20 de mayo de 2013

Desear Más. Cap 1


Capítulo 1. Necesito más


POV. KYUNGSOO

El roce de sus manos sobre mi piel, de sus labios besando cada parte de mi cuerpo, los susurros que dejaba ir junto a mi oído con su voz profunda, excitante; sus ojos mirándome con algo más que lujuria, simplemente con locura y obsesión; cosas a las que simplemente me había acostumbrado sin razón aparente por culpa de un solo hombre, uno que lograba que ni siquiera yo pudiese negarme.

Kai.

No había momento en que sus brazos no estuviesen rodeando mi cuerpo, en que sus labios no estuviesen sobre mí de algún modo.

Me hacía sentir deseado; me obligaba a simplemente dejarme llevar por la marabunta de sensaciones que me hacía sentir una y otra vez, siempre que estaba a su lado.

A veces hasta el singular hecho de pensar en él provocaba que pequeños escalofríos recorriesen mi columna vertebral, como si solo pronunciar su nombre en mi mente consiguiese invocarle a mi lado.

Me sobresalté cuando sentí unos labios en la parte posterior de mi cuello, cuando una mano se  coló por debajo de la camisa de mi uniforme, levantándola, dejando que el aire entrase en contacto con mi cálida piel.

Sabía quién era sin necesidad de girarme, porque solo alguien podía tocarme de esa forma.

Pero no allí.

       -    Kai… estamos en la escuela… aquí no – suspiré, sin girarme a mirarle.

Tampoco aparté su mano de mi cuerpo, continué en la misma posición, mirando desde la ventana del 4to piso de nuestra aula, vacía por ser la hora del descanso.

Aunque insistiese, sabía que me dejaría hacer, porque era igual o más adicto a Kai de lo que él pudiese serlo a mí.

Me encantaba sentir su tacto en mi piel, dejar que me hiciese lo que le placiese en cada momento, en cualquier lugar.

Y aquello podía bien ser mi perdición.

Noté la sonrisa que formaron sus labios cuando moví mi cuello, dejándole más espacio para lo recorriese con sus labios, mientras le permitía terminar de sacar la camisa de dentro de mi pantalón.

Cerré los ojos, disfrutando de la diferencia de temperatura entre sus cálidos labios y la piel de mi cuello; entre sus frías manos y la piel de mi torso.

Mordí mi labio inferior, evitando que un gemido escapase de mí, cuando pellizcó con bastante fuerza mis pezones, recordándome interiormente que aún estábamos en la escuela.

Su cuerpo se pegó al mío, dejándome sentir su creciente miembro en mi trasero, insinuándome descaradamente lo que quería de mí.

A él no le importaba nunca el lugar, tampoco el momento, a él solo le interesaba coger conmigo en cuanto me veía.

Tampoco tenía en cuenta si yo iba a querer o no, simplemente se encargaba de convencerme, hasta el punto que hubo en momento en que dejó de hacer falta, yo solo le recibía con los brazos abiertos.

       -    Hyung – susurró en mi oído, provocando que la calidez de su aliento en mi lóbulo me hiciese temblar de anticipación y placer – siempre eres tan deliciosamente sumiso. No podría cansarme de ti.

Terminó aquella declaración mordiendo mi lóbulo, recorriendo con su lengua la zona.

Tenía razón, era sumiso porque así me había hecho él, porque me había acostumbrado a querer hacer lo que él me pidiese.

Mis manos se aferraron al borde del ventanal, sin moverse, los nudillos blancos de ejercer presión.

Una parte de mí quería detener aquello… la otra simplemente me empujaba a disfrutar y darle lo que él quería, lo que yo ansiaba darle.

Separé solícitamente las piernas cuando presionó con su rodilla, colocando su pierna en medio de las mías, inmovilizándome todavía más. Aunque no es como si fuese a huir.

Él sabía que no lo haría tan bien como yo mismo.

Intenté contener mis gemidos incansablemente, pues cada vez se hacía más difícil guardármelos, sus manos insistiendo en jugar con mi cuerpo, acariciando mi torso, maltratando placenteramente mis pezones.

