, haciéndome
jadear.
Sabía que él había hecho lo mismo,
manteniéndonos así apenas unos segundos, mis sentidos perdidos entre la sangre,
su respiración en mi cuello y su erección profanando mi interior de forma
exageradamente deliciosa.
Nadie podría entender jamás que eso fuese
suficiente para hacerme llegar hasta el límite, apenas notando cuando el menor
se separó de mi cuello para lamer las dos heridas que había dejado en él,
esperando a terminar él mismo antes de hacer lo mismo con las que se había
hecho en la muñeca.
Mi cuerpo tardó un rato en dejar de
temblar suavemente, el menor retirándose de mi interior lentamente, disfrutando
una última vez de ese roce antes de dejarse caer a mi lado.
Había que cambiar las sábanas… otra vez.
Al menos JongIn tenía personal suficiente
como para mandar que las cambiasen veinte
veces al día si es que hacía falta.
El moreno me sonrió, besando la comisura
de mis labios antes de acomodarse mejor a mi lado, rodeándome con sus brazos.
A mí no me gustaba mucho hablar después de
esas ocasiones, era como si mi cuerpo y mi mente necesitasen procesar todo lo
ocurrido para no horrorizarse por completo, así que él solo se mantenía
abrazándome, tranquilamente.
Terminé suspirando, escondiendo el rostro
en el cuerpo esculpido que tenía él, para luego morder suavemente su torso como
venganza, lo que le hizo reír y a mí sonrojarme.
- No quiero estar dos semanas lejos de ti – se quejó,
suspirando.
Ronroneé un poco, entendiendo como se
sentía. Eso parecía ser relativamente fácil los minutos posteriores a aquel
tipo de actos.
- Podemos vernos casi todas las tardes igual – comenté,
tratando de animarle.
Él hizo un puchero, lo cual me hizo
sonreír a mí, mi cuerpo completamente relajado entre sus brazos de una forma
que muchos otros verían como enfermiza y extraña.
Loco, me llamarían.
- Solo diles que dejas el apartamento y vivirás conmigo,
no pueden negarse cuando eso les supone ahorrarse dinero y asegurarse de que su
hijo no viva completamente solo – volvió a replicar.
Lo pensé, sin tenerlo demasiado claro, lo
cual me recordó que debería de hacer las maletas para irme a casa de mis
padres.
Había prometido que estaría allí para la
hora de comer sin falta y, si me quedaba en esa cama, no saldría de ella para
entonces.
- Hablaré con ellos, pero de todas formas, eso sería,
oficialmente, para cuando comenzase el nuevo año escolar en unos meses –
musité, enderezándome.
Él suspiró, completamente frustrado, ante
lo cual yo solo sonreí, deslizándome fuera de la cama para ir al cuarto de
baño, contemplándome unos segundos antes del espejo antes de encender el agua
caliente en el grifo.
Tendría que maquillar las marcas del
cuello si no quería que mi madre preguntase en exceso, puesto que JongIn se
negaba a borrarlas, alegando que todos necesitaban saber que estaba con él.
Apenas borraba las de los mordiscos, y
solo porque sabía que no podía exponerse tanto.
Él no me siguió hacia la ducha, pero sí me
lo encontré todavía tumbado en la cama, abrazado a una de las almohadas
mientras respiraba sobre ella de una forma que me recordaba a un gato.
- Entonces diles que en unos días va un amigo a quedarse
contigo. Diles que es para que conozcan a tu futuro compañero de piso y que así
estén tranquilos – presionó, haciendo otro puchero.
Asentí, sonriendo.
No tenía sentido pelear con JongIn, era
como un niño pequeño que siempre obtenía lo que quería.
El que yo estuviese en ese lugar era la
prueba más clara de ello, por lo cual no insistí más mientras recogía algunas
cosas del armario para ponerlas en una maleta, el menor todavía en mi cama,
remoloneando.
Sabía que si le miraba demasiado me uniría
a él, por lo que intenté evitarlo y me centré en recoger para irme, si bien una
parte muy grande de mí quería resistirse a eso.
Apenas había estado lejos de él algún
corto fin de semana desde que me mudé allí, así que la idea de irme por más
tiempo me asustaba en más de un sentido.
¿Qué ocurría si aguantaba menos tiempo del
esperado sin sangre? ¿Qué ocurría si él encontraba a alguien que le gustase más
en ese espacio de tiempo que yo no estaba allí?
Tal vez por eso… solo tal vez, no me
resistía a la idea de que él estuviese en mi casa, si bien el tenerlo cerca de
mis padres debería de inquietarme.