Moví mis caderas lentamente, restregando mis nalgas por su erección, sabiendo que aquel roce lo estaba empujando al límite de su ya de por sí escaso autocontrol.

Le oí soltar un gruñido cuando se alejó un poco de mí, apenas unos segundo, para darme la vuelta, haciendo que nuestros ojos se encontrasen por primera vez.

Una sonrisa lasciva decoraba su rostro, sus ojos brillantes por lo que sabía que se avecinaba.

Sus labios no tardaron en apoderarse de los míos, su lengua introduciéndose sin demora en mi cavidad bucal, buscando que la mía le correspondiese en su frenético juego.

Lo hice, porque lo quería, porque me gustaba.

Entrelacé mi lengua con la suya, mordiendo su labio inferior como sabía que le gustaba, recorriendo con la mía esos perfectos labios que me enloquecían, mientras sentía como sus manos se habían aferrado a mi trasero, apretujándolo a su antojo, amasándolo, a la vez que apretaba su cuerpo contra el mío, haciendo rozar nuestras erecciones por encima de la ropa.

Era una pequeña tortura que siempre estaba dispuesto a aceptar.

Me costaba respirar, la fricción que se producía entre nuestros miembros lanzaba pequeños fogonazos de placer por toda mi columna hasta llegar al cerebro, impidiéndome pensar con claridad, solo buscando más contacto con su cuerpo.

Esta vez fui yo el que acarició su cuerpo por debajo de la ropa, deleitándome con aquella piel tan tersa y suave, ardiendo de deseo por saborearlo entero.

Solo él conseguía que ese tipo de cosas obscenas ocupasen mi mente. Él, solo por él hacía todo aquello.

Desabroché sin prisa el cinturón, para luego continuar con los botones y la cremallera de su pantalón, permitiendo que se deslizase por sus caderas, muslos abajo.

Con el dedo, recorrí el borde del bóxer que llevaba puesto, hasta detenerme justo por donde su erección amenazaba con salir.

Se escapó un gemido de entre mis labios cuando noté su mano por dentro de mi pantalón, acariciando descaradamente la piel de mi glúteo.

Siempre le había gustado hacer ese tipo de cosas.

Me desnudó antes de que me diese cuenta, deslizando sus manos por la cara interior de mis muslos mientras quitaba mi pantalón, dejando un par de besos en aquella zona, marcándola con chupetones que tardarían en desaparecer.

Me besó salvajemente cuando terminó, dirigiendo mi mano, que había estado simplemente junto a mi cuerpo inmóvil a su erección.

Comencé a acariciarle por encima de la ropa, ahogando los gemidos que producía con mis labios, ahogando los que él mismo me provocaba a mí cuando rozaba con sus dedos mi entrada.

Quería quitarme mi ropa interior en ese instante, decirle que solo me lo hiciese y ya, pero aquel no era el juego al que jugábamos esa vez.

Descendí por su cuerpo, mordiendo levemente uno de sus pezones, antes de terminar en su entrepierna, bajando sus bóxers, mirándole desde aquella posición, arrodillado frente a su hombría.

Sus ojos relucieron ante aquella visión. Sabía que le gustaba verme sometido y a mí me complacía que le gustase.

Besé suavemente la punta de su miembro, oyendo como suspiraba, apoyando las manos en el escritorio que había a nuestro lado.

Recorrí con la lengua las venas que se marcaban en su erección, acariciando sus testículos con mi mano, disfrutando de su sabor.

Lo introduje en mi cavidad bucal sin prisas, midiendo con tranquilidad su tamaño, el cual conocía mejor que el mío propio.

Succioné la punta cuando retiré mi cabeza, rodeándolo con la lengua después, para volverlo a introducir nuevamente, pero sin cambiar ese ritmo lento y candente que tanto odiaba.

Le oí quejarse cuando su mano se cerró en mi cabello, intentando marcarme un ritmo.

Le mordí en respuesta, sacándole un gruñido, pero consiguiendo que me dejase hacer a mi manera.

Lamí y besé nuevamente cada rincón de su erección, deleitándome con aquel placer, saboreando el líquido pre-seminal que salía de él, apretando con mi mano su base para seguir lamiendo la punta a mi antojo.

Comencé seriamente a masturbar su miembro, aumentando el ritmo y la frecuencia con la que lo introducía por completo entre mis labios, oyendo como cada vez más aumentaban sus gemidos, quedos, cortos.

Me detuve antes de que terminase, separándome de él, que me miraba frustrado desde su posición.

Sonrió en seguida, sabiendo que había hecho bien, que luego se enfadaría si no le daba tiempo de terminar en mi interior.

Porque ambos sabíamos que aquello era lo que más le gustaba.

Mordió fuertemente mi labio inferior, haciéndome sangrar, para luego inclinarme sobre mi mesa, porque sí, la mesa del final era la mía.

Presionó mis nalgas una vez con sus manos, para luego deslizar mi ropa interior muslos abajo, quitándolos por completo.

Sentí su lengua en mi entrada rápidamente, ensalivando mi cavidad, dando pequeños mordiscos y apretones a mis glúteos cuando se le antojaba, haciéndome gemir.

Sabía que no estaba completamente preparado cuando se introdujo completamente en mi interior, obligándome a acallar un grito de dolor para no ser descubiertos.

No esperó a que me acostumbrase tampoco, comenzando a penetrarme rápidamente, a su antojo.

Me notaba a reventar, toda su extensión introduciéndose profundamente en mi interior sin pausa, una y otra vez, arrancándome gemidos que acabaron siendo únicamente de placer.

Porque me gustaba ser tratado de esa forma, porque me gustaba sentirle en mi interior como ninguna cosa otra en el mundo.

Levanté más mi trasero, permitiéndole introducirse aún más hondo en mi interior, facilitando que aumentase el ritmo de sus embestidas.

Mis ojos se desenfocaron casi por completo cuando tocó ese punto en mi interior que me hacía rogar por más.

Notaba un hilo de saliva caer por la comisura de mis labios por el placer, mi cuerpo estremecerse a medida que se acercaba el final; así como las ganas de que jamás llegase a ese punto.

Se sentía demasiado bien tenerle en mi interior.

Arañé la madera del escritorio cuando me vine notando como mis paredes aprisionaban su miembro en mi interior, no queriéndole permitir salirse, hasta que el terminó en mi interior.

Gemí bajito, casi un susurro, cuando sentí su líquido espeso y caliente en mi cavidad, pero no me molestó; de alguna forma, jamás lo hacía.

Salió de mi interior y plantó un beso en mi nalga derecha, antes de subirme el bóxer y enderezarme, pues yo solo no hubiese podido, mis piernas no me sostenían.

Le observé mientras colocaba su ropa en su lugar, intentando alisar las arrugas de la camisa, colocando correctamente el cinturón.

Me agaché para recoger mis pantalones, sintiendo una punzada de dolor en la zona baja de mi espalda por la brusquedad del encuentro.

Me vestí en silencio, mientras él se había acomodado en la pared, mirándome.

Siempre le gustaba mirar cómo me vestía.

Se acercó a mí cuando terminé, apoyando mi dolorido trasero en aquella mesa que debía limpiar antes de que terminase la hora del almuerzo.

Sus manos se colocaron en mis caderas, su lengua recorrió mi labio, recordándome la herida que me había provocado.

       -    Hyung, me enloqueces. Nunca tengo suficiente de ti – besó cuidadosamente mis labios, intentando no hacerme daño por aquel corte –  Pasaré a recogerte al terminar las clases.

Asentí, posando mis labios sobre los suyos de vuelta, sintiendo que no quería que se alejase de mí.

Sonrió cuando nos separamos, su mano momentáneamente en mi cuello, acariciándolo.

       -    Te  ves tan apetitoso con las marcas de mis besos en tu cuello. Hyung, haces que quiera volver a hacerte mío ahora mismo. Me empujas a querer violarte en cada rincón.

Quise decirle que lo hiciera, pero sonó la campana que indicaba el inicio de las clases y salió de mi aula para dirigirse a la suya, mientras yo sacaba unos pañuelos de la maleta y limpiaba el desastre.

Me senté en mi sitio, intentando ignorar aquellas punzadas de dolor en mi trasero, sonriendo cuando uno de mis amigos entró en la clase, sentándose en su lugar a mi lado.