Sin embargo, estaba bien para mí.
Suspiré cuando miré el reloj y vi que era
el momento de marcharme, colocándome bien la ropa y el cabello antes de mirar
una última vez a JongIn, que seguía tumbado en la cama mirándome como si me fuese a la guerra y no a casa de
mis padres, apenas en el otro lado de la ciudad.
- En cuatro días, ¿te parece bien? – pregunté, viendo como
su mirada de iluminaba y sonreía.
Asintió, lo que me hizo suspirar un poco,
con una sonrisa en los labios, pensando que, probablemente, yo me sentía mucho
más aliviado que él sin motivo.
Solo me acerqué a la cama a robarle un
beso, aún cuando era una idea terrible, puesto que todo mi cuerpo deseaba
envolverse a su alrededor y no marcharme, pero me resistí de nuevo, saliendo
por la puerta de la habitación.
Aquel, ciertamente, no era mi hogar.
Estaba lleno de criaturas que, si quería, podrían acabar conmigo pero… a veces,
no me importaba tanto.
Porque JongIn estaba allí, supuse, algo
que me hizo suspirar nostálgico tal cual puse un pie fuera de la mansión, los empleados
que me había cruzado despidiéndose de mí tranquilamente.
Echar de menos a alguien que estaba a unos
pocos pasos… Kim JongIn, definitivamente, había cambiado mi vida.
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Y hasta aquí la historia... ¿qué os parece?
Sé que no es muy buena... también sé que no es nada original... pero a ver, son vampiros, los vampiros muerden y beben sangre... aparte de eso no sabía que poner... al menos el mío no brilla a la luz del sol XD.
Ok ya, dejo de burlarme, yo admito que tuve una época crepúsculo... aunque siempre fui más del Team Jacob <3.
Siento si hay muchos errores ortográficos... según el corrector, no hay... pero siempre se escapa algo y como es un oneshot larguito pues seguro que al revisarlo alguno no vi ^^'...
Igual espero que os haya gustado... o al menos que no os haya disgustado mucho (?) y pues.... bonit fin de semana, que ya es vierneees!!
Solo decir que un poco más abajo están toda las otras actualizaciones de la semana y que...
Cuidaos mucho!!
PD: y muchas gracias por pasaros por el blog a leer!!
Además... Vico... en serio, espero que no te haya decepcionado mucho <3.



Holis ^^
ResponderEliminarSolo diré .... asdfghjlk ♥ asdfghjklñ ¡Muchas gracias por escribir algo tan hermoso, sensual y adictivo!
El Kaisoo es mi segunda OTP favorita y me encanta que los hayas reencarnado en estos personajes. Cuando pensé en la historia, te juro que jamas creí que saldría algo que me dejara con tantas ganas de mas.... aunque viniendo de ti era imposible no quedar con ganas de seguir leyendo mas.... ♥
Te juro juradito que leer que los dos bebían sangre del otro me paralizo hasta casi infartarme. Nunca había leído algo así... y simplemente me recordé viendo la película de Twilight .... en serio... La historia es merecedora de verse en pantalla de cine, con estos actores y tu de directora. Pagaría todo el dinero del mundo por ver una película así.... Podría morir completamente feliz.
Las hormonas se me alborotaron por completo y estoy totalmente agradecida de que hallaras un tiempito para crear algo tan impresionante. Te juro que nunca se como pagarte por crearme historias que asesinan mi mente y me dejan en shock. Definitivamente eres una gran escritura y mereces un premio...
Muchas gracias de todo corazón por animarte a recrear mis locas esperanzas yaoistas(?) y animarme los días con lo que escribes... Es un honor leerte!!
Nos estamos leyendo por ahí y muchos saludes y abrazos para ti. Chau Chau ♥
Jajaja bueno muchas gracias a ti por pedirlo (?).
EliminarNo suelo escribir estas cosas si no es por pedido porque la fantasía no es lo mío... y bueno yo y el Kaisoo no tenemos tan buena relación como para escribir un fic de ellos simplemente porque sí XD.
OMG jajaja creo que no tiene nada que ver mi fic con esa películaaa >/////< precisamente no quería hacerlo nada parecido XD pero oui... la idea de que bebiesen los dos se me ocurrió así cuando ya llevaba medio fic... cosas que le pasan a una con el insomnio y eso ;P.
Me alegra que no te disgustase demasiado >//////< como digo a veces... pues no soy adivina sobre estas cosas y aún con las ideas que se me dan a veces puedo no acertar ^^'....
Hehehe cuídate mucho estos días y pues... me alegra que sigas recordando mi blog lo suficiente como para pasarte a leer y pedir cositas ;P.
Nos vamos leyendo!!! Cuídate mucho!!! ^o^ <3
PD. a mí si me diesen un idol no iba a pedir más en esta vida (?) Sería el premio ideal <3 hehehehe
Hola.!! Como has estado? .. Espero y bien.
ResponderEliminarKanade reportándose d nuevo. Pero antes, una pregunta.Habían cerrado el blog? Porque en una ocasión, hace tiempo, entre y me apareció una nota de esas de : El autor de este ..... Shalala~ y bueno creí qué cerrado y dije -Pero que fucking?? Me alegro que no ese cerrado ^u•
Ahora, el KaiSoo.. Waouuuu . Soy shipper kaisoo de corazon. Y de entrada eso ya hace qué me guste el shotfic, bien, pues la tematica estilo vampírica solo me había gustado en SODOMÍA (os recomiendo ese fic. Es kaisoo) Porque ummm vampiros y amor normalmente nos lleva a la famosa saga CREPÚSCULO. Pero tú shot-fic no me ha parecido a lunas viejas y demas. Estuvo genial!!! <3 :3 Plz que sí. La escritura muy buena. No me he dado cuenta de errores ortográficos (aparte de los míos x3) . Siempre me ha encantado como escribes y lo que escribes. Me alegro que sigais con el blog. .. El one-shot me gusta. Sus personalidades •W• :3 .. Casi no hay dialogos, pero eso (a mí parecer lo hiso más misterioso e interesante.
P. D :. Podria hacer un pedido? O.o plz.
P. D2 ;. Suerte. XoXo
Annyeong~~ Hehehe bueno una tirando y tal... que tal tu? ;P
EliminarAigoo no estaba cerrado... publiqué un anuncio fijo con 1 mes de antelación de que se iba a cambiar el nombre del blog, lo dejé puesto toodo un mes para asegurarme de que todas más o menos sabían, incluso ponía la nueva dirección y eso ^^''... pero pues me di cuenta que mucha gente lo ignoró Y.Y.
En fin, me alegro que lo hayas reencontrado pues (?) XD.
Oooh me suena el título, pero no lo he leído... en realidad tengo tan poco tiempo para leer que ni repaso mis propios fanfics cuando los escribo porque si me paro a hacerlo no llego a publicar nada (?) XD.
Leí crepúsculo... tengo los libros y las películas y... sinceramente... es muy para adolescentes hahaha mirándolo con perspectiva no sé... no es mi estilo ^^'...
Aww me alegra que te haya gustado de verdad!! Sé que es un poco raro hahaha pero solo se me ocurrió así la cosa ;P. Buff mis errores ortográficos se camuflan, a veces ni el corrector los encuentra y es frustrante tiempo después repasar el fic y verlos ahí \O/.
Yeah... bueno lo sigo yo sola, las otras administradoras por problemas personales... y en general desaparición total, ya no están... pero pues trato de seguirlo como puedo XD.
Diálogos... a veces soy enemiga de ellos (?) Solo a veces ;P
PD. Bueno, los pedidos van en el apartado de pedidos, así que si vas allá y escribes el comentario no hay problema, cumples con las normas y eso ;P
PD2. Suerte a ti tambieeen!! ^o^
shit~
ResponderEliminarme encantó ♡;; los personajes, la trama, todo :>
Me alegra mucho que te haya gustado esta pequeña historia ^o^
EliminarY eso, muchas gracias por leerme y por animarte a comentar!! <3
Hola, espero que estés bien.
ResponderEliminarTiempo sin comentar, siento eso.
Me pareció en un principio confuso pero muy claro a la vez, lo que me parece bien puesto que ese tipo de escritura me gusta bastante.
La relación con un comienzo extraño y el enlace que les pusiste a ambos me pareció emocionante, un Fic fuera de lo común a mi parecer.
Excelente fanfic debo decir.
Cuídate.
† AkiraMar †.
Hola ^o^
EliminarJajaja no te preocupes, hay muchas personas que están desaparecidas desde hace meses ;P
Oh.. creo que es la primera vez que me dicen que mi forma de escribir es confusa pero clara... yo lo definiría más como confusa pero bueno (?) La verdad es que no sé juzgarme a mí misma ^^'....
Aww me alegra que te haya gustado <3 La verdad es que este tipo de temática es desconocida para mí así que opté por hacerlo a mi estilo: "como salga, sale" y... así quedó la cosa ^^'...
Me alegra que tuvieses un ratito para pasarte a leer <3.
Cuídate mucho!! ^o^