Me preguntó que porqué no había salido con ellos a comer algo, pero solo sonreí, diciéndole que no me encontraba bien, aunque sabía que no le había engañado.

Las marcas en mi cuello eran fáciles de detectar, pero tampoco iba a reconocerle en la cara lo que había estado haciendo.

Porque hacerlo significaría reconocer que me sentía un objeto.

Así era como me sentía después de cada encuentro.

O al menos, los últimos tiempos.

Sentía que solo me buscaba cuando necesitaba desfogarse, para eso era para lo que acudía a mí con prisa, sin dedicarme palabras de amor, sin preguntar siquiera como estaba.

Solo me acariciaba con sus manos, me convencía con su tacto y me lo hacía a su antojo.

En parte era mi culpa, porque nunca le había dicho que no, porque nunca me había resistido con gran esfuerzo, porque siempre terminaba cediendo fácilmente, hasta el punto que las últimas veces ni me resistía, solo tomaba lo que me quisiese dar.

Sonreí con tristeza cuando mi amigo tomó mi mano y le dio un apretón.

       -    KyungSoo, deberías dejarlo. Mereces más que solo eso – señaló, refiriéndose a las marcas en mi cuello que comenzaban a mostrarse moradas.

Le miré, como si me estuviese diciendo alguna blasfemia, aun cuando sabía que tenía más razón de la que quería creer.

Porque aunque me sintiese utilizado, para mí lo valía.

Creía que en el fondo, significaba más para él de lo que me dejaba ver en un principio.

       -    Suho hyung… No lo entiendes – susurré, solo para que él lo oyese, pues el resto de compañeros habían comenzado a llegar.

Negó con la cabeza, soltando mi mano y mirándome con algo de… tristeza, antes de sacar el material para la siguiente asignatura.

Ignoré aquello, sacando mis cosas, escondiendo el pañuelo manchado para tirarlo después.

       -    Yo solo digo que mereces más de lo que puede darte – musitó una última vez, antes de que entrase el profesor.

Yo sabía eso. Lo sabía mejor que él.

Pero me costaba admitirlo.

Porque supondría tener que alejarme de él. De esa persona que me hacía delirar solo por pensar en ella, que lograba enloquecerme con sus manos, con su cuerpo.

Me aterraba la posibilidad de que me abandonase si dejaba de complacerle.

Pero algo en mi interior me decía que tenía que enfrentar esto de algún modo, porque si no, siempre sería como él quería.


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En fin... aquí el primer episodio XD

Espero que haya salido como mi gemela quería (?) 

¿Suficientemente hard?¿ Suficientemente triste el final con las pobres dudas de DO? XD

Si algún alma sensible leyó esto... siento el trauma (?) XD 

Gracias por leer ;P


6 comentarios:

  1. akdjakdkak amo tus fics ;; espero llegar a ser tan buena como tu :3 Te quedo mu' bn *-* KaiSoo akdkkad

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    1. jajaja exagerada ;P
      En realidad no soy buena... solo que pienso demasiado y acabo liando tanto las cosas que confundo a la gente y cree que le gusta (?) XD
      Jejeje admito que el Kaisoo no es de mis couples favoritas pero bueno... aquí está kkkkk <3 <3

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  2. Unnie en verdad me esta encantando tu fic ;) muy bueno fighting unnie :)

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    1. Me alegra que te esté gustandooo >////<
      No sabía si este fic está bien porque bueno... nadie me lo menciona (?) XD
      Hehehe espero que lo que siga te guste!! ;P

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  3. Holi~~ xDDD lo sé, me teletransporto uwu es que dijiste que había otro KaiSoo y lo busqué en seguida xD
    Aigo~ yo soy un alma sensible uwu mi Dodo no es un objeto~ :c estúpido y sensual Kai e_e asñdkf seguiré leyendo antes de sacar conclusiones o antes de odiar a Kai (?) permiso~ /o/

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    1. Jajaja saber teletransportarse es bueno (?) XD
      Mmm ya bueno... es que cuando me pidieron un Kaisoo pensé que necesitaba hacer algo como esto *__*
      XD No sé si Kai merece que lo perdonen hahaha <3
      Hasta luego!! ^^

